La monumental estupidez de los reguladores australianos

La desorientación de los gobiernos ante el fenómeno Bitcoin es comprensible: como saben que es inútil intentar eliminarlo, o controlarlo, o encajarlo en sus códigos enmohecidos, todo lo que pueden hacer es apresurarse a exhibir un gesto simbólico -algo, cualquier fantochada que ayude a mantener la ilusión de un poder que se escurre-, y sostener esa postura con cara de piedra, simulando que saben perfectamente lo que están haciendo.

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No saben qué hacer, y no hay nada que puedan hacer, salvo intentar convencernos de que siguen siendo ellos los que hacen las reglas. A tal efecto, los gobiernos han optado por un amplio espectro de “soluciones”, que van desde la aparente tolerancia de Holanda, España, el Reino Unido, Finlandia y Polonia (que han definido al bitcoin como “dinero virtual convertible”), pasando por la simiesca ostentación de poder de los reguladores neoyorkinos (que planean imponer costosas licencias a las empresas que provean servicios relacionados con Bitcoin) y chinos (que prohibieron a sus bancos operar con Bitcoin), hasta el llano autoritarismo de Rusia (que amenazó con prohibir el uso de Bitcoin) y Ecuador (que prohibió expresamente el uso de cualquier moneda que no sea la de curso forzoso).

Los reguladores australianos no iban a quedarse de brazos cruzados mientras el uso de Bitcoin sigue expandiéndose en sus dominios. Veamos qué nos tienen preparado, y qué opina al respecto Andreas Antonopoulos.

Fuente: cryptocoinnews.com

Andreas Antonopoulos es uno de los principales cerebros y quizás el mejor orador del mundo Bitcoin. Recientemente ha instruído al Parlamento canadiense con su vasta experiencia en protocolos digitales y criptografía. Ha escrito un libro sobre Bitcoin y posee o gestiona varias empresas relacionadas con Bitcoin. La noticia de que Australia está buscando encasillar a Bitcoin para que su uso se vea gravado por el Impuesto de Bienes y Servicios ha provocado una respuesta airada por parte de Andreas. Esto dijo en un meetup que tuvo lugar en Melbourne:

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Andreas Antonopoulos

Es tan monumentalmente estúpido como hubiera sido en 1994 clasificar a Internet como un servicio de fax, y ponerlo bajo el control de las empresas de telecomunicaciones. O clasificarlo como una radio de onda corta y pedir a todos los usuarios de Internet que pasen un examen de código Morse y obtengan una licencia de operador.

Este es un caso claro de un gobierno que no sabe qué hacer con Bitcoin, que este año ha florecido en varias provincias de Australia. Andreas explicó:

Lo que dije antes no sucedió en su momento porque los reguladores tomaron la decisión de esperar y ver qué pasaba. Decidieron permitir que la tecnología floreciera durante un tiempo antes de tratar de aplicar sus regulaciones. Al hacerlo de esta manera, Australia no está frenando a Bitcoin, lo que está haciendo es que Bitcoin se mude a otra parte.

Como Andreas aconsejara al gobierno de Canadá el mes pasado, lo mejor es esperar y ver qué pasa, y no sobre-regular a Bitcoin hasta que se sepa con lo que se está tratando. Aunque los gobierno en general tiene poca idea de lo que es Bitcoin, sí saben que no lo controlan, y esta podría ser a la vez su mayor fortaleza y su mayor debilidad. Antonopoulos dijo:

La verdad es que muy pocas personas entienden qué es Bitcoin exactamente y cómo funciona. Y no me refiero a unos cuantos políticos; me refiero que a muy pocas personas, en general, realmente entienden a Bitcoin en profundidad. Yo entiendo partes del sistema, pero no creo que pueda predecir cómo va a desarrollarse y hacia adónde se está dirigiendo. No creo ser capaz de predecir ni siquiera una mínima fracción de las aplicaciones que pueden ser desarrolladas sobre el protocolo de Bitcoin. Ninguno de nosotros lo sabe. Este es un territorio inexplorado. La razón por la que es un territorio desconocido es que nada como Bitcoin ha existido antes.

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