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Los mineros son el poder ejecutivo de Bitcoin

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Por Javier González González

Los mineros de Bitcoin están sometidos a los vaivenes del precio de mercado. Esto es cierto; pero también es cierto que –si lo deciden– pueden ignorar el beneficio a corto plazo. Esta capacidad los convierte en custodios de las propiedades monetarias de Bitcoin, un proyecto enfocado en objetivos de larguísimo plazo.

Cabe decir que los mineros tienen el poder ejecutivo en la Blockchain.

Los mineros pueden escribir –en proporción a su poder de cómputo– en la cadena de bloques de una red basada en prueba de trabajo. También –con el consenso suficiente– pueden escribir bloques vacíos legítimos en una cadena minoritaria con el fin de provocar su colapso. Pueden hacer esto si juzgan que tal extremo resulta conveniente para la red y, por lo tanto, para sus intereses a largo plazo.

Los mineros pueden ejercer su poder en tiempo real, de forma ágil y eminentemente ejecutiva, registrando sus decisiones de forma públicamente verificable gracias al sistema de voto más seguro y fiable que se conoce.

Es correcto afirmar que los mineros mandan en Bitcoin. Y dado el sistema de incentivos en el que se mueven, cabe predecir que nunca actuarán en solitario, porque juntos conforman una entidad de aliados sin conflicto de intereses (excepto en la competición por la potencia de cálculo, necesaria para garantizar la seguridad del sistema).

Como en su conjunto constituyen una nueva forma de poder ejecutivo, es probable que en un futuro próximo se establezca un Parlamento Minero de Bitcoin (BMP) virtual y transparente, donde cada participante tenga voz y voto en proporción a su porcentaje de exahases por segundo demostrables.

En este Parlamento alcanzarán acuerdos, se trazarán planes para resolver los futuros conflictos, se podrán nombrar portavoces o presidentes legítimos y se acelerará la selección de las mejores tecnologías de Blockchain ya probadas en la cantera de altcoins. Además, tendrán un contacto más directo y cercano con la comunidad de usuarios y desarrolladores de Bitcoin.

La existencia de los mineros cobra sentido cuando se entiende su propósito y la necesidad de que persistan en tal propósito. Satoshi inventó el rol de los mineros porque el futuro de Bitcoin necesitaba ser confiado a una entidad superior a una sola persona o a un grupúsculo de desarrolladores. Es el contrapeso necesario para que la Blockchain pueda navegar a través del tiempo.

La legítima recompensa de los mineros son las tarifas correspondientes a todas las transacciones pasadas, presentes y futuras. Su interés siempre será el mismo (preservar las cualidades que añaden valor a Bitcoin y descartar las que le quitan valor) y, por lo tanto, su comportamiento seguirá un patrón predecible y estable en el tiempo. Es uno de los efectos de lo que se conoce como El Consenso de Nakamoto.

Características predecibles de los mineros como entidad (no siempre aplicables a nivel individual)

Prudentes

Los mineros exitosos han invertido e invierten fortunas en hardware que solo sirve para minar bitcoins. Por eso… tendrán siempre el largo plazo en mente; tenderán a medir mejor que nadie los riesgos de cada decisión; preferirán los hechos a las palabras; no actuarán de forma improvisada o precipitada.

Competentes

Son los supervivientes de una carrera tecnológica tan competitiva que podría quebrantar la Ley de Moore. Su nivel técnico no puede decaer.

Cumplidores de su palabra

Nadie quiere alcanzar acuerdos con quien se desdice. Por ello, los mineros cumplirán lo que prometen. No firmarán compromisos que no puedan cumplir con seguridad. Han cumplido su parte del NYA (Acuerdo de Nueva York) y la propia Blockchain es la mejor prueba de su fiabilidad. Son capaces de esperar hasta que el NYA se extinga en noviembre –pese a estar dañando la aceptación de Bitcoin– solo para que nadie les pueda acusar de haber incumplido su palabra.

Diplomáticos

Sólo ganan unidos. Por lo tanto, buscarán siempre el consenso. Han tendido la mano con Segwit2X como término medio buscando la paz, a pesar de que implica ceder poder y tan solo aplazar el problema. Este ha sido un acto de generosidad a cambio de cierta estabilidad que ellos saben valorar mejor que nadie.

Precisos

Un error en la Blockchain podría ser fatal. Un error de comprensión o de estrategia les dejaría fuera de juego. Incluso una mala jugada no letal es algo inaceptable para los mineros.

Capaces

Son capaces de mantener la infraestructura necesaria con un creciente presupuesto. Y de desarrollar software incluso con varios equipos.

Confiables

Están interesados en su propio beneficio, pero su beneficio está inherentemente alineado con el bienestar y continuidad de Bitcoin en el futuro. Así lo programó Satoshi y en ese objetivo común coincidimos todos.

Ignorar el rol de los mineros dará lugar a una Blockchain quebradiza y con tendencia a la ruptura en cada controversia, hasta que el mecanismo de consenso ideado por Satoshi Nakamoto sea finalmente comprendido y ampliamente aceptado. Uno llega a aceptar el empoderamiento de los mineros para que ostenten sobre la Blockchain su legítimo poder, en su precisa magnitud, cuando lee con atención el paper original de Bitcoin, que en la última línea de su última página dice lo siguiente:

❝Cualesquiera reglas e incentivos necesarios
pueden ser aplicados con este mecanismo de consenso.❞

Javier González González
GONZO@virtualpol.com
@JavierGonzalez
1AAtD721LQekC6ncHbAp4ScKxSwR7fFeYT (BCH)
2017-10-31

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Lightning Network = centralización de Bitcoin = censura económica

El paraíso prometido por Blockstream / Core se parece bastante al que suele figurarse la imaginación religiosa: no tiene lugar aquí abajo, en este mundo manchado por el afán de lucro, el cálculo económico, el caos del mercado, sino allí arriba, en esa segunda capa celestial donde todos los problemas desaparecerán mágicamente, envueltos en una nube de mariposas multicolor.

Sabemos por las enseñanzas de los cryptoleninistas que el capitalismo envenena el alma, y que debe ser descartado en favor de un sistema que, aunque no funciona siquiera en teoría, tiene la ventaja de alejarnos de la tentación de usar la cadena de bloques para nuestro propio beneficio.

El hombre nuevo posrevolucionario será capaz de gastar el equivalente a mil dólares por transacción para que todos los habitantes de este planeta puedan mantener un nodo Bitcoin en un Raspberry Pi. Veamos qué le ofrece Blockstream / Core a su grey cambio de tan onerosa prueba de fe.


Por Jonald Fyookball

Hace unos pocos meses escribí un artículo titulado “Prueba matemática de que la Lightning Network no puede ser una solución descentralizada de escalabilidad para Bitcoin”. Recibió bastante atención, tanto positiva como negativa.

Ahora parece que las limitaciones de la red LN (Lightning Network) van siendo aceptadas, y ya están emergiendo nuevas narrativas para justificar la constante transformación de Bitcoin en una capa de liquidaciones (settlement layer). Aunque los propios creadores de la Lightning Network reconocen que esta dependerá de grandes hubs centralizados (nota del traductor: en el contexto de redes informáticas, un hub es un dispositivo que se encarga de unir distintos nodos de una red y recibe un gran número de conexiones), hay quienes argumentan que eso no es peor que los grandes nodos de Bitcoin.

Grandes nodos Bitcoin vs. grandes hubs de Lightning Network

Para hacer de abogado del diablo conmigo mismo por un momento, argumentaría lo siguiente: “Los nodos grandes y caros de Bitcoin son igual de malos que los grandes hubs de la LN. Un minero grande podría decidir no incluir tu transacción en un bloque, al igual que un canal de pago podría decidir no enrutar tu pago”.

A eso, yo contestaría…

Un gran minero (o incluso un cártel mayoritario de mineros) no puede censurar de manera efectiva tus transacciones, porque CUALQUIER minero puede incluir tu transacción en un bloque.

Pero no se puede decir lo mismo de los hubs de la LN. Estos pueden censurar tus transacciones de manera eficaz, porque NO cualquier hub puede enrutar tu pago. (Si tienes un conjunto de monedas en un canal específico, esas monedas deben ser enviadas usando ese canal).

Nota al margen: aquí no nos referimos a ataques de monopolio minero del 51%. Solo para clarificar (porque sé que alguien sacará esto de contexto), estoy ignorando la situación en la que un cártel de mineros, mediante ataques de cancelación (reorganización), se niega a dejar que otros minen bloques.

Podemos ignorar con tranquilidad ese caso extremo porque, de suceder, o bien mataría Bitcoin tal como lo conocemos, o bien sería recibido con una bifurcación activada por usuarios.

En otras palabras: mientras que no haya ataques de reorganización constantemente, algún minero incluirá eventualmente tu transacción en un bloque, y nadie puede evitar eso.

¿Por qué no puedes simplemente usar un hub libre de cesnura?

Continuando con el argumento de abogado del diablo, podrías simplemente decir: “No importa si un hub Lightning no juega limpio. Simplemente niégate a usar ese hub, o si ya estás allí, saca tu dinero y usa uno diferente”.

Pero recuerda, la LN no es pública.

El problema no es necesariamente encontrar un hub libre de censura, sino más bien ser capaz de enrutar tu pago hacia otros que no lo hayan encontrado. Ejemplo: Los megabancos “A”, “B”, y “C” deciden todos ellos convertirse en hubs Lightning. Todos ellos adquieren clientes y tienen canales abiertos entre los 3 bancos. Esto permite a los clientes de cualquiera de los bancos enviar dinero a otros clientes de esos 3 bancos.

Tú, siendo un individuo amante de la libertad, decides abrir un canal con un hub anónimo conocido solo como T35G7. Adivina qué. Los megabancos A, B, y C no quieren abrir un canal con T35G7. Así que no puedes hacer envíos a ninguno de sus clientes puesto que no hay ninguna ruta disponible.

Creo que sería solo cuestión de tiempo antes de que el sistema cayese en una censura total, o se freagmentase en múltiples redes independientes. Incluso quienes creen que las probabilidades de que esto ocurra son bajas, deberían considerarlo un riesgo inaceptable.

Evitando la perniciosa regulación

Bitcoin garantiza la soberanía financiera.

Tienes derecho a la privacidad.

Deberías poder hacer lo que quieras con tu dinero mientras no hagas daño a nadie.

No deberías ser tratado como un criminal. Y no deberías tener que facilitar tu información personal, ni tener a un banco, un gobierno, o cualquier otra persona, haciendo seguimiento de tus transacciones.

Bitcoin es inherentemente resistente a la censura económica. Los gobiernos no pueden obligar a los mineros a recoger información AML/KYC (“anti-blanqueo de capitales” / “conoce a tu cliente”) porque los usuarios elegirán circunvalar esto, y siempre habrá otro minero dispuesto a poner tu transacción en un bloque.

Los mineros son tus amigos

Los mineros son los que hacen posible el funcionamiento de Bitcoin proporcionando seguridad a la red mediante un algoritmo de prueba de trabajo.

La idea de que se puede tener una red resistente a la censura gracias a miles de personas corriendo nodos no dedicados a la minería en Raspberry Pi’s no tiene ningún sentido.

¡Sólo los nodos mineros pueden poner tu transacción en un bloque!

Pero sistemas como Lightning Network son altamente vulnerables a la censura económica. Esa es una de las principales razones por las que rechazamos el modelo de capa de liquidaciones (settlement layer) y preferimos que nuestro Bitcoin sea dinero electrónico peer-to-peer.

Leer texto original, en inglés

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Los peligros del cripto-trading

trading-bitcoin-criptomonedas

¿To trade or not to trade? Cuando uno pasa suficiente tiempo en el universo Bitcoin, tarde o temprano se llega a enfrentar a este dilema. El trading, la actividad de comprar y vender una moneda a cambio de otra, es uno de los grandes condicionantes del valor de las distintas criptos en un momento dado.

Mi primer contacto con el trading –con control directo e inmediato de mis monedas frente a otras varias– fue hace pocos meses. Por suerte, y digo suerte porque eso fue en gran medida, sucedió justo antes de la burbuja que vivimos en la primavera. En previsión del fork de Bitcoin, y preocupado por ese dinero –que iba ganando en valor con el tiempo, hasta ser una variable imposible de ignorar– quise proteger lo que hasta ese momento había guardado en Bitcoin, y busqué otras posibles monedas como refugio ante una situación que –esperaba– podía volverse caótica. Suerte fue que, si bien mi predicción de fork iba muy anticipada, el conjunto de decisiones lo tomase en esos días: mutipliqué varias veces aquello que coloqué en otras monedas, porque tuve la suerte de pillar ese momento.

Los planteamientos generales de mi decisión eran “buenos”, porque derivaban de un análisis de largos plazos que no buscaba dinero rápido sino protección. Pero el hecho que temía, el fork, no se produjo hasta meses después y aunque el precio del bitcoin no se había inflado tanto como el de otras monedas en ese tiempo, había doblado prácticamente su valor: me había equivocado, pero había acertado. Darme cuenta de ese hecho de forma tan tajante (mi predicción era errónea, al menos en ese momento) me ayudó a no creerme –por efecto de la suma de dinero ganada con la suerte del momento– un experto en el tema, capaz de predecir tan espectaculares escenarios de crecimiento. Esa ocasión fue suerte, y lo tuve muy claro desde el principio.

Aunque yo ya he tomado la SANÍSIMA decisión de no asesorar a nadie ni ayudar a nadie –sin cobrar por mi tiempo– con el tema de las criptomonedas (es muy pesado cargar con todo lo que la gente no sabe e intentar que comprendan todo esto con un muro de desconocimiento delante, defendido por otro de prejuicios detrás) mantengo un pequeño grupo de Telegram en el que varios personajes compartimos cripto-asuntos. En él hay algún ilustre entrevistado de esta web y otras personas totalmente desconocidas que se han ido “agregando” en momentos distintos: personas con formación en Bitcoin muy distinta, pero todos dentro del límite del usuario de nivel medio, como máximo (como yo). En el grupo, que paso de ser “Cryptoboyz & Girlz” a “Escuela de Salamanca” (recuerdos a Palamedes) nos echamos una manita y nos ayudamos.

Y todos nosotros –todos sin excepción– hemos caído en el trading. ¿Por qué? Está claro que cuando llevas un tiempo en esto, ciertas noticias sabes que van a tener repercusión (positiva o negativa) y sueles ver que puedes tomar ventaja de lo que va a suceder (si eres capaz de interpretar bien el escenario y predecir su resultado en un momento puntual). Yo suelo decir que, con esto de las criptomonedas, pasa algo similar a lo que ocurre con algunas partículas observadas con el prisma de la física cuántica: puedes determinar su vector de dirección y velocidad o su posición exacta, pero no ambas cosas a la vez. Puedes acertar en el escenario y errar en la conclusión, y puedes hacer la jugada inversa también (lo que sería acertar de casualidad, como yo). Lo que está claro es que el trading de criptomonedas y de otros valores es un campo probabilístico y no determinístico. Si eres muy de la mecánica clásica y te da “yuyu” eso del gato vivo-muerto, a lo mejor esto te supera. Si quieres saber lo que tienes y cuánto vale con una precisión pre-establecida, lo tuyo es la moneda fiat y no la criptomoneda (al menos, de momento).

Todos hemos visto la posibilidad de ganar dinero rápido, y hemos tentado a la suerte con diferente fortuna. Lo único que parece salvarnos a todos (hablo especialmente del grupo mencionado, pero puede ser aplicado a otros muchos fuera de él) de nuestros propios errores en el trading, es que hablamos de un mercado en un alza brutal. En alza hasta el punto de que a veces da impresión de que “da igual en qué inviertas, porque todo sube siempre” (ojo, esto no es así y aunque lo sea –temporalmente– llegaremos tarde o temprano al momento en que no sea así).

No todo sube siempre, ni todo sube, pero es cierto que si se mira el precio de los principales criptovalores 1 año atrás, son todo ganancias, en cualquiera. Y este mercado “inflado de interés” por un lado y que, por otro, se alimenta de nuevos niveles de adopción de las criptomonedas, es un mercado que tiende a perdonar errores a todo el mundo porque los valores de referencia siguen subiendo. Pero no conviene fiarse, al menos demasiado, de las dotes de “speculatori” que nos han salido repentinamente, ya que lo nuestro no es invertir sino que todos nosotros (en el grupo) trabajamos en campos totalmente alejados de lo que serían los mercados de inversión. Somos meros aficionadillos, de momento, con mucha suerte.

Y tal vez sea ese el problema: exceso de suerte. Todos nosotros, en distintos grados pero todos, hemos entrado en el juego de comprar en un momento y vender en otro, para sacar provecho de la diferencia. Y debo reconocer que, a pesar de nuestra ausencia de experiencia previa, no se nos ha dado tan mal. Pero no debemos olvidar que la simple inercia de unos mercados fuertemente ascendentes ayudó mucho. Hasta gente tan ajena a este mundo, como resulta ser mi madre, me dio una cantidad para invertirla en su nombre. Cuando le pregunté qué quería que hiciera con ello, si “jugar en los mercados” o “hacer una buena inversión y dejarla quieta”, me contestó lo primero: jugar con ello, hacer trading activo. Cuando –extrañado– le pregunté cómo me daba esa respuesta, me dijo que no era mucho dinero [nota del autor: si yo lo hubiera tenido la primera vez que miré el precio Bitcoin, ahora tendría 100 Bitcoins, que hoy día equivalen a una muy buena casa, en mi país]. Ese tipo de actitud en una persona que es ajena a este mundo y cuya principal fuente de información son “los mass media” y alguna cosa que me escucha decir a mí, da una importante señal de lo que al personaje medio, que aún no ha entrado en esto de las criptomonedas, le atrae: no es la calidad del dinero, sino las ganancias rápidas haciendo trading.

Y nuestro “trading”, que comenzó siendo motivado por “la necesidad de realizar un par de movimientos lógicos de compra y venta” ante una situación puntual (incluso forzada), acabó convertido en el hábito de “cazar al dragón durante horas y días”. De pronto nos vimos persiguiendo estadísticas de precio en los mercados maniáticamente para sacar provecho rápido de la volatilidad en las monedas y las diferencias de precio en los distintos exchanges. Uso a propósito la expresión “cazar al dragón”, porque es la que se usa en inglés, a modo de “slang” o jerga, para describir el acto de perseguir y aspirar el humo de una pequeña cantidad de cocaína base, o heroína (o ambas, speedball), que se evapora con la llama de un mechero sobre papel de plata. Realmente las sensaciones, comparando el “juego” que se establece entre la persona y la actividad en este caso, pueden llegar a ser bastante similares a las del yonqui dándole fuego a la “cola del dragón”, pero eso es una visión subjetiva del asunto y entiendo que poco común, ya que si bien hay mucha gente que hace trading de criptomonedas, no hay tanta que se entregue a esos otros placeres del consumo de psicoactivos.

A este punto quería finalmente llegar, antes de ofrecer un consejo basado en la experiencia tenida haciendo trading con criptomonedas: placer, consumo. Hay personas –la inmensa mayoría– a quienes les das una inyección de heroína y no les resulta agradable. Otras quedan maravilladas y –de poder conseguirla– se hacen adictas a esa droga. Donde puse heroína, puede poner usted mismo cualquier otra sustancia y otras cuantas actividades humanas: comer, dormir, masturbarse, besar, ligar, jugar a las cartas, ir de compras, echar dinero a las tragaperras, trabajar sin descanso aun teniéndolo, follar o jugar a la lotería, al ajedrez o a los videojuegos en una consola.

Tal vez usted no lo sepa, pero las drogas prohibidas hacen efecto en el cuerpo humano porque imitan a otras sustancias que tenemos en nuestro interior. Cuando come, usted segrega endorfinas (una molécula de efectos similares a la heroína o morfina). También cuando acaba de tener un orgasmo, o cuando llora. También las segrega su cuerpo de forma automática cuando usted sufre un daño (como un hueso roto). Cuando usted está a punto de ganar lo lotería, porque sólo falta número y si es el suyo se convertiría en millonario, usted segrega dopamina como un loco. Pero también lo hace cuando va ganando en la consola mientras compite con su pareja o amigo, y también lo hace cuando está jugando al poker con dinero o a las maquinas tragaperras, bingo, casino o ruleta: en los juegos de azar, usted segrega dopamina de la misma forma que lo hace el cerebro de un cocainómano cuando consume y consume esta droga. Y así podríamos seguir con distintas actividades, emociones y comportamientos que surgen en el complejo ser humano.

¿Pero esto no iba de trading? Sí, y aquí terminamos.

Dentro del grupo -en el que me incluyo- hay hombres y mujeres, profesionales de todos los campos (del derecho a la seguridad privada, pública, sanitarios, autónomos, freaks sin oficio claro pero todos con un mismo interés: Bitcoin y su mundo) que tienen intereses muy distintos y razones diversas para estar en este cripto-fregao. Sin embargo, al principio, todos pensábamos que las ideas de los demás y sus motivaciones (más allá de ganar dinero, que es común) serían iguales a las nuestras. Y no, eso es de lo primero que hemos comprendido: somos personas distintas que compartimos información y razonamientos, pero que tomamos decisiones distintas en función de los mismos datos: el trading no es una ciencia exacta.

Y la otra gran cosa que descubrimos, algunos antes (yo posiblemente) y otros más tarde, es que el cripto-trading es una actividad “de alto riesgo” y no sólo económicamente: es una peligrosa adicción. En realidad, el estar frente a gráficas de colorines, que suben y bajan, cálculos sesudos, fórmulas magistrales a aplicar, momentos a cazar a tiempo, desde tu teclado, usando tus manos, tu dinero, es muy parecido a un juego de azar, incluyendo las consecuencias de la ludopatía. A veces se gana dinero, genial, y eso es un refuerzo positivo que hace que la persona repita la acción. A veces se pierde, y eso que a muchos les sirve para medir mejor y tal vez retirarse del juego, a ciertos personajes (es un fenómeno que se da en los compradores de drogas en el mercado negro) no les funciona como un aversivo que les aleje del trading, sino que les funciona de “refuerzo aleatorio” que no tiende a eliminar el comportamiento sino todo lo contrario.

En resumen, creo que el trading es una actividad que, si bien puede dar altos rendimientos, también puede provocar intensas pérdidas. Y una que no solemos evaluar adecuadamente: la de nuestro tiempo. Nuestro tiempo y su rendimiento es en sí mismo, cuando lo usamos adecuadamente, nuestra mejor “Proof of Work” o PoW. Es cierto que es “relativamente fácil” ganar dinero en el trading, una vez que uno le echa horas y aprende las habilidades básicas. ¿Pero cuántas horas? ¿Cuántas le puedes echar tú para que dicha actividad te resulte rentable? Si eres una persona que –por su trabajo, o ausencia de trabajo– pasa su tiempo pegado a un ordenador con conexión a Internet, pues es posible que hacer trading sea una actividad más –provechosa económicamente– que puedas incorporar a tu rutina.

Pero fuera de esa tipología de persona, es muy probable que el trading de criptomonedas no sea una actividad hecha para ti. Hace un tiempo recibí el mejor consejo sobre trading que me han dado hasta la fecha: “no hay decisión sobre criptomonedas que compense una noche en vela”. Y es cierto. La mayoría de la gente no dispone de 10 horas para estar pegado a un ordenador leyendo información y analizando mercados, porque fuera de Bitcoin tienen vida. Y todo esto lo escribo sabiendo que, en breve y debido a los futuros forks de Bitcoin que parecen venirnos encima, no tendré más remedio que ceder a mis impulsos y echar un vistazo al asunto; es posible que acabe picando de nuevo, y dejándome más riqueza de mi propia PoW en tiempo que la que pueda ganar haciendo movimientos entre unas y otras monedas.

Valora bien tu tiempo antes de dedicarlo a otras cosas.

Y recuerda que te lo avisamos aquí: el trading de criptomonedas es altamente adictivo.

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¡Alto, policía cypherpunk!

Imagen por wachinkoh

Sabes que estás enfrentándote a manipuladores –o a idiotas útiles al servicio de manipuladores– cuando tus rivales se rehúsan a argumentar y se escudan tras un eslogan pegadizo. Identificarlos es fácil, y añado que necesario si no quieres perder tiempo en un diálogo estéril, pues no hay debate posible, en el verdadero sentido de la palabra, con personas incapaces de defender una postura racionalmente; menos aún con personas determinadas a empantanar la discusión acudiendo a todas las artimañas del manual de tácticas leninistas. Pero eso no significa que no hay provecho alguno en prestarles atención: estudiando el contenido del eslogan en uso puedes inferir a qué le temen, y qué están tramando.

El blanco del momento, el chivo expiatorio al que se debe golpear hasta que sangre para ganarse la aprobación de Blockstream, es la propuesta –respaldada por el 95% del poder de cómputo y la inmensa mayoría económica– de elevar el límite al tamaño de los bloques de 1 a 2 MB en noviembre próximo (llamémosla 2X). Aunque esta propuesta fue diseñada específicamente para apaciguar a los Blockstream boys (la idea de Satoshi era simplemente remover el límite), ha sido calificada de “ataque a la red” en los foros y medios de comunicación que ellos controlan, para sorpresa de nadie. Son los gajes de negociar con terroristas.

Esta nueva campaña política se ha intensificado en la última semana y ahora parece estar concentrando todos los esfuerzos de la díada Blockstream / Core. Si eres uno de los tantos jóvenes que han sido entrenados por el sistema “educativo” para renunciar a tu propio juicio y confiar ciegamente en las “autoridades”, tú también puedes ser parte del movimiento anti 2X. Todo lo que tienes que hacer es comprar una gorra con la fórmula “NO2X” impresa y repetir el último mantra autorizado por Blockstream / Core, de ser posible con la gorra puesta.

El mantra está más cerca de ser un sonido hipnótico, desprovisto de contenido intelectual, que de una frase susceptible de ser contradicha. Así que no te preocupes, no tendrás que enfrentar ningún tipo de oposición. Pero no olvides revisar con frecuencia los foros oficiales, porque los mantras van cambiando según el interés del movimiento, y el interés del movimiento no lo defines tú sino la jefatura de Blockstream / Core. Si la mayor parte del poder de cómputo respalda a Core, el poder de cómputo es lo único que importa; caso contrario, no importará en absoluto, y lo mismo puede decirse de todos los otros parámetros: nodos, implementaciones, inversores, monederos, exchanges, brokers, pasarelas de pagos, resultados de encuestas… Estamos llegando al punto en que nada importa, salvo lo que opina hoy el líder supremo de la vanguardia intelectual cryptoleninista.

Cabe preguntarse por qué tanta insistencia en mantener el límite de 1 MB contra todas las conclusiones derivadas de la cataláctica, la investigación académica, la evidencia empírica y el sentido común. ¿Qué ofrece el límite centralmente planificado de 1MB, además de tarifas más altas, confirmaciones más lentas e inciertas y, en general, una experiencia miserable? A los usuarios, nada más que eso; a Blockstream, la posibilidad de obligar a los bitcoiners a usar sus productos.

2X es atacado no por razones técnicas, sino porque representa una amenaza existencial para los que aspiran a adueñarse del desarrollo de Bitcoin con el fin de subsidiar eternamente sus jardines amurallados. Una vez abandonado por los mineros y la mayoría económica, Core podrá seguir introduciendo basura en el repositorio que ha secuestrado, pero ya nadie –salvo quizás unos pocos devotos incondicionales– descargará el software contaminado por esta organización.

Y sin el control de la moneda que usa la mayoría económica, ¿cómo sostener la promesa de que los usuarios de Bitcoin serán esquilmados en beneficio de las corporaciones que han invertido en Blockstream?

En un último esfuerzo por mantener el control, ahora nos advierten que prácticamente todos aquellos que han asumido riesgos inmensos (mineros, inversores, empresarios) e hicieron posible con su audacia, su estudio, su esfuerzo y su cuasi fanática perseverancia el despegue de Bitcoin –en otras palabras, los más interesados en el éxito de Bitcoin–, son los que quieren destruir Bitcoin, y que para neutralizar estas fuerzas del mal tenemos que confiar en un grupo de late adopters ignorantes y resentidos que se rehusaron a prestar atención a Bitcoin durante años –mientras crecía frente a sus narices– porque ya estaba “demostrado” que una moneda peer-to-peer era “matemáticamente imposible”, al servicio de una compañía cuyo modelo de negocio consiste en desviar las tarifas destinadas a los mineros, es decir en desfinanciar la seguridad del sistema.

Con tal de salirse con la suya, los Blockstream boys están dispuestos a destruirlo todo –la comunidad, la adopción, los foros, los canales de comunicación entre desarrolladores, los negocios no alineados– y a sembrar el caos y la confusión toda vez que un foco de resistencia se organiza para repeler la invasión. En línea con su política de tierra arrasada, los vemos caer cada vez más bajo a medida que se acerca la fecha del próximo fork:

♦ Matt Corrallo, el desarrollador peliazul de Core, le ha escrito una carta a la SEC (Comisión Nacional del Mercado de Valores de USA) suplicándole que declare oficial su versión de Bitcoin (con bloques limitados a 1 MB), con el propósito de frenar a 2X.

♦ Samson Mow, el director de estrategia de Blockstream, informó al NYDFS (Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York) que Coinbase “está violando la Bitlicencia” por su respaldo a 2X.

♦ Además, han amenazado con demandar a los exchanges que opten por llamar “BTC” a la cadena con más respaldo minero –mientras en exchanges amigos lanzan un mercado de futuros cuyas condiciones perjudican a 2X–, y con denunciar al desarrollador principal de 2X ante el FinCEN por “violar la ley de fraude y abuso informático”.

¿A qué le temen sino a la competencia en un libre mercado y su fastidiosa manía de recompensar a quienes satisfacen a los consumidores y castigar a quienes no lo hacen? ¿Cuál será el próximo paso? ¿Pedirle a la Fed que designe a la junta de Blockstream como autoridad monetaria de Bitcoinlandia? ¿Pedirle a la ONU facultades para censurar internet a nivel global, no sea cosa que alguien decida libremente usar un software que no ha sido aprobado por Blockstream?

¿Adonde quedó la supuesta inquietud por la centralización, por esos puntos centrales que ponen en peligro a todo el sistema? ¿Hay un punto central más poderoso, más corrupto y más peligroso que el que constituye un organismo estatal?

A los que creíamos eso de que “los verdaderos cypherpunks escriben código”, Blockstream nos ha enseñado que los verdaderos cypherpunks escriben cartas a la SEC y llaman a la policía cada vez que alguien escribe código que no es de su agrado. Pues tendrán que seguir haciéndolo: tendrán que quitarnos la libertad monetaria uno por uno, a punta de pistola, o bien resignarse a ver cumplido el sueño de Satoshi Nakamoto. Lo lamento por los infelices que han invertido en Blockstream, pero la resistencia nunca va a cesar.

En un marco de libre competencia, si no tienes un buen producto no tienes nada. Y si no tienes argumentos, la violencia y la maquinaria propagandística no te servirán de mucho en el largo plazo. Si todo lo que tienes es dinero fiat, medios de comunicación, censura y una turba de trolls contratados, podrás en el mejor de los casos apoderarte de una estructura política vertical, pero no de un sistema como Bitcoin, diseñado específicamente para neutralizarte.

¿Qué habría sido de Blockstream / Core si en lugar de asaltar a Bitcoin hubieran lanzado un fork con un límite permanente de 1 MB para los bloques? Les guste o no a los Blockstream boys, Bitcoin evoluciona mediante forks, y es el mercado en definitiva el que selecciona a los ganadores.

Al contrario que los inversores, que asumen riesgos con el fin de enriquecerse beneficiando a otros –y si aciertan es porque su estrategia añade valor al conjunto de la economía–, los invasores se imponen por la fuerza para extraer la riqueza que ha sido creada por otros –y si lo logran, restan valor al conjunto de la economía–. Pero lo que resulta perjudicial para el conjunto de la economía no necesariamente resulta perjudicial para todos y cada uno de los agentes económicos, como lo demuestran las pingües ganancias que obtienen los vendedores de armas en todo conflicto bélico.

¿Qué harías tú si pudieras crear dinero a voluntad, hacer figurar el monto que quieras en tu cuenta bancaria, y obligar a la gente a usar el dinero que tú mismo has creado? No sé qué harías, pero te diré lo que han hecho todas las personas que han tenido alguna vez semejante privilegio: en primer lugar, buscar la manera de eternizar el sistema monetario que lo admite, para lo cual es imprescindible debilitar cualquier alternativa.

Blockstream es una compañía financiada por instituciones dependientes de un sistema financiero agonizante, desesperadas por aferrarse a un tipo de parasitismo que Bitcoin hace inviable. Lucharán hasta subordinar los fines individuales de los bitcoiners a sus planes –lo que supondría la muerte de Bitcoin–, o hasta ser expulsados de Bitcoinlandia. Yo apuesto por lo segundo; es prácticamente imposible reintroducir intermediarios allí donde estos han sido sorteados con éxito gracias a una nueva tecnología.

Imagen por wachinkoh

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¿Que significa eso de que “el precio del bitcoin lo pone el mercado”?

Por Luis Rodríguez (@SomosPolvo)

Si preguntas a cualquiera de los ciudadanos de Bitcoinlandia cómo es que se determina el precio del bitcoin y el de otras criptomonedas, probablemente te responderá que es fijado por la oferta y la demanda en el mercado libre. Esta es quizás una de las primeras preguntas que todos se hacen cuando aterrizan en el país de las criptomonedas, y afortunadamente nunca faltará una persona amable que lo aclare. En lo personal, no creo que esa sea una mala respuesta. Sin embargo, también creo que no todo el mundo entiende en profundidad lo que ello implica. A menos que una persona tenga una noción más o menos clara de cómo funciona el sistema de precios y de lo que realmente encierra el concepto de “libre mercado”, es poco probable que pueda comprender quiénes y de qué forma ponen precio al bitcoin.

Como resultado de la influencia socialista a la que día a día somos expuestos a través del sistema “educativo” y los medios masivos de comunicación, y de la falta de interés de muchos en profundizar en temas relacionados con la economía y la política, no es de extrañar que muchos de nosotros tengamos o hayamos tenido ideas erradas sobre el mercado y el Estado. Una de ellas, muy común, es la de que “mercado” es un sinónimo de “los empresarios” o “las élites económicas”, lo que nos hace pensar que nosotros estamos fuera de él, que no tenemos ningún poder en “sus decisiones” y que necesitamos ser protegidos del mismo. De estas ideas derivan conclusiones que nos inclinan a favor de intervenciones estatales como el control de precios, entre otras aberraciones.

Afortunadamente, cuando entramos a Bitcoinlandia nos encontramos con que aquí la realidad es bastante diferente a la que estamos acostumbrados. No porque las comunidades bitcoiners sean inmunes a las ideas erradas –las posiciones suicidas típicas de los defensores del sistema socialista tienen también algunos partidarios en Bitcoinlandia–, sino porque los controles con los que los gobiernos dicen “protegernos del mercado” no tienen aquí el peso que tienen afuera. Si bien los gobiernos tienen el poder de crear normas perjudiciales para el conjunto de los bitcoiners, no pueden garantizar su cumplimiento al carecer de la capacidad de penetrar efectivamente en el ecosistema.

Cuando la gente empieza a internarse en el mundo de Bitcoin, frecuentemente queda impresionada por lo distinto que funcionan el decadente sistema financiero tradicional (donde el poder se concentra en los gobiernos y un sistema bancario corrupto) y la economía Bitcoin (donde el poder es devuelto a los individuos que participan en ella motivados por sus ventajas). En el primero, las regulaciones son cosa del día a día, el intervencionismo ruge, campea a sus anchas y amenaza con que en su ausencia sobrevendría el desorden y el colapso… mientras que la “bitcoinomía” simplemente se sostiene a sí misma sin necesidad de que Papá Estado lo regule todo.

Bitcoin desmiente con su ejemplo de libremercadismo a las hordas de intelectuales estatistas que presagian el caos para todo espacio adonde el gobierno no tenga sus manos metidas, y hace que millones de mentes adoctrinadas se pregunten cómo es posible que este sistema funcione sin una institución central que obligue a otros a obedecer sus designios en materia de “precios oficiales”, o estableciendo “precios justos”, “máximos de ganancia” permitidos, etc.

La naturaleza del mercado y el sistema de precios

Creo que todos en la vida habremos escuchado al menos una vez que “el Estado (o hacienda, o “lo público”) somos (o es de) todos”. Una descarada mentira que solo puede creer quien tenga el cerebro lavado por años de “educación” estatal, o quien todavía no haya tenido la oportunidad de encontrarse con alguien que le ayudase a descubrir lo evidente: que el Estado es una institución por medio de la cual una élite toma decisiones que son impuestas al resto de la sociedad, y que lo estatal (también llamado “lo público”) no es de todos, sino que está en manos de los políticos y sus aliados, y que ellos pueden hacer con ello lo que quieran (siempre que los ciudadanos lo toleremos).

Por otro lado, probablemente pocos hayan escuchado a alguien decir que “el mercado somos todos”, y seguramente muchos rechazarían semejante afirmación si la escucharan. Sin embargo, en este caso la afirmación no es una mentira, puesto que “el mercado” es una expresión usada para referirse a un espacio donde las personas se involucran en intercambios.

Cuando los bitcoiners (y los liberales) decimos que el precio del Bitcoin es fijado por el mercado libre, no nos referimos a que hay una institución o élite decidiendo por todos nosotros, sino a que las personas que participamos en intercambios libres decidimos qué valor le asignamos a esta moneda y negociamos su precio.

Algo muy importante que conviene precisar para entender todo esto, es que valor y precio no son lo mismo. A día de hoy, muchas personas siguen creyendo la vieja y errónea idea de que el valor es un atributo de las cosas que ya está dado y que hay que descubrir, cuando la verdad es que el valor es siempre subjetivo. Todo “valor” es asignado por los individuos de acuerdo a sus prioridades, prioridades que varían de persona a persona y también, según el momento y las circunstancias, en la mente de cada persona. Los precios, por otro lado, no son más que condiciones que los seres humanos ponemos para ceder algo en un intercambio. Si hay libre acuerdo entre las partes (oferta y demanda), podemos decir que hay un precio de mercado. Y si hay un precio de mercado es precisamente porque en un determinado momento las partes difieren en la valoración del producto comerciado (ejemplo: yo valoro más un lápiz que 10 centavos en mi monedero, en el mismo momento en que mi contraparte valora más 10 centavos que la posesión de ese lápiz).

Una vez que hemos entendido estos puntos fundamentales, llegar a la conclusión lógica por nuestra propia cuenta no es tan difícil. Esa idea de que el precio del bitcoin es “determinado por la relación entre oferta y demanda en el mercado” se hace mucho más clara cuando hemos comprendido que no estamos obligados a valorar algo de una forma en particular y que tampoco estamos en la obligación de aceptar un precio cuando participamos en un intercambio comercial.

El precio de mercado no es un factor que se impone coactivamente sobre la voluntad individual, es un emergente de la interacción entre los ofertantes y los demandantes, de sus valoraciones y lo que esperan recibir a cambio de lo que ofrecen.

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Bitcoin ha muerto, ¡viva Bitcoin!

Por David Jerry (@digitsu)

El regreso a la visión de Satoshi está haciendo nuevamente posible la emergencia de toda clase de aplicaciones y servicios (como Yours, la plataforma en la que se ha publicado este texto) que se habían visto forzadas a desaparecer. Me refiero al sueño de un sistema de dinero en efectivo (cash) electrónico peer-to-peer. Cash. No oro, no capa de liquidaciones, no computadora descentralizada, ni registro contable descentralizado. Claro que puede actuar como todas o algunas de esas cosas con diferentes grados de éxito, pero a pesar de que muchos desde la desaparición de Satoshi han tratado de cambiar la definición de Bitcoin, su razón de ser se halla explícita en el título del paper original: “Un sistema de dinero en efectivo (cash) electrónico peer-to-peer”.

Por si te has perdido la gran noticia, el 1 de agosto de este año Bitcoin Cash se ha separado exitosamente de Bitcoin Core y ha permanecido estable (con bloques promediando aproximadamente 10 minutos entre uno y otro en el último mes). Esto ha engendrado un verdadero competidor por la corona de efectivo digital, ya que la distribución de bitcoins Cash era exactamente la misma que la de bitcoins Core en el momento del fork. Lo que significa que si tú tenías cierta cantidad de bitcoins (BTC) el 1 de agosto de 2017, has pasado a tener también esa misma cantidad de bitcoins Cash (BCH). Dinero gratis caído del cielo, por así decirlo.

Gracias al exitoso debut de la función de ajuste de la dificultad de emergencia (ADE), Bitcoin Cash pudo sacar provecho de un poder de cómputo minoritario y seguir siendo una moneda viable como cobertura contra la congestión y las tarifas impredecibles de la cadena de Bitcoin Core. Los detractores estaban equivocados. Quedó demostrado que Adam Back & compañía estaban equivocados. Todos los que dijeron que los hard forks eran peligrosos y que causarían un desplome del precio estaban equivocados. En lugar del desplome que casi todos los ‘magos’ predijeron durante años, después del fork de Bitcoin Cash tuvimos la mayor escalada del año. El precio pasó de USD 2700 a casi USD 5000 durante el mes de agosto.

SegWit fue activado el 12 de agosto pasado, cuando el precio rondaba los USD 3600. Un mes depués de que la algarabía en torno a su activación se calmara, el precio volvió a niveles pre-SegWit. Sin importar las contorsiones que la línea dura de Core y sus partidarios hagan para ocultarlo, dos cosas han sido probadas, dos cosas en torno a las cuales se dio un debate tan prolongado como innecesario:

1- Los hard forks no son perjudiciales y no tienen efectos negativos sobre la expectativa del mercado, el precio, o la seguridad de la cadena principal.

2- SegWit es en gran medida ineficaz como forma de aumentar el tamaño del bloque; también es bastante inútil como mecanismo para mantener las tarifas bajas mientras aumenta el flujo de transacciones. Es un complicado parche, vendido como panacea, que sirve de base para futuras redes a ser construidas por encima de Bitcoin.

No voy a detallar en una larga lista todas las veces que, en los últimos dos años, los desarrolladores de Core nos han dicho que un hard fork sería el final de Bitcoin. Te ahorraré el dolor de cabeza, pero si estás interesado solo tienes que googlearlo para encontrar por lo menos 10 menciones. Lo importante es que ahora Bitcoin Cash está entre nosotros; tenemos finalmente una ‘cobertura’ contra problemas de diseño, errores de implementación, y perjuicios económicos debidos a las intervenciones de los líderes de Bitcoin Core.

Antes de que el fork tuviera lugar, fueron negociados futuros de Bitcoin Cash en el exchange de ViaBTC. Allí emergió un precio de USD 500 como el equilibrio de mercado para el momento de la bifurcación. Desde entonces, el precio ha oscilado entre USD 200 y USD 970, lo que ilustra la impresionante capacidad predictiva del mercado, aún cuando se trata de anticipar el resultado de un hecho sin precedentes en Bitcoinlandia.

Dándole forma al futuro

Este evento dio paso a la primera gran conferencia Bitcoin celebrada en China, la cual contó con muchos visitantes extranjeros y también muchos representantes de empresas locales. Allí, Craig Wright y nChain revelaron los próximos pasos en la evolución de Bitcoin, que incluye lo que él llama “firmas umbral”. Esta tecnología, si funciona como se describe, podría facilitar el mezclado “coinjoin” en la cadena de bloques, y así aumentar considerablemente la privacidad de las transacciones. Es un cambio bienvenido en la hoja de ruta de Bitcoin, que ha estado centrada durante la mayor parte del año pasado principalmente en la capacidad de escalar las transacciones por segundo fuera de la cadena de bloques. Que los desarrolladores involucrados en las diferentes implementaciones de Bitcoin Cash estén haciendo punta en muchas de las prestaciones que Bitcoin ha estado descuidando durante demasiado tiempo nos permite augurar un futuro brillante para esta moneda.

Amaury Sechet, de BitcoinABC (uno de los 4 clientes que implementan Bitcoin Cash) presentó la lista de nuevas funciones que serán añadidas próximamente a Bitcoin Cash:

Preconsenso

Comunicación con otros nodos de la estimación de transacciones para el próximo bloque, lo que permite establecer una medida probabilística de confianza en las transacciones aún no confirmadas.

Compromisos UXTO

Compromiso con el conjunto de UXTOs (registro de outputs no gastados que da validez a las nuevas transacciones) en un momento dado, lo que permite aliviar la necesidad de que algunos nodos tengan que descargar toda la cadena de bloques para operar como nodos de validación completos.

Firmas umbral

Otorgan la capacidad de firmar con fragmentos de la clave privada, lo que permite cambiar los componentes del pool de firmas multi-sig sin cambiar la dirección, y potencialmente muchas otras aplicaciones.

Testnet de bloques Gigabit

Ya se está trabajando en una red de prueba con bloques de 1 GB (lo que daría a Bitcoin la capacidad de VISA). Bitcoin Unlimited (una de las implementaciones de Bitcoin Cash) ha comenzado a trabajar en la construcción de una testnet con el único propósito de averiguar cuán grande podría ser un bloque capaz de ser propagado a través de la red antes de que se produzcan efectos negativos en el rendimiento o la estabilidad.

Cualquiera sea el futuro que le espera a Bitcoin Core, Bitcoin Cash parece tener su propio camino y un futuro promisorio. Bitcoin Cash ha demostrado que una rama de Bitcoin con sus propios objetivos e ideales puede escindirse pacíficamente y tener éxito por mérito propio. Pero no te equivoques: que se pueda hacer no significa que es fácil y que va a suceder una y otra vez. Para que un fork exitoso se produzca es preciso que haya suficiente demanda por parte de la comunidad, y que haya diferencias de opinión fundamentales con respecto a cuál debe ser la hoja de ruta o los objetivos primarios del sistema. Sin esta base, la rama que sea producto de un fork no sería capaz de mantener su precio de mercado ni suficiente apoyo minero.

Compara esa simple y pacífica ideología de “Vivir y dejar vivir” con la fórmula “Estamos todos juntos o es el fin”, constantemente repetida por los desarrolladores y los partidarios de Core. “Estar de acuerdo en no estar nunca en desacuerdo” con el fin de sostener el consenso no es un mecanismo de consenso, sino una manera de convertirnos en esclavos. Esclavos de una noción ficticia de consenso, que ignora totalmente el sentido de la prueba de trabajo en la obra original de Satoshi. Prueba de Trabajo, ¡no meta-consenso a través de la política!

Sabias palabras

Uno de los comentarios que Craig Wright hizo durante su charla me pareció excepcionalmente profundo: “Sólo cuando no se necesita confiar en alguien, se puede confiar en alguien”. Esto me pareció un Kōan que sólo podría gestarse en la mente del creador de Bitcoin. Es el tipo de cosa que nunca le he escuchado decir a un desarrollador de Core en todos mis años en Bitcoinlandia. Inmediatamente me pareció evidente. Cuando TIENES QUE confiar en alguien (ya sea un intermediario, un escrow, un broker, un árbitro) con el fin de obtener lo que necesitas, es entonces cuando te encuentras en una situación de desventaja con respecto a él. Él tiene ‘sente’, como dicen los jugadores de Go. Tiene la prerrogativa, la ventaja, la oportunidad de traicionarte aprovechando la asimetría de su posición. Por lo tanto, no se puede confiar totalmente en él.

Esa es la razón por la cual mi subconsciente siempre me ha impedido confiar en los desarrolladores de Core, que siguen diciéndonos que ellos saben lo que hacen, que no nos preocupemos. Implícitamente nos dicen que TENEMOS QUE confiar en ellos para mantener la red ‘funcionando’. ¿Pero no es este problema de la confianza justamente el que motivó a Satoshi a diseñar Bitcoin como un sistema basado en prueba de trabajo? ¿No se supone que lo que protege a Bitcoin es el afán de lucro de los mineros?

En opinión de Adam Back, no. Él ha argumentado durante años que deberíamos evitar los hard forks y tratar de resolver las diferencias en la vida real, en reuniones en las que nos pongamos voluntarimente de acuerdo en no hacer nada a menos que TODOS estén de acuerdo en hacer algo. ¿Estás bromeando, Adam? Esa no es más que una manera engañosa de describir una dictadura. No sorprende que la gente llame a estos tipos ‘norcoreanos’. “Simplemente acordemos que nunca debemos estar en desacuerdo, y cuando estemos en desacuerdo, dejemos de actuar hasta que una de las partes convenza al 100% de la otra” –es difícil concebir una política más absurda e ingenua–.

Adam siempre acusa a la gente de actuar políticamente. No es de extrañar. Obviamente no tiene ni idea de lo que es la política, excepto una vaga noción de que es “mala” –salvo cuando el político es él–. Lo que propone la gente de Core es una especie de socialismo marxista reenvasado para consumo de nerds. Si todos nos mantenemos unidos, estaremos mejor que individualmente, y nada cambiará a menos que el comité central lo apruebe.

Es por tu propio bien, y lo sabes.

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China vuelve a rugir — señal de que avanzamos

Estábamos relativamente tranquilos, debatiendo las posibles consecuencias de un nuevo fork en Bitcoinlandia, cuando China volvió a rugir. Esta vez las órdenes han sido menos ambiguas que en el pasado, y los sitios de intercambio situados en territorio chino se han visto obligados a anunciar el pronto cese de actividades.

Aparentemente, las autoridades del Banco Popular de China –el mismo que imprime billetes con la cara sonriente de Mao, el peor genocida de todos los tiempos– están muy preocupadas por el riesgo de que algunas personas pierdan dinero invirtiendo en criptomonedas. ¿No son tiernos? ¿Qué sería de nosotros sin la tutela de los amos del dinero?

Ya nos habíamos olvidado de las idas y vueltas del gobierno chino, de su desconcierto ente la existencia de una moneda que no ha encontrado la forma de controlar. Ahora que los dirigentes del Banco Popular de China nos han informado que Bitcoin no es bienvenido dentro de sus dominios –aunque ellos mismos saben que nada pueden hacer para erradicarlo–, volvemos a tomar conciencia del portento que Satoshi Nakamoto nos ha legado. Por eso les estamos agradecidos; pero también por haber provocado una nueva y necesaria conmoción de esas que periódicamente sacuden las manos débiles.

Así como los mares tempestuosos revelan el carácter de cada tripulante de una embarcación, los momentos de pánico irracional en Bitcoinlandia son excelentes oportunidades para distinguir a los buenos de los malos inversores; a quienes comprenden los fundamentos de Bitcoin de quiénes han confundido esta criptomoneda con un misterioso cuerno de la abundancia.

Si te has embarcado inducido por el pánico comprador, sin atender nada más que a lo que te ha dicho acerca de Bitcoin el noticiero, tarde o temprano huirás a los gritos inducido por el pánico vendedor. Así ha sido desde el principio y así seguirá siendo, al menos hasta que Bitcoin alcance su destino manifiesto. Desde aquí te deseamos un feliz viaje y buena suerte con los tiburones en el océano de dinero fiat.

Si, en cambio, lo que te motiva es el destino final de esta travesía, qué mejor momento que este para recordar las razones por las que Bitcoin fue creado…

Por hodlgentlemen

Tan solo un rápido recordatorio de por qué se inventó Bitcoin. Esto solía ser evidente. Pero hoy en día no estoy tan seguro.

– La gente solía usar oro y plata para pagar. Difícil de transportar. Difícil de dividir.

– Se inventó el papel moneda (recibos de papel que daban derecho a oro en la caja fuerte de un banco). Más fácil de transportar y de dividir.

– Los bancos repartieron más papel moneda que oro tenían en la caja. Operaron en un sistema de “reserva fraccionaria”. Un gran generador de ingresos. Pero cada cierto tiempo los bancos colapsaban debido a retiradas masivas de fondos.

– Se inventó la banca central. Los bancos centrales serían prestamistas de último recurso. Las retiradas masivas de fondos quedaban así mitigadas por bancos que garantizaban mutuamente sus depósitos a través de un banco central. El riesgo de retiradas masivas de fondos no disminuyó; lo que disminuyó fue su frecuencia, pero se incrementó su impacto. Después de todo, los bancos permanecían básicamente insolventes en este esquema de reserva fraccionaria.

– Los bancos todavía se metían en problemas. Pero ahora, si un banco tenía un problema suficientemente grande, todos tendrían el problema a la vez. Los gobiernos tuvieron que intervenir para salvarlos.

– Todos los lazos entre el sistema financiero y el oro se cortaron en 1971, cuando Nixon decidió que el dólar USA dejaría de ser intercambiable por una cantidad fija de oro. Esto agravó el problema porque ahora los bancos podían crear papel moneda sin límites.

– A partir de este momento, todo el dinero fue creado como crédito. El dinero dejó de estar respaldado por un activo. Cuando pides un crédito, crean dinero y te lo prestan. Los bancos esperan que este dinero recién emitido les sea devuelto con un interés. Sí, los bancos necesitan mantener unas reservas adecuadas. Pero estas reservas consisten básicamente en el mismo dinero basado en crédito. Y las reservas son una fracción mínima de los créditos que se crean.

– Esto condujo a una explosión de la masa monetaria. La Reserva Federal dejó de informar sobre el índice M3 (nota del traductor: en EEUU, el M3 es una medida más general de la masa monetaria, que comprende la cantidad de dinero disponible en la economía para bienes, servicios y valores) en el año 2006. Pero el BCE actualmente reporta un incremento anual en la masa del euro de un 5% aproximadamente.

– Esto conduce a un incremento anual de precios. El incremento de precios es algo más bajo que el incremento de la masa monetaria. Esto es así por un constante incremento de la productividad. En ausencia de creación de dinero, lo esperable sería que los precios bajasen cada año. Que no lo hagan es consecuencia de la creación de dinero.

– Lo que queda es una tasa de inflación en el rango del 2%.

– Los bancos han descubierto que pueden desviar hacia sus arcas todo el incremento de productividad + 2% cada año, sin que la gente se queje mucho. Esto lo consiguen actualmente incrementando la masa monetaria un 5% anual, y recibiendo este dinero de vuelta con un interés.

– Además de esta insidiosa carga a la sociedad, los bancos toman a la sociedad como rehén cada par de años. En caso de crisis financiera, los bancos necesitan rescates financieros para que el sistema no se desmorone.

– Aparte de estos problemas, los bancos y los gobiernos están luchando por eliminar el dinero en efectivo. Esto significaría que dos hombres libres no podrían intercambiar dinero sin mediación de un banco. Si crees que intercambiar con otras personas es un derecho fundamental, esto debería asustarte.

– La ausencia de dinero con respaldo estuvo en la raíz del problema. Nos metieron “en vena” el papel moneda porque no había buenas alternativas. El oro y la plata siguen siendo difíciles de usar.

– Cuando se intentó sacar una moneda respaldada por metales preciosos (el Liberty Dollar), la iniciativa fue cerrada porque socavaba el sistema monetario de EEUU. Aparentemente, una moneda alternativa solo podía prosperar si “nadie” la lanzaba y si no había ningún punto de fallo central que pudiera ser atacado.

– Lo que se necesitaba era un sistema de dinero en efectivo electrónico peer-to-peer. Esto es lo que Satoshi Nakamoto describió en 2009. Fue una respuesta a todos los problemas descritos arriba. Por este motivo puso en el primer bloque de la cadena este texto: “03/Enero/2009 Canciller a punto de otorgar un segundo rescate a la banca.”. Se quiso que Bitcoin fuese una alternativa a nuestro actual sistema financiero.

Así que, cuando te encuentres mirando religiosamente el precio de alguna criptomoneda, o enredado en discusiones sobre el “único bitcoin auténtico”, o constantemente preguntando qué moneda comprar, por favor recuerda por lo menos que tenemos asuntos más importantes que atender.

Estamos aquí para arreglar el sistema financiero.

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Más específicamente, estamos aquí para reemplazar la moneda estatal por una moneda digital descentralizada, universal, libre de fricción, libre de inflación arbitraria, libre de intermediarios forzosos, libre de censura… Estamos aquí, en definitiva, para poner fin al catastrófico matrimonio entre Moneda y Estado.

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Blockstream, el “Juicero” de Bitcoinlandia

Después de 16 meses de batallar contra la lógica y el sentido común, y a pesar de los 120 millones de dólares invertidos en la empresa por capitalistas de riesgo (aunque en este caso sería más preciso hablar de capitalistas suicidas), Juicero finalmente ha cerrado sus puertas.

Si no sabes lo que es Juicero, permíteme introducirte a una de las ideas más absurdas en la historia de los productos invendibles. Por la módica suma de USD 400 (el precio inicial era de USD 700), hasta la semana pasada podía adquirirse el producto estrella de la compañía homónima: una compleja máquina eléctrica extractora de jugo, conectada a internet y activada mediante smartphone, que requería para funcionar unos cartuchos de concentrado de frutas vendidos por la misma empresa.

¿Crees que estoy bromeando? Aquí tienes un video que presenta el producto:

No es una escena de Monty Python; es el auténtico “Juicero” en acción. Poco después de su lanzamiento, alguien demostró que el jugo podía extraerse simplemente exprimiendo con las manos el contenido de los cartuchos, y desde entonces la compañía se convirtió en símbolo de una industria de capital riesgo proclive al despilfarro y aislada de la realidad.

¿Por qué todo esto me parece relevante? Porque de las peores ideas a menudo hay mucho que aprender –tanto o más que de las mejores–.

Juicero pone de manifiesto los serios problemas de una industria inmersa en un entorno regulatorio que fuerza la concentración de capital cada vez en menos manos –y el poder de decisión cada vez en menos cabezas–. Aunque el de Juicero está lejos de ser el único, quizás sea uno de los mejores ejemplos de todo lo que un capitalista de riesgo puede hacer mal.

Sin el apoyo de inversores protegidos de la competencia por los agobiantes laberintos de la burocracia, Juicero no habría durado ni 10 minutos en el mercado –en rigor, el prototipo de la máquina nunca habría salido de la mente de su creador–, pero gracias a ellos hemos tenido la oportunidad de asistir al desarrollo de un proceso a fin de cuentas muy instructivo.

Juicero nos ha enseñado qué ocurre cuando un emprendedor enamorado de su producto le da la espalda al mercado, por más dinero que haya logrado recaudar en sucesivas rondas de financiamiento. También nos ha enseñado que si bien la estupidez de los capitalistas de riesgo puede ser infinita, la cantidad de dinero que ellos pueden despilfarrar no lo es.

Animados por la confianza de los inversores, los cerebros detrás de Juicero olvidaron que ya existían alternativas prácticas y económicas a su costosísimo engendro, y por lo tanto que iban a enfrentar una dura competencia en el mercado. Olvidaron que la verdadera prueba de fuego para un emprendedor no es lograr convencer a los capitalistas de riesgo, sino lograr convencer a los consumidores –generalmente interesados en algo más que una colorida presentación de PowerPoint– de las bondades de cierto producto.

La historia de Juicero resuelve el misterio que ha desconcertado a tantos bitcoiners durante los últimos años. Es fácil entender por qué AXA, el principal inversor destrás de Blockstream, sería capaz de cualquier cosa con tal de matar a Bitcoin, pero no es tan fácil comprender por qué otras entidades –no necesariamente interesadas en la destrucción de Bitcoin– han invertido en Blockstream. Al menos hasta que descubres que bajo el actual marco regulatorio abundan los capitalistas de riesgo dispuestos a arrojar dinero como si fuera confeti sobre cualquier fantoche munido de un puntero láser.

A diferencia de Blockstream, Juicero no ha intentado forzar a la gente a usar su producto, lo que ubica a esta compañía en otro nivel de la escala moral. Sería injusto –me apuro a señalarlo– comparar el fracaso de una invasión con el fracaso de un emprendimiento que pretendía ganarse la voluntad de los consumidores. Dicho esto, el modelo de negocio de las dos compañías es a todas luces igualmente insensato.

Veamos una lista, confeccionada por Mengerian, de las similitudes entre Juicero y Blockstream:

Juicero – En lugar de comprar jugo directamente, es necesario comprar una bolsa de pulpa más cara para luego hacer jugo mediante un complejo proceso que consta de múltiples etapas.

SegWit / Lightning Network – En lugar de realizar transacciones con Bitcoin directamente, es necesario configurar un canal de Lightning Network para luego efectuar transacciones mediante un complejo proceso que consta de múltiples etapas.

Juicero – El modelo de negocio requiere que los consumidores compren las bolsas de pulpa y la máquina de prensado a un costo artificialmente elevado.

SegWit / LN – El modelo de negocio requiere que los usuarios paguen tarifas artificialmente elevadas (a causa del límite al tamaño de los bloques fijado por Blockstream / Core) para realizar transacciones.

Juicero – Debe estar conectado a internet para funcionar.

SegWit / LN – Es necesario estar conectado a la red para asegurarse de que los fondos no sean robados del canal Lightning.

Juicero – Innecesariamente complejo, más caro y menos útil que los métodos preexistentes.

SegWit / LN – Innecesariamente complejo, más caro y menos útil que los métodos preexistentes.

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Al igual que Juicero, Blockstream tarde o temprano cerrará sus puertas… y nos dejará una serie de jugosas lecciones.

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Satoshi fue el arquitecto, los programadores son los albañiles

Satoshi arquitecto programadores albañilesPor Herbert García Nalón (autor invitado)

En la reciente bifurcación de la red Bitcoin, muchos han visto con sorpresa que la nueva moneda, Bitcoin Cash, no sólo no ha perdido completamente su valor, como muchos preveían (“dinero gratis, vendamos”, decían), sino que se mantiene viva y cotizando a precios nada despreciables. Quienes vendieron la nueva moneda al comienzo de su cotización podrían estar arrepintiéndose amargamente, si es que no están mirando hacia otro lado.

Lo sucedido resuelve muchas cuestiones, aunque también plantea otras nuevas de gran interés para el mercado.

Bitcoin manifiesta signos evidentes de estar inmerso aún en su más tierna infancia. Basta con observar las estadísticas sobre quiénes forman este mercado para comprenderlo. Como pasa con todas las tecnologías novedosas, la distribución de sus adoptantes en función del sexo es un signo revelador. Por razones que no vienen al caso, las tecnologías novedosas son sistemáticamente adoptadas por personas de sexo masculino, y se extienden al sexo femenino a medida que la tecnología madura, haciéndose más común. Un simple vistazo a las estadísticas actuales nos muestran que, a fecha de hoy (26/08/17), el 96,57% de las personas involucradas en Bitcoin son hombres, frente a un 3,43% de mujeres. Este es un indicador inequívoco de que Bitcoin está en pañales.

Pero estamos observando la entrada masiva de nuevos usuarios en el mercado que, atraídos por la utilidad del producto, por las plusvalías generadas hasta ahora, y alentados por los “evangelistas” de esta tecnología, van adquiriendo cada vez más monedas. Asistimos a un crecimiento exponencial cuyo techo no está claro.

Al mismo tiempo hemos sido testigos de una primera bifurcación, y se plantea una pregunta crucial: ¿qué cadena elegirán los nuevos adoptantes? A este ritmo, los nuevos adoptantes podrían ser mayoría en el mercado dentro de poco tiempo, así que no es asunto baladí. Allá donde vayan esos nuevos adoptantes causarán grandes movimientos en el precio y cambios en la infraestructura. Quienes están fuera ya han oído hablar de Bitcoin, pero pocos sabrán que ahora hay dos para elegir, y seguramente en noviembre habrá tres. Al margen de las adhesiones que los propagandistas de las diferentes cadenas puedan lograr al pié del cañón, cabe esperar que la cadena dominante se lleve la gran mayoría de los nuevos adoptantes. Cuando un nuevo usuario decida comprar bitcoins no va a querer plantearse asuntos que no comprende; querrá comprar “el auténtico”, aunque nosotros sepamos que tal cosa no existe.

Lo que caracteriza a los protagonistas del mercado Bitcoin es la avidez por un dinero de buena calidad. “Dinero de calidad” significa “dinero aceptado por muchos” y por tanto “dinero conocido”, de manera que la cadena dominante llevará ventaja en ese aspecto. Pero ese es sólo uno de los factores, porque la calidad del dinero está determinada también por otras características, no menos importantes. Si no fuera así, Bitcoin no habría llegado a cotizar a los precios que tiene, ya que hay muy poca gente que lo acepte en comparación con cualquier divisa de curso forzoso.

La facilidad de uso, el cuasi-anonimato y la inflación predecible y decreciente de Bitcoin, lo convierten en un valor refugio prácticamente perfecto y, de momento, en eso no hay diferencias entre Bitcoin Core y Bitcoin Cash. También es importante la fricción a la hora de transferir valor y el costo de cada transacción, pero en eso sí que ha habido una notable diferencia –motivo principal tanto de la bifurcación agosto como de la próxima– que proyecta sombras para el futuro de Bitcoin Core. Porque al final todo proviene de la decisión de Core de no permitir que se incremente el tamaño del bloque, la solución más sencilla para el problema de escalabilidad. Además, aparece en el horizonte la implementación de código adicional que genera serias dudas por sus efectos futuros sobre la calidad monetaria de Bitcoin, y que podría llegar a beneficiar únicamente a intereses externos al mercado, con perjuicio de los intereses de los participantes.

Al contrario de lo que los programadores de Core parecen creer, la red no es una creación suya sino de los usuarios, quienes utilizan los servicios de programación de Core para que la cadena de bloques siga siendo accesible y utilizable. Si su propósito es añadir valor, los técnicos deben servir a los usuarios, puesto que la estructura que da valor al sistema es la constituida por personas, no por cables ni algoritmos. Los mercados son órdenes espontáneos formados por personas, no conjuntos de escaparates, estanterías, servidores de red, o líneas de código. La construcción de esos aditamentos corresponde a técnicos que no tienen por qué comprender lo que sucede en ese mercado ni sus razones para existir.

El trabajo de los programadores es programar bien, lo que no es poco; en sus funciones no entra decidir las características económicas del sistema. Tienen que saber mucho de programación, pero no tienen por qué entender de economía, así que no deberían tomar decisiones con la intención de modificar las conductas de los agentes económicos. Pensar que es razonable, siquiera posible, planificar las acciones económicas de los demás, es fatal arrogancia en su estado más puro. Si tal cosa sucediera, las personas no dudarían en marcharse con su dinero a otra parte, y el mercado se desvanecería tal como surgió. Porque las “manos fuertes” de este mercado no son las de Core, sino las de quienes exponen su dinero en él todos los días.

Tan grande es la ofuscación entre los programadores de criptomonedas, que es frecuente escuchar críticas a Satoshi Nakamoto por sus limitadas habilidades para programar, algo que debería sonrojar de vergüenza ajena a cualquier persona que comprenda la transcendencia del proyecto Bitcoin. Es tanto como criticar a Antonio Gaudí por su falta de habilidad para revocar paredes, frente a los planos de la Sagrada Familia.

La labor de Nakamoto nunca fue la de programar bien, y él lo sabía perfectamente. Lo que Nakamoto hizo fue poner en marcha una brillante idea de carácter económico, no informático. El código no era el constituyente de dicha idea, sino un instrumento imprescindible para ponerla en práctica. Por eso, en cuanto tuvo ocasión, se sirvió de personas que podían programar mejor que él mismo. Nakamoto fue el arquitecto, mientras que los programadores son los albañiles que han de poner en funcionamiento la idea conforme al proyecto de su creador. Porque si construyen otra cosa, no será el Bitcoin de Nakamoto. Y si no interpretan correctamente las implicaciones económicas de sus actos, el mercado será implacable con ellos.

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El desmoronamiento de Blockstream / Core

desmoronamiento-bitcoin-coreTodos sabemos que la historia de Newton y la manzana, tal como es contada a los niños, no es precisamente fiel a lo acontecido aquella tarde de verano de 1665. Parece ser, sin embargo, que tampoco es del todo apócrifa. Según el biógrafo de Isaac Newton –y testigo presencial del hecho–, el gran físico vio, en efecto, caer una manzana de un árbol, y ese mínimo evento activó en su mente la cadena de pensamientos que derivaría en la teoría general de la gravitación. Aunque la manzana nunca golpeó la cabeza de Newton, creo que la persistencia del mito se debe a la fuerza de su contenido simbólico. A veces la realidad nos golpea en la cabeza y nos obliga a reconsiderar nociones que teníamos por ciertas. A veces nuestra nuestra mente necesita ese golpe del mundo exterior para despertarse, sacudirse el polvo y engendrar –o aceptar– una idea capaz de cambiar nuestra relación con él.

Salvando las astronómicas distancias, ayer tuve un “momento Newton” cuando me disponía a pagar en bitcoins el mantenimiento de un dominio de internet. El costo: 10 dólares; la tarifa: equivalente a 3 dólares. Si Bitpay aceptara Bitcoin Cash, pensé, estaría pagando el mismo precio pero con una tarifa de aproximadamente un centavo de dólar (lo que era normal antes del asalto a Bitcoin), y no tendría que hacer ninguna operación previa para adquirirlos, puesto que tengo ya mis bitcoins Cash (al igual que todos los dueños de bitcoins “pre fork”).

Es obvio que no soy el único disgustado con la situación actual: si yo me detuve a pensarlo dos veces antes de pagar esa tarifa, ¿qué les queda a las miles de millones de personas que viven con menos de 3 dólares por día? ¿Y a los pequeños inversores que compran bitcoins semanalmente para preservar el valor de sus ahorros? ¿Y a los dueños de pools mineros que deben enviar bitcoins cientos de veces por día? ¿Y a los empresarios que venden artículos cuyos precios no exceden los 10 o 20 dólares? ¿Cómo puede Bitcoin seguir expandiéndose e incrementando su capitalización con una base de usuarios no solo estancada sino menguante? ¿Qué insulto no les dedicaría Robert Metcalfe a los Blockstream boys, si hubiera invertido en bitcoins? Estas preguntas me hacía cuando se me ocurrió un escenario que muy bien podría materializarse en un plazo relativamente breve…

Supongamos que en un futuro cercano Bitpay –o algún competidor ansioso por comerse el almuerzo de Bitpay– decide aceptar paralelamente Bitcoin Cash. Lo primero que yo haría sería usar mis bitcoins Cash para los pagos que solía efectuar mediante Bitpay. Pero andando el tiempo me vería incentivado a adquirir una reserva de bitcoins Cash (a cambio de bitcoins Core) para poder afrontar pagos futuros sin dejar como ofrenda en el altar de Blockstream un porcentaje creciente del valor transferido. Esta estrategia –multiplicada por miles, o millones, de usuarios obligados a huir de la cadena dominada por los cryptoleninistas, y potenciada por miles, o millones, de inversores que respaldan con su dinero un Bitcoin escalable– empujaría a un Bitcoin Core cada vez más caro, engorroso, congestionado e impredecible hacia una espiral descendente retroalimentada, y aceleraría la llegada del flippening (el triunfo de la rama creada a partir de un fork debido a la repentina transferencia de valor proveniente de Bitcoin Core).

La acumulación de distorsiones e ineficiencias provocada por la constante intromisión de los Blockstream boys no puede continuar indefinidamente. Hasta el más devoto de los creyentes en la infalibilidad del Politburó tiene una tolerancia limitada a la destrucción económica, especialmente cuando la experimenta en carne propia en la forma de un servicio cada vez más oneroso y deficiente. Así que el flippening está garantizado, ¿pero llegará antes o después de la activación de Segwit2x, en noviembre de este año? ¿Favorecerá a Bitcoin Cash o a Bitcoin 2x? No lo sabemos; nadie lo sabe. Todo lo que sabemos es que en un mercado libre los servicios tienden a mejorar y abaratarse con el tiempo, y que Bitcoin ha sido diseñado para castigar económicamente las tentativas de centralizar el consenso.

Que Bitcoin iba a ser atacado de una u otra manera es algo que siempre ha tenido muy claro todo aquel que no sea extremadamente ingenuo. Y bien, ahora sabemos cómo los amos del dinero fiat se han propuesto frenar a Bitcoin, pero también sabemos cómo es que fracasarán. Debe ser frustrante para los Blockstream boys comprobar que no pueden evitar la competencia de cualquier rama que surja como respuesta a sus ataques, ni evitar que los fundamentos de la mejor implementación de Bitcoin atraigan con el tiempo el grueso del valor.

Como una bola de demolición, cada fork es lanzado contra el muro erigido por los cryptoleninistas en torno a su nefasto Gulag. Tarde o temprano, usuarios, empresarios, mineros e inversores, así como todos los partidarios de la separación entre moneda y Estado, huirán de Bitcoin Core con el mismo afán de libertad que animó en su momento a los que huyeron de Alemania Oriental tras la caída del muro de Berlín.

Muro de Berlin

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