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Cómo Blockstream planea matar a Bitcoin

El experimento de Satoshi Nakamoto fue diseñado para dar una respuesta al siguiente interrogante: ¿qué ocurre si se le permite a la población productiva conservar el fruto de su trabajo, y sus ahorros se vuelven resistentes tanto a la voracidad fiscal como a la devastación del ciclo económico? ¿Qué ocurre, en definitiva, si adoptamos un sistema monetario justo, uno que no está diseñado para favorecer a los parásitos a expensas de los que agregan valor?

El experimento aún está en curso, y lo que hemos visto hasta ahora no era muy difícil de predecir: por un lado, el beneplácito de la población productiva; por otro lado, una fuerte reacción por parte de las élites financieras.

Recordemos que los parásitos no aspiran tanto a la riqueza (pues ésta les dura muy poco) como al control de la riqueza producida por otros, y lucharán a muerte antes de renunciar a sus privilegios. Si nos guiamos por la evidencia histórica, es más probable que los veamos desarrollar alas de colores y volar como mariposas que optar por ganarse la vida honradamente.

¿Cómo intentarán esta vez, entonces, inclinar el campo de juego a su favor? En otras palabras, ¿cómo es que Blockstream planea matar a Bitcoin? Según Justus Ranvier, apelando a una estrategia similar a la que usaron los gobiernos para matar al oro como patrón monetario.


Por Justus Ranvier

– La Lightning Network (el sistema que Blockstream pretende montar a la fuerza sobre la cadena de bloques) se convertirá en una red de pagos de distribución radial (hub-and-spoke), porque no existe un algoritmo de enrutamiento P2P con un rendimiento aceptable, y también porque es necesario inmovilizar grandes cantidades de capital para hacer que los canales de pagos funcionen.

Los centros de actividad de la Lightning Network (LN) serán, en la práctica, bancos.

– Los canales de pagos pueden “llenarse”, y en ese estado son incapaces de aceptar nuevos flujos de fondos en un rumbo particular.

– Cuando se llena un canal de pagos, la única manera de reanudar el flujo de fondos es abrir un nuevo canal.

– La apertura de un nuevo canal de pagos requiere una cantidad importante de capital y también una transacción en la cadena de bloques.

– El retraso en la apertura de nuevos canales deteriora la experiencia del usuario de la LN. A veces la LN funciona bien, pero a veces tu canal se llena y no puede recibir más fondos hasta que logres registrar en un bloque una transacción destinada a abrir un nuevo canal.

– El tiempo que demora la red en confirmar tu transacción es impredecible (puede llevarle horas o días, dependiendo de la demanda).

– No hay ninguna limitación técnica que impida que un cliente de LN trabaje con un canal que no esté aún confirmado en la cadena de bloques.

Con el fin de resolver el problema de los retrasos y el problema de la imposibilidad de predecir el tiempo que demorará la confirmación de las transacciones, ambos ocasionados por la necesidad de abrir nuevos canales de pagos, los bancos empiezan a ofrecer carteras “mejoradas” que funcionan con canales no confirmados en la cadena de bloques.

– La mayoría de los usuarios aceptan felizmente esta mejora en el rendimiento.

– Una vez que los clientes de la LN comienzan a aceptar canales no confirmados, los bancos empiezan a preguntarse qué sentido tiene molestarse con la confirmación de los canales en la cadena de bloques.

– Algunos bancos empiezan a manejar los fondos de sus clientes exclusivamente en canales no confirmados, manteniendo sólo la cantidad de bitcoins reales (en la cadena de bloques) necesaria para las liquidaciones con otros bancos.

– Estos bancos empiezan a operar con reserva fraccionaria, y atraen a los clientes de los bancos que operan con reserva completa mediante cuentas que pagan intereses.

Cuando todos los bancos operan con reserva fraccionaria, pueden intercambiar el sistema de liquidaciones basado en Bitcoin por cualquier otro.

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Sobre la transigencia y el rol de los expertos en Bitcoin

Entre los partidarios de Blockstream / Core están, por un lado, los Blockstream boys, es decir los sujetos que han sido contratados específicamente para beneficiar a esta entidad a expensas de Bitcoin. Los Blockstream boys no tienen una teoría que respalde su accionar –lo que dicen para justificarse cambia constantemente– sino un objetivo y una estrategia para alcanzarlo. Para ellos, el lenguaje no es ese maravilloso instrumento que nos permite comprender mejor la realidad, sino una simple herramienta de manipulación de seres humanos. Por eso huyen del debate y tratan de moldear e imponer su relato mediante la censura y la coacción.

Pero entre los partidarios de Blockstream / Core también están los que adhieren genuinamente a la teoría del “Consenso Extremo”, un atavismo heredado de nuestro pasado tribal que ha sido identificado y estudiado por Mengerian. Veamos de qué se trata.


Por Mengerian

Ciertos asuntos controvertidos pueden interpretarse de manera diferente dependiendo de si se percibe a Bitcoin a través de la lente del “Consenso Extremo” o la lente del “Consenso de Mercado”.

Transigencia

Recientemente ha habido muchos llamados a la transigencia dirigidos a los partidarios de Bitcoin Unlimited y a los partidarios de Bitcoin Core. En este sentido, algunas propuestas que han dado que hablar son Segwit2MB, de Sergio Demian Lerner, y Extension Blocks. Las respuestas han sido variadas, y muchas personalidades bien conocidas de la comunidad ven en esta clase de propuestas una posible manera de unir a la las partes mediante una muy necesaria contemporización.

Vistas a través de la lente del Consenso Extremo, estos llamados a la transigencia tienen sentido. Como se cree que las propiedades de Bitcoin se basan en un fuerte consenso social, una comunidad unida es vista como una condición necesaria para el progreso técnico. Cualquier brecha en la comunidad es vista como una fuente de debilidad y desorden en Bitcoin, con el potencial de minar el entusiasmo puertas adentro, y, puertas afuera, de beneficiar a criptomonedas con comunidades más armoniosas.

Es natural que las personas tengan diferentes opiniones acerca de cuál es la mejor hoja de ruta para el desarrollo de Bitcoin. Puesto que, a través del lente del Consenso Extremo, el consenso social es visto como una condición sine qua non para el progreso técnico, la reconciliación de estos diferentes caminos se presenta como una necesidad. Si los expertos no están de acuerdo en cuál es el mejor camino a tomar, la transigencia parece ser la única manera de avanzar.

Sin embargo, cuando se perciben a través de la lente del Consenso de Mercado, la controversia y los desacuerdos radicales no son vistos necesariamente como problemas fatales. Cuando hay diferentes caminos potenciales, cabe esperar un debate que permita a los participantes del mercado informarse acerca de las fortalezas y debilidades de las diferentes propuestas.

Desde el punto de vista del Consenso de Mercado, la idea de que los diferentes grupos deben contemporizar tiene poco sentido. La teoría sugiere que cada propuesta será juzgada según sus méritos por el mercado. Si de un lado hay gente dispuesta a respaldar con valor económico una opción, y del otro lado hay gente dispuesta a respaldar con valor económico otra opción, no se puede ni se debe obligar a todos a formar un solo grupo.

La mejor forma de resolver el desacuerdo, según el Consenso de Mercado, no es negociar hasta llegar a un acuerdo que apacigüe a todas las partes, sino ofrecer a los participantes del mercado una forma de respaldar sus opiniones con compromisos económicos. Por ejemplo, se podría ofrecer a los inversores la negociación de futuros en un exchange. Esto resolvería el impasse de una forma que recompensaría las elecciones que atraen más valor hacia Bitcoin, lo que redundaría en un Bitcoin más valioso para todos.

Expertos

La dificultad a la hora de conciliar opiniones divergentes para lograr un consenso social unificado es la razón por la cual los partidarios del Consenso Extremo atribuyen gran importancia a las opiniones de los expertos. Como Bitcoin es un sistema difícil de entender, tiene sentido asignar más peso a las opiniones de aquellas personas con pericia demostrada o conocimiento especializado. Y puesto que en torno a ciertos asuntos hay una diversidad de opiniones prácticamente ilimitada en la comunidad, sería imposible llegar a un consenso si cada una de las miles de opiniones diferentes fueran consideraras igualmente relevantes. Las opiniones divergentes se consideran potencialmente dañinas, ya que dificultan el consenso social. Y si estas opiniones divergentes están mal fundamentadas o basadas en malos entendidos, son doblemente perjudiciales.

Por estas razones, tiene sentido que la aceptación de la teoría del Consenso Extremo se asocie a una propensión a asignar un gran peso a las opiniones de aquellos que son vistos como expertos, y a descartar las opiniones divergentes.

Quienes adhieren al Consenso de Mercado también valoran la opinión de los expertos; la diferencia es que obligan a los expertos a someter sus opiniones a una prueba de mercado. También perciben el problema que supone tratar de conciliar una miríada de opiniones, pero su solución para resolverlo se basa en un mecanismo de mercado que exige que los participantes respalden sus opiniones con compromisos económicos.

Quienes miran a través de la lente del Consenso de Mercado tienden a sospechar de los autoproclamados “expertos” que tratan de evitar que sus propuestas sean sometidas al juicio del mercado. Tienen presente el provecho que se obtiene, en términos de prestigio e influencia, al asumir el papel de experto, y que sin atender a ganancias y pérdidas puede ser difícil distinguir las opiniones sesgadas de las que procuran aportar un valor genuino a Bitcoin como sistema.

Conciliar las diferencias

En cierto sentido, las diferencias de interpretación entre las teorías del Consenso Extremo y el Consenso de Mercado son sutiles. Las dos teorías pueden ofrecer a menudo apreciaciones similares acerca de las ventajas y desventajas de las diferentes opciones técnicas. La principal diferencia es la guía prescriptiva que los dos enfoques nos ofrecen sobre cómo deben sopesarse estos pros y contras.

La teoría del Consenso Extremo sugiere que las diferentes opciones deben ser discutidas y ponderadas cuidadosamente, y que la comunidad debe llegar a un consenso social antes de que los cambios técnicos sean implementados.

La discusión y el debate también tienen un lugar en la teoría del Consenso de Mercado. Pero cuando el acuerdo no parece posible y es necesario elegir un camino, esta teoría ofrece un método para facilitar esa elección: permitir que las opciones sean sopesadas por participantes del mercado dispuestos a poner en juego sus propios recursos económicos, que disfrutarán de beneficios o sufrirán pérdidas dependiendo de la sabiduría de su decisión.

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La red Bitcoin y el modelo confederal

Patrick Henry, famoso por su discurso “¡Dadme libertad o dadme muerte!”, fue uno de los principales líderes anti-federalistas, y se opuso a la Constitución.

Desde el momento en que comencé a vislumbrar el noble propósito que inspiró a Satoshi Nakamoto, vivo en una constante celebración de la filosofía que acompaña a Bitcoin, y de la manera en la que esta criptomoneda lleva de forma práctica a manos de cada vez más personas la posibilidad de reivindicar su propiedad sobre sí mismas y sobre sus activos. Con igual alegría constato que el camino que Satoshi Nakamoto propuso para llevar esta maravillosa forma de dinero a su madurez (emisión predecible, transparente y decreciente; distribución justa de lo emitido a través del requisito del servicio a los demás, etc) es el correcto. El camino que Satoshi nos invitó a transitar es el que sortea elegantemente aquellos problemas que motivaron la creación de Bitcoin (el monopolio, arbitrariedad e irresponsabilidad de los gobiernos en la materia, y los privilegios e ineficiencia de los bancos), y no el de una difícil reforma del sistema monetario existente, cuyo dominio pertenece a las élites.

Al mismo tiempo, no puedo sino sentir admiración por los pilares sobre los cuales Bitcoin se apoya (la cadena de bloques o “blockchain”, y la red de nodos que van actualizándola), de los cuales pienso que podemos sacar multitud de enseñanzas para aplicar a otros campos. Por ejemplo, a la formulación de un sistema político alternativo viable en el corto o mediano plazo. Un sistema caracterizado por una mayor descentralización del poder, el reconocimiento de la dignidad de cada integrante de la sociedad, y el respeto por la autonomía individual, en lugar de la amenaza, la agresión y la coacción.

Si de algo Bitcoin sirve como prueba, es de la eficacia de esos factores que han determinado su éxito; entre ellos, el empoderamiento directo de sus participantes y el respeto por la libertad económica, en lugar de lo tradicional, que sería la búsqueda de refugio en la rigidez de normas autoritarias o estructuras innecesariamente verticales, y en la “todopoderosa” planificación centralizada que nada logra y todo destruye.

Cuando hablo de la red Bitcoin, a menudo me refiero a ella como la confederación de los nodos, por ser un excelente ejemplo del modelo confederal. Como muchos sabrán, Bitcoin es una red informática conformada por un conjunto de nodos con un poder de decisión directo sobre sus acciones, y cuya unidad y estabilidad se basa en el consenso entre los participantes y la interdependencia de los unos con los otros. Esto, precisamente, es lo que en esencia una confederación es: un sistema en el cual los los participantes comparten un conjunto de normas que les permiten convivir en una comunidad que puede aportar un serie de beneficios para todos ellos, mientras conserven su voluntad de permanecer en la misma.

Este modelo, ante mis ojos el que potencialmente puede ofrecer mayor libertad y un marco superior para el desarrollo de las sociedades humanas, no es inviable en el corto plazo, y es relativamente fácil de explicar en el plano político, pues se parece mucho a uno que ya conocemos: el modelo federal.

De hecho, el modelo confederal sirve como una reivindicación de aquello planteado por los partidarios del federalismo, esto es, la necesidad de la limitación del poder central. Para estos fines, lamentablemente, el modelo federal no ha funcionado –por decir lo menos–, entre otras causas por la naturaleza expansiva del Estado, el auge del populismo, y la tendencia hegemónica hacia el centralismo en el pensamiento moderno. Países como Venezuela (mi país de origen), o Estados Unidos, pueden servir como evidencia de tal fracaso, el cual se pone de manifiesto en el crecimiento de los poderes del gobierno federal en el mencionado país norteamericano, y de manera más aguda en la completa inexistencia de un federalismo real en un país constitucionalmente federal como Venezuela.

Afortunadamente, Bitcoin está allí de forma oportuna para recordarnos una diversidad de principios. Como que la asociación es un fenómeno voluntario que requiere de consentimiento. Que una vez se ha perdido el consenso, en lugar de la imposición se puede acudir a la desasociación y la coexistencia pacífica. Y que el mercado, como espacio que facilita las elecciones y los intercambios, sirve al Bitcoin de puta madre para enfrentar las tiranías y los desacuerdos radicales. Y no solo eso, sino que es el espacio adecuado para plantear, replantear, construir, reconstruir y mejorar un sistema del cual todos tenemos diferentes visiones pero que hay que sacar adelante de alguna u otra forma –y más nos vale hacerlo de la forma menos traumática posible– si queremos contar con una alternativa a un sistema monetario y financiero agonizante.

En cuanto a lo que Bitcoin está atravesando justo ahora –el conflicto entre Blockstream / Core y las implementaciones que admiten el consenso emergente, como Bitcoin Unlimited–, animo a todo aquel que haya llegado hasta aquí a tomárselo con calma… Sé que las situaciones tensas pueden dar lugar a noches de insomnio. Yo mismo he perdido bastante de mi tranquilidad en estos días, cavilando acerca de cómo saldremos de esto… bueno, al menos figurándome los distintos escenarios posibles. Pero a veces hay que escapar de esa trampa que nos tiende la preocupación, para poder encontrar soluciones.

Si alguno se siente atemorizado por esta transición de Bitcoin hacia su madurez, solo le diré que tome las precauciones necesarias, que se informe lo mejor que pueda antes de tomar decisiones, y si no está seguro de algo, que consulte, compare, busque respuestas antes de pronunciarse sobre tal o cual asunto (lea sobre el funcionamiento técnico de Bitcoin, las críticas, las propuestas… y estudie economía). Y sobre todo, que preste atención al contenido de los argumentos. No deje que le engañen las apariencias.

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Oligarcas de nuevo estilo

Es curioso el vínculo que nos une a nuestros cybercompañeros de viaje. A pesar de no tener más referencia de ellos que un alias y una serie de comentarios, a menudo nos inspiran una suerte de familiaridad que no parece del todo justificada. Es como si la imaginación se apresurase a llenar los espacios que deja tan escueto armazón.

Eso experimento cuando leo a Palamedes, personaje conocido en estos lares por su costumbre de engalanar con impecable prosa el caótico espacio destinado a los comentarios. No puedo evitar representármelo como una figura patriarcal, un hombre maduro, culto y con un profundo conocimiento del alma humana; un hombre, por lo tanto, desprovisto de vanas esperanzas, aunque no por eso distanciado de las cosas de este mundo; quizás tentado a encerrarse entre pilas de libros, pero compelido a intervenir en los debates de estos tiempos más por cómo las ideas de hoy afectarán en el futuro a sus hijos, y a los hijos de sus hijos, que por cómo lo afectarán a él mismo.

Tras apartar el objeto de su reflexión del torbellino que lo hace girar, Palamedes tiene el hábito de examinarlo con calma desde diversos e inesperados ángulos. Cuando uno empieza a leer alguno de sus comentarios, no sabe por qué derroteros –filosofía, historia, impresiones personales– llegará el insight, ese chispazo producido por el contacto entre disciplinas que se niegan a superponerse del todo; pero casi siempre llega y de manera sorpresiva. En cualquier caso, sus escritos están dotados de una belleza que nunca empaña la verdad, precisamente porque está al servicio de la verdad.

Como era de esperar, antes de concedernos el permiso para publicar aquí uno de sus textos en calidad de invitado, Palamedes se apresuró a excusarse por no ser un especialista, sin advertir que lo que apreciamos en él no es su talento para detallar lo microscópico sino todo lo contrario: su mirada de halcón. Meros técnicos sobran en Bitcoinlandia; no abunda, en cambio, la capacidad de apreciar la naturaleza multidisciplinaria de Bitcoin –una deficiencia que nos deja a merced de tecnócratas, de farsantes, y de tecnócratas farsantes–.

Poner el destino de Bitcoin exclusivamente en manos de especialistas en criptografía sería tan descaminado como poner en manos de especialistas en fundición de metales la política monetaria de un sistema económico basado en patrón oro. Si esta comparación te parece exagerada, es porque has perdido de vista múltiples aspectos de Bitcoin, y si a causa de ello todavía no has perdido dinero, es probable que estés a punto de perderlo. Así que considera la lectura de estos párrafos de Palamedes –pepitas rescatadas del aluvión de comentarios que ha desencadenado el último post (“Fork de Bitcoin: si no lo entiendes, pierdes”)– tanto una contribución a tu acervo cultural como una contribución a tu bienestar económico.

Si la solución se centra sólo en las mejores opciones técnicas, sin aclarar primero qué se pretende con el bitcóin, no conseguiremos llegar a ningún sitio provechoso o, al menos, novedoso.

A fin de cuentas, veo dos espíritus con los que se entiende al bitcóin. Los unos odian a las oligarquías dominantes (sobre todo a las financieras) y ven en la criptografía una forma de convertirlas en los nuevos parias; los otros queremos librarnos no de esos oligarcas (incluimos a los políticos), sino de lo que ellos hacen: inflar la moneda y tener el control exclusivo sobre ella.

La distinción es muy importante, porque un enfoque u otro requieren distintos medios, esperan distintos fines y no se irritan por las mismas cosas.

Los primeros llegaron hasta el bitcóin imaginando un mundo feliz libre de competencia, superada por el consenso entre los buenos, una colaboración entre los hombres sin mediar el lucro y los precios, y unas prácticas neoasamblearias a través de las nuevas tecnologías.

Los otros vemos en el bitcóin la forma óptima de que el mérito individual se exprese en cifras, de que el mercado funcione limpiamente sin las distorsiones de la manipulación monetaria, de que, en fin, la institución monetaria no sea de nadie, pero el dinero de cada uno sea sólo suyo.

Al primer grupo le satisface que unos oligarcas de nuevo estilo, 3.0., vestidos con camiseta y pantalón chino, expertos en ingeniería informática, hagan con la moneda lo que otros como ellos hicieron con los sistemas operativos, cuando al software privado del siglo anterior le hizo frente uno de código abierto, cuyos ingenieros lo compartían todo (se necesitan aquí anteojeras para no ver que muchos ahora son millonarios). El problema son los banqueros, no lo que los banqueros hacen y, por lo tanto, con cambiarlos por gente más “comprometida” basta.

Otros, sin embargo, no odiamos a quienes hacen algo perjudicial, sino al perjuicio que causan. Por eso no entendemos que se proponga el anotar fuera de la Cadena las transacciones que ya después se volcarán en ella, con el fin de deshacer el atasco y permitir la escalabilidad. Cuando se vuelquen, ¿no habrá atasco?

Yo no entiendo la descentralización como el prosumo de la antigüedad, en donde cada casa era una factoría de todo. La descentralización es la inviolabilidad y exclusividad de la Cadena como registro universal. Si se puede conseguir eso, no me preocupa que sean muchos o pocos, chinos o chilenos los que minen la moneda y rellenen los bloques. No le temo al capital, no les temo a los ricos. Les temo a aquellos que, con la excusa de hacer un bien, tienen la facultad de inflar las monedas que no estén a la vista de todos por el tiempo que sea, pues desterrar la inflación es para mí el fin supremo del bitcóin, no darles a los banqueros con la puerta en las narices, lo que ni me va ni me viene.

Si la ingeniería no puede conseguir que haya moneda con una Cadena pública, inviolable y exclusiva, por mí que no haya moneda.

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Fork de Bitcoin: si no lo entiendes, pierdes

El 1 de agosto de 2016, después del último intento de Blockstream / Core de imponer su agenda a los mineros, nos preguntábamos… ¿y ahora qué? Nuestras predicciones jamás han incluido fechas precisas, pues no están basadas en la posición de los astros o las vísceras de algún pobre animal, sino en la comprensión de los poderosos incentivos económicos que hacen funcionar a Bitcoin. Con tan modesto bagaje, esto es lo que nos atrevíamos a anticipar entonces –y nos place comprobar que no estamos lejos de haber acertado en todos aquellos pronósticos–:

Lo que nos espera es bastante predecible:

• Renovados esfuerzos de Blockstream para diseminar el miedo y la incertidumbre (“Blockstream o el caos”).

Ataques sistemáticos a cualquier empresa o individuo que no esté alineado con los intereses de Blockstream.

• Refuerzo de la censura en los foros controlados por Blockstream.

• Pánico inducido por la desinformación de los mass media: “¿Es el fin de Bitcoin?”.

• Nueva oportunidad para sacudir manos débiles.

Implosión de Blockstream.

• Los personajes tóxicos, ignorantes, incompetentes y dictatoriales que Blockstream había agrupado y mantenido se dedicarán a destruir algún otro proyecto open source, lo que permitirá desatar el potencial de Bitcoin.

• Sin el pesado lastre de Blockstream, Bitcoin finalmente despegará hacia su destino manifiesto: la luna.

Paciencia entonces. Blockstream caerá y no lo lamentaremos; pero le daremos un entierro apropiado. Al fin y al cabo, es gracias a esta nefasta organización que sabemos lo que Bitcoin es capaz de digerir.

Bitcoin fue creado con un propósito fundamental en mente: prevenir la monopolización de la institución moneda. Y para que podamos liberarnos de quienes aspiren a convertirse en planificadores centrales, Bitcoin pone en nuestras manos un mecanismo de resolución de disputas muy simple, muy efectivo, e imposible de burlar: el fork –y la protección de la cadena resultante por medio del “consenso Nakamoto”–.

Hoy, el fork es necesario para la supervivencia de Bitcoin porque Blockstream / Core le ha declarado la guerra al mercado, pero nótese que una vez extirpada esta organización del ecosistema –una vez que las diferentes implementaciones admitan el consenso descentralizado (como ya lo hacen Bitcoin Unlimited (BU), Bitcoin Classic y otros)–, no habrá necesidad de forks controvertidos con el fin de elevar el tamaño de los bloques o incorporar cualquier otra actualización indispensable para salvaguardar las propiedades monetarias de Bitcoin.

BU no desencadenará, per se, un fork; BU tan solo permite el ajuste de ciertos parámetros que Core se empeña en fijar de acuerdo a los intereses de Blockstream. De hecho, si todos los mineros adoptaran BU, el fork no sería necesario. En rigor es Core el que, al rechazar los principios básicos del white paper de Bitcoin, insiste en aislarse en su propia cadena inutilizable; e irónicamente será el equipo de Core el que se verá forzado a gatillar un fork para protegerse del poder de cómputo que se opone a su proyecto en favor del libre mercado (léase: en favor del éxito de Bitcoin).

Nótese además que si en el futuro el equipo de BU, o de cualquier otra implementación de Bitcoin, le diera la espalda al mercado –en lugar de servirle–, correría la misma suerte que Core pero sin tanto trámite, dado que para entonces ya habremos aprendido que los agentes del mercado no pueden ser silenciados indefinidamente en Bitcoinlandia (ni siquiera con un financiamiento prácticamente ilimitado al servicio de ataques informáticos, corrupción de desarrolladores, compra de medios de comunicación para su conversión en órganos de incesante propaganda, de foros para su conversión en cámaras de ecos herméticamente cerradas, de exchanges, etc, entre otras maniobras deshonestas e inmorales que cabe esperar de los amos del dinero fiat).

Ahora que los mineros han despertado, a los Blockstream boys no les queda más alternativa que salir de su zona de confort y enfrentar la realidad. Acostumbrados a ser aplaudidos automáticamente por manos conectadas a cerebros lavados y por recién llegados que repiten sus tonterías como zombies; acostumbrados a protegerse de las preguntas incómodas mediante un aparato de censura que envidiaría el mismísimo Kim Jong Un, los Blockstream boys han entrado en la última etapa de su crisis nerviosa.

En su desesperación, se han apurado a organizar reuniones con exchanges para que su cadena moribunda sea reconocida como la única verdadera (sin importar el poder de cómputo que la respalde), han amenazado con demandar judicialmente a quienes llamen “Bitcoin” a cualquier proyecto que no sea el de Blockstream / Core, e incluso han propuesto cambios en el algoritmo de prueba de trabajo para ignorar a los mineros que no se sometan a las demandas de Blockstream / Core.

Es evidente que siguen sin entender cómo funciona Bitcoin. Siguen ignorando los incentivos económicos que fuerzan a los mineros a alinearse con el mercado si no quieren trabajar a pérdida hasta echar a perder toda su inversión en hardware. Siguen ignorando el consenso Nakamoto –la única solución conocida al problema de los generales bizantinos, y por lo tanto al problema del control centralizado de la emisión de moneda–.

No sorprende entonces que se rodeen de abogados; que ataquen a los mineros por hacer lo que se supone que deben hacer (perseguir su propio interés económico); que busquen apalancarse en el código para succionar dólares de “capitalistas de riesgo” aún más desorientados que ellos; que intenten cerrar acuerdos perjudiciales para todos menos para Blockstream a escondidas del mercado; que se alíen con la industria bancaria para introducir problemas en Bitcoin que solo ellos estarían en condiciones de “solucionar”; que guíen a una turba de analfabetos económicos, novatos impresionables y jóvenes de pocas luces hacia una cruzada para defender el espíritu de Bitcoin –que ellos, por supuesto, encarnan–.

Lamentablemente para los Blockstream boys, esa misma inmadurez –esa dificultad emocional para admitir que no tienen el control– y ese mismo analfabetismo económico –esa incapacidad para entender lo que hizo despegar e incrementar el valor de Bitcoin– los ha mantenido al margen de Bitcoin como inversión, y los hundirá aún más en la pobreza después del fork. Bitcoin no perdona la ignorancia y la ineptitud; por eso empuja a los ignorantes y a los ineptos a entregar su riqueza a quienes no lo son.

Lamentablemente para los Blockstream boys, no hay manera más rápida de perder influencia en Bitcoinlandia que caer en la pobreza inducida por el analfabetismo económico. Tanto ellos como su rebaño de idiotas útiles han quedado expuestos y agrupados, de tal forma que ahora podemos identificar fácilmente a quienes son incapaces de entender cómo funciona Bitcoin. Esto resultará muy útil en el futuro, cuando vengan a decirnos –porque vendrán, te lo aseguro– que Bitcoin está roto y que los necesitamos a ellos para repararlo.

No te dejes distraer por las turbulencias; Bitcoin está liberándose de una amenaza existencial con los instrumentos que Satoshi Nakamoto le ha proporcionado. ¿Qué esperabas? ¿Que permitiera la diseminación de este cáncer hasta que alcanzara una fase terminal? ¿Acaso no conoces la historia del Sr. Bitcoin?

Disfruta de los últimos coletazos de Blockstream; sus intentos de imponerse por la vía política serán tan entretenidos como la más exquisita de las comedias de enredo.

¿Fork de Bitcoin? ¡No te preocupes!

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Se aproxima el Día de la Independencia

El día de la independencia se aproxima y eso aterra y enfurece a los empleados de Blockstream. Porque ellos nos necesitan a nosotros (para seguir aspirando dólares de AXA y PwC), pero nosotros no los necesitamos a ellos. ¿Cómo explicar si no su insistencia en negar nuestro derecho a independizarnos de ellos, mientras que nosotros no hacemos más que alentarlos a que sigan adelante con su proyecto?

Saben perfectamente que sin nosotros ellos se quedarían con una moneda sin valor, y sin usuarios a quienes exprimir. No importa cuantos millones de dólares arroje Blockstream, en su lucha contra el mercado, al cubo de basura humana en que se ha convertido Core; la mayoría económica de Bitcoinlandia está aprendiendo a anticiparse a sus maniobras, y está expresándose a favor del fork que pondrá fin de una vez y para siempre a la invasión.

¿Pero qué ha hecho el equipo de Bitcoin Unlimited (BU) (el cliente que refleja la visión de Satoshi Nakamoto y que, en consecuencia, tiene cada vez más respaldo minero) para despertar la ira de los Blockstream boys y su tropa de idiotas útiles? En realidad BU no ha hecho ni hace nada más que facilitar la modificación de parámetros que siempre ha sido posible modificar sin acudir al permiso de una “autoridad”. BU no está forzando un cambio, tan solo está permitiendo que los agentes del mercado expresen sus preferencias; y si resulta que la mayoría económica prefiere y elige bloques más pequeños, BU no lo impedirá.

Los partidarios de mantener los bloques restringidos a 1 MB podrían argumentar a favor de sus ideas, y sugerir –a quienes todavía estén dispuestos a escucharlos– que los parámetros de BU sean ajustados de tal forma que los clientes no acepten ni produzcan jamás, bajo ninguna circunstancia, bloques de más de 1 MB. Pero eso sería equivalente a reconocer que Blockstream / Core no decide unilateralmente el destino de Bitcoin, una noticia que no caerá muy bien entre quienes han invertido en esta empresa. Así que no esperemos un debate abierto –nunca lo han aceptado y nunca lo aceptarán–.

¿Qué van a hacer entonces los miembros de Politburó de Core, ahora que todos sus intentos de esquivar el consenso Nakamoto han fracasado? ¿Con qué van a amenazarnos ahora los esbirros de Blockstream?: ¿con silenciarnos?; ¿con ridiculizarnos?; ¿con difamarnos?; ¿con insultarnos?… ¡Pero si es lo que han hecho hasta el cansancio, y con pésimos resultados, durante años!

Sobran ejemplos en la historia de tiranías que han aspirado a eliminar, dentro de sus fronteras, el anhelo de libertad mediante el adoctrinamiento masivo (gracias al monopolio de la educación y de los medios de comunicación), el empleo de las últimas tecnologías en armamento, la aplicación sistemática del terror, la tortura, e incluso el exterminio de seres humanos a escala industrial… sin éxito. ¿Qué puede hacer una empresa como Blockstream, con el mismo ánimo liberticida que todos aquellos precursores pero cuya arma más temible es un ejército de trolls a sueldo atacando desde sus respectivos teclados a cualquiera que se oponga a sus aspiraciones totalitarias?

La manipulación social ha fracasado; los ataques informáticos nos han fortalecido; Blockstream pasará a la historia como el vehículo del primer asalto a Bitcoin planeado, coordinado y financiado por la industria bancaria. Al igual que el nombre de Efialtes de Tesalia, aquél pastor que traicionó a los espartanos en la batalla de las Termópilas, los nombres de los integrantes de esta organización quedarán para siempre manchados por la infamia.

No los olvidaremos –a ellos ni a quienes por cobardía o conformismo decidieron aliárseles con tal de ahorrarse los inconvenientes de decir la verdad–. Y nos encargaremos de que su ejemplo sirva de advertencia para las generaciones futuras.

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Reductio ad absurdum

Aceptar conclusiones válidas –incluso cuando son obvias– es difícil si tu salario depende de no aceptarlas. Este es el problema que enfrentan a diario los empleados de Blockstream: disimular el olor a podrido que despide esta empresa se ha vuelto un trabajo cada vez más demandante, a tal punto que ya casi no les queda tiempo para ninguna otra labor. A continuación, Peter Rizun demuestra que basta con dejarse guiar por la lógica más elemental para seguir el olor a podrido hasta su origen, detrás de la cortina de humo de Blockstream / Core.

Es fácil demostrar que el argumento central de los partidarios de mantener pequeños los bloques de Bitcoin es lógicamente incoherente.

Comencemos con la siguiente definición para una red p2p centralizada con la que tanto los partidarios de bloques pequeños como los partidarios de bloques grandes podrían estar perfectamente de acuerdo:

1. Una red p2p está “centralizada” si un subconjunto minoritario de esa red puede restringir el comportamiento de los participantes fuera de ese subconjunto minoritario.

Los partidarios de bloques pequeños sostienen que el tamaño del bloque debe ser restringido con el fin de mantener a Bitcoin descentralizado (puesto que bloques más pequeños reducen el costo de mantener nodos):

2. El tamaño máximo del bloque (MAX_BLOCK_SIZE) debe estar lo suficientemente restringido como para mantener a Bitcoin descentralizado.

Al mismo tiempo, los defensores de bloques pequeños argumentan que los operadores de nodos y los mineros no deberían ser capaces de ajustar fácilmente el MAX_BLOCK_SIZE de sus nodos, ni de dar a conocer sus preferencias a la red (vale decir que no están de acuerdo con la propuesta de Bitcoin Unlimited):

3. Si MAX_BLOCK_SIZE fuera fácilmente ajustable por los participantes de la red, no estaría lo suficientemente restringido.

Si no son los participantes de la red en su conjunto los que restringen el MAX_BLOCK_SIZE, debería hacerlo, en cambio, un subconjunto especial de la red:

4. Un grupo de expertos debería restringir el tamaño del bloque, equilibrando el crecimiento con la descentralización.

¡Pero esto equivale a decir que “un subconjunto minoritario de la red debe ser capaz de restringir el comportamiento de los participantes que se hallan fuera de ese subconjunto minoritario”! Esta es justamente nuestra definición de una red centralizada (ver 1).

Lo que significa que el argumento a favor de bloques pequeños se reduce a la siguiente afirmación claramente contradictoria:

5. La red debe estar centralizada para mantenerse descentralizada.

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Si enfrentas a los empleados de Blockstream a este simple razonamiento, en el mejor de los casos te ignorarán, y en el peor de los casos te convertirán en el chivo expiatorio de todos los medios de comunicación que Blockstream ha comprado, con la esperanza de que nadie se atreva a seguir tu ejemplo. ¿Cómo te atreves a sugerir que la vulgar lógica también se aplica en sus dominios?

Así son las cosas detrás del muro de Blockstream / Core. Cuando todos tus planes se basan en un razonamiento defectuoso, tendrás que apoyarte cada vez más en la coacción para obtener unos resultados cada vez más alejados de tus propósitos originales, hasta que finalmente los rendimientos de la coacción no solo resultarán decrecientes sino que además empezarán a fortalecer a la resistencia.

Y eso es exactamente lo que está ocurriendo, ahora mismo.

 

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El mercado para el consenso

¿De qué hablan los Blockstream boys cuando hablan de consenso? No se refieren, desde luego, al proceso descentralizado ideado por Satoshi Nakamoto para garantizar tanto la evolución de Bitcoin como la inmutabilidad de sus propiedades monetarias. De hecho, el “consenso Blockstream” (“confía en los empleados de Blockstream y cierra la boca”) es exactamente lo opuesto al “consenso Nakamoto” tal como se describe en el white paper. A continuación, Mengerian enseña con diáfana claridad el funcionamiento del mecanismo que resguarda las propiedades monetarias de Bitcoin, y al hacerlo expone los motivos por los cuales el politburó de Blockstream / Core se empeña en ocultártelo.

Por Mengerian

El debate sobre el tamaño del bloque se puede entender como el debate sobre cómo se determinan las normas de consenso en Bitcoin. ¿Deberían estas ser grabadas en piedra y resultar muy difíciles de modificar -como propone la gente de Bitcoin Core– o deberían evolucionar a través de un proceso que involucra a los operadores individuales de nodos, como es la propuesta de Bitcoin Unlimited?

A mucha gente le gusta la idea de que las propiedaes de Bitcoin sean inmutables, ya que esto les da confianza en sus cualidades como moneda, en especial las que evitan que sea censurable o embargable. Pero esta es una falsa promesa. La idea de que los parámetros del consenso pueden ser “grabados en piedra” mediante un software de referencia es puramente ilusoria.

Dado que nadie puede ser obligado a usar un determinado tipo de software, ni se puede evitar que lo modifique antes de usarlo, las reglas de consenso están definidas en último caso por las elecciones de quienes participan en la red. Entender los factores que condicionan y motivan estas elecciones, y cómo las decisiones individuales de cada nodo interactúan globalmente para hacer que emerjan ciertas propiedades, puede ayudarnos a entender cómo las reglas de consenso pueden desarrollarse en el futuro. Y tal vez esta comprensión pueda servirnos para fortalecer la confianza en que las propiedades de un Bitcoin con buenas raíces en el mercado son mucho más sólidas que aquellas pretendidamente “grabadas en piedra”.

Por qué los nodos siguen reglas de consenso

Es cierto que la red Bitcoin, tal y como existe a día de hoy, sigue las reglas de consenso codificadas en el cliente de Bitcoin Core, pero esto representa simplemente uno de los posibles equilibrios estables. La razón por la que un operador de un nodo en particular decide reconocer las actuales reglas que hacen válido a un bloque, es que el resto de nodos aplican esas mismas reglas. Un minero no querrá gastar poder de cómputo produciendo un bloque huérfano ya que perdería la recompensa por su trabajo. Un vendedor no querrá vender determinados bienes a cambio de bitcoins si los mineros rechazan incluir la transacción correspondiente al pago en un bloque y se puede dar la posibilidad de un doble gasto. En estos ejemplos vemos operadores de nodos aceptando o rechazando bloques de acuerdo a las reglas de validación para mantener su adherencia al consenso de la red.

¿Pero qué pasaría en el caso de un “soft-fork” (“bifurcación suave”)? En un “soft-fork”, los mineros se coordinan para imponer reglas de validación adicionales, que no existían previamente. En este caso, la razón por la que escogerían adoptar esas nuevas reglas de validación sería para cambiar las propiedades de Bitcoin de alguna manera, añadiéndole quizás nuevas funcionalidades.

Otro ejemplo a considerar es el de los operadores de nodos de Bitcoin Unlimited en la red Bitcoin que eligen ignorar las actuales reglas de validación para el tamaño del bloque. Los nodos Unlimited pueden interactuar de forma no-conflictiva con los nodos de Core, pero si los mineros produjeran una cadena de prueba de trabajo más larga con un bloque de un tamaño mayor a 1 MB, estos nodos seguirían dicha cadena, mientras que Bitcoin Core la rechazaría. En este caso, la razón para rechazar la regla de 1 MB como tamaño maximo para los bloques es intentar influenciar las propiedades de Bitcoin como sistema. Quieren permitir un mayor tamaño para los bloques.

Así que vemos que las motivaciones de los nodos para adoptar unas reglas u otras de validación caen en dos categorías principales:

a) Nodos que aceptan las reglas para mantenerse dentro del consenso con otros nodos.

b) Nodos que adoptan ciertas reglas de validación para tratar de influir sobre las propiedades de Bitcoin como sistema.

Si todos los participantes en la red se ponen de acuerdo en las propiedades que quieren para el sistema, entonces estas dos motivaciones quedan alineadas. En este caso, decidir las reglas de validación de bloques que deberían implementar los nodos resulta algo simple: descubrimos qué reglas de validación de bloques conducen a las propiedades globales del sistema que todos queremos, y los nodos implementan esas reglas.

Es posible, sin embargo, que esos dos objetivos no estén alineados. ¿Qué pasa si tú crees que la red debería seguir ciertas reglas, pero el resto de la red no está de acuerdo? Si un grupo se siente muy seguro acerca de una propiedad que quiere para el sistema, podría tomar la decisión de iniciar su propio camino y separarse de la red, bien sea mediante una escisión que conserve el registro de transacciones, un fork de la cadena de bloques, o simplemente creando otra moneda desde cero.

Pero las cosas son mas interesantes y complicadas si los dos objetivos están mas equilibrados. Entonces tenemos una situación donde los motivos están mezclados y pueden equilibrarse entre ellos. Este tipo de dinámica de motivos mezclados fue explorada por Thomas Schelling en su libro “La estrategia del conflicto”. Schelling provee un marco teórico para comprender situaciones donde existen incentivos tanto para la competición como para la cooperación.

El análisis de Schelling es muy útil para entender las dinámicas de un Bitcoin en el que una proporción significativa de participantes tienen ideas en conflicto sobre cómo la red debería funcionar, pero a la vez tienen un fuerte incentivo para mantenerse dentro del consenso con el resto de la red.

Motivos mezclados

Las estrategias de motivos mezclados pueden verse como combinaciones de estrategias de coordinación (allí donde los intereses son coincidentes) y estrategias de negociación (allí donde los intereses son divergentes). Las estrategias de coordinación incluyen la señalización y la convergencia en puntos focales. Las de negociación incluyen estrategias orientadas a reforzar los acuerdos, típicamente con amenazas creíbles de represalias en caso de incumplimiento.

Estas estrategias suponen riesgos así como también potenciales beneficios. Para comprender el funcionamiento de estas estrategias, necesitamos entender cómo interactúan los incentivos y la tolerancia al riesgo de los participantes, cómo estos elementos dan forma al comportamiento individual, y cómo los comportamientos individuales se combinan para hacer emerger propiedades del sistema a escalas mayores.

Reglas de validación como amenaza de separación

Que un nodo adhiera a ciertas reglas de validación de bloques implica una amenaza de que ese nodo se pueda escindir de los demás nodos si estos se desvían del cumplimiento de esas mismas reglas. Los nodos influencian la aceptación de las reglas de consenso, tanto si eso significa mantener las existentes como intentar que sean aceptadas otras nuevas, amenazando con separarse de los nodos que no las adopten y formar un grupo independiente del resto. La efectividad de esta amenaza dependerá de varios factores, como ser:

♦ El número y la importancia económica de los nodos que quieren separarse.

♦ La efectividad con la que la amenaza de separación es comunicada al resto de la comunidad.

♦ El grado de compromiso con las nuevas reglas.

♦ La expectativa de viabilidad en el mercado del nuevo grupo independiente. Aquí es donde se pone de manifiesto el mecanismo descripto por Daniel Krawisz en su artículo “Quién controla Bitcoin”. En este caso, las predicciones creíbles con respecto a las reacciones de los inversores sustituyen a la separación efectiva.

Veamos algunos ejemplos:

Ejemplo 1: Regla de validación de tamaño de bloque

La mayoría de los nodos de la red actualmente aceptan la regla por la que rechazarán bloques mayores de 1MB. Si un minero produjera un bloque de un tamaño mayor, ellos “saben” (digamos que pueden predecir con alto grado de certeza) que será un bloque huérfano que no obtendrá recompensa. Incluso si una mayoría de mineros se pusieran de acuerdo en construir una cadena con bloques de mayor tamaño, si los exchanges y usuarios de Bitcoin la rechazaran, perdería su valor. Al utilizar un software que rechaza los bloques de más de 1 MB, la mayoría económica se compromete a separase de aquellos mineros que produzcan bloques de más de 1 MB. Si esto llegase a pasar, entonces el mercado se vería perturbado y se perdería valor. Pero dado que la amenaza es creíble, los mineros no producirán dicha cadena. Los mineros irán tras el dinero, y se someterán a la voluntad de la mayoría económica.

Pero imaginemos qué ocurriría si las proporciones fueran a la inversa. ¿Qué ocurriría si la inmensa mayoría de nodos relevantes (exchanges y procesadores de pagos) decidieran utilizar un software como Bitcoin Unlimited, y dejar de apoyar la regla de 1MB para la validación de bloques? En este caso, sería una acción muy arriesgada para una minoría económicamente débil seguir apoyando la regla que impide la creación de bloques de más de 1 MB. Si lo hicieran, estarían declarando que van a rechazar la cadena que contenga bloques de más de 1 MB, incluso si los mineros producen tal cadena con la mayor parte de la prueba de trabajo, lo que perjudicaría el efecto de red y, por lo tanto, el valor de Bitcoin. Ante a una situación como esta, lo mineros tendrán que sopesar la pérdida de valor por pérdida de efecto de red, por un lado, y, por otro lado, el beneficio de bloques más grandes y el valor que ellos esperan que tal cambio añada a Bitcoin. Si el beneficio que esperan de la creación de bloques más grandes supera el daño que esperan de la amenaza de una escisión en la red, entonces es posible que elijan producir bloques más grandes.

Ejemplo 2: Regla de las 21 millones de monedas

Si el tamaño del bloque es determinado por las fuerzas orgánicas del mercado, ¿qué pasa entonces con algunas reglas más importantes de validación, como la curva de emisión predeterminada y el límite de 21 millones de monedas? ¿Podría este proceso suponer una amenaza para el límite a la emisión de bitcoins, una propiedad esencial del sistema?

Consideremos una situación similar a la del último ejemplo. Una mayoría de nodos dejan de aplicar el limite de inflación de Bitcoin, tal vez porque están convencidos de que es necesario tener más inflación para evitar que los precios (medidos en bitcoins) experimenten una rápida deflación, o tal vez creen que los mineros necesitan una mayor recompensa por asegurar la red. Pero una minoría de nodos está en desacuerdo. Muchos ahorristas de larga data y, en general, los partidarios del blindaje contra la inflación arbitraria, rechazarán los bloques que violen las reglas de emisión limitada aunque estos formen la cadena más larga. Ahora los mineros tienen que hacer su propia evaluación: si minan la moneda con inflación desbocada, ¿qué probabilidad tiene la moneda clásica de persistir y mantener su valor? ¿Cómo se medirán ambas monedas en el mercado? ¿Compensará la pérdida de valor el supuesto beneficio de minar la moneda inflada? Si el riesgo de pérdida neta de valor se percibe como significativo, entonces la vieja moneda y su minoría serán capaces de detener la violación de las reglas de emisión, reglas que constituyen un “Punto de Schelling” del que resulta difícil desviarse. Además, el resto de los nodos, al evaluar la situación de una forma similar, también tenderán a elegir la moneda clásica para evitar el riesgo de escisión y pérdida de valor.

Ejemplo 3: SegWit como soft fork

En el caso de un “soft fork” (bifurcación suave), los participantes de la red se coordinan para añadir nuevas reglas de validación que previamente no se aplicaban. Este proceso es impulsado por mineros que pueden dejar huérfanos aquellos bloques que no cumplen con las nueva reglas. Los nodos de no-mineros que deciden no cumplir con las nuevas reglas aceptarán, sin embargo -y seguirán- la cadena más larga, y de esta forma se unirán pasivamente al nuevo consenso de los mineros. El hecho de que los nodos que no acepten las nueva reglas de validación acaben finalmente siguiéndolas al reconocer la cadena más larga como la válida, es presentado frecuentemente como una razón a favor de los “soft-forks”.

Los mineros pueden usar un “soft fork” para forzar cambios en el protocolo con o sin el consentimiento de los nodos no-mineros. Debemos darnos cuenta, sin embargo, de que esta maniobra no está exenta de riesgos para los que adoptan las reglas del soft fork. Si una gran parte de la comunidad decide no aplicar las nuevas reglas para la validación de bloques, seguirán la cadena más larga pero dejando la puerta abierta a que dichos cambios sean revertidos posteriormente. Por lo tanto, las nuevas reglas disminuyen las garantías de seguridad.

En el caso de cambios polémicos, este riesgo se acentúa. Los nodos que apoyan el soft fork tienen que considerar con seriedad el riesgo de quedar aislados del resto de la red, si se produce una cadena que ignora las nuevas reglas y la mayor parte de la red sigue adelante con esa cadena.

Este riesgos no son consideraciones puramente académicas. De hecho, dicho fallo en el consenso ocurrió en julio de 2015 tras el soft fork debido a BIP 66. El cambio que se implementaba no era controversial, era simplemente un ajuste de ciertas reglas vigentes para la codificación de las firmas con el fin de que siguieran un comportamiento estándar. Lo que ocurrió fue el resultado de un problema de coordinación entre los mineros. Algunos de los mineros que habían dicho que aplicarían las nuevas reglas, en realidad no estaban rechazando los bloques que no cumplían con el nuevo estándar. Cuando se producía un bloque que violaba las nuevas reglas, estos mineros extendían la cadena como si se tratara de un bloque válido, y seguían minando en esa misma cadena. Lo que esto muestra es que el riesgo de divergencia del consenso existe siempre que los nodos empiezan a aplicar nuevas normas de validación. Este riesgo es mayor cuanto más controvertido es el cambio, en especial si hay un grupo significativo que se niega someterse a las nuevas reglas.

Soft forks y hard forks

Viendo las cosas de esta forma -dándonos cuenta de que apoyar una reglas de validación equivale a amenazar con separarse de los nodos que no las apoyen-, tenemos una nueva perspectiva de los soft forks y los hard forks.

Un soft fork sucede cuando cuando los nodos aplican nuevas reglas de validación de bloques que no estaban en vigor. Esto aumenta el riesgo de que entre los nodos se produzca una ruptura del consenso, lo que comprometería la seguridad de los que habían adoptado esas nuevas reglas de validación.

Un hard fork, por el contrario, conlleva un descenso en las amenazas. Los nodos pueden aceptar un hard fork simplemente retirando el apoyo a una regla. Esos nodos seguirán la cadena más larga (la cadena con más prueba de trabajo), ya que de esa forma tienen menor riesgo de caer fuera del consenso de la mayoría económica.

Queda claro que cualquiera de los cambios a las propiedades monetarias de Bitcoin pueden lograrse tanto mediante un soft fork como mediante un hard fork. Un soft fork podría porfectamente ser usado para aumentar el límite de los 21 millones. Dado que los hard forks no resultan más peligrosos para Bitcoin y sus propiedades que los soft forks, tiene sentido para los operadores de nodos admitir la posibilidad de hard forks que no modifiquen las reglas monetarias de Bitcoin, porque de este modo reducen su riesgo de quedar al margen de la cadena con más prueba de trabajo.

Una visión para el futuro

Un red Bitcoin saludable debería en el futuro componerse de nodos que implementen múltiples proyectos en competición. Algunos proyectos se especialziarán en servir a las necesidades de los mineros o los comerciantes. Otros podrían hacer negocio sirviendo a los “clientes ligeros”, ofreciéndoles diferentes niveles de blindaje contra fraudes que ayuden a asegurar la red.

Además de competir ofreciendo nuevas funciones, los clientes Bitcoin tendrán que competir por garantizar la preservación del consenso. Los ahorristas e inversores se asegurarán de que la escasez sea preservada. Los comerciantes y procesadores de pagos se asegurarán de que sea cómodo y fácil efectuar transacciones. Los mineros trabajarán para mantener un ingreso por tarifas que financie el poder de cómputo que protege a la red.

El resultado de esta visión sería una red Bitcoin donde los fallos de consenso accidental fueran muy improbables, y los cambios deliberados capaces de incrementar el valor de Bitcoin se producirían sin sobresaltos. Las elecciones de todos los agentes económicos en función de sus propios intereses se combinarían para producir un sistema resiliente, flexible y confiable.

Conclusión

La promesa de Bitcoin es que puede proporcionar un dinero basado en el mercado que sea resiliente frente a los intentos de destruirlo. El valor de Bitcoin depende de la confianza en que sus propiedades monetarias permanecerán inmutables en el futuro. La actual situación, con una implementación dominante, centraliza la confianza y deja las propiedades básicas de Bitcoin expuestas a la posibilidad de cambios. Un futuro en el que las propiedades fundamentales de Bitcoin sean defendidas y apoyadas a traves de la interacción de los participantes del mercado es la única esperanza para la estabilidad a largo plazo.

Suponer que la comunidad de Bitcoin necesita alcanzar algún tipo de consenso social previo a la implementación de cambios sobre el protocolo es perder de vista la forma en que Bitcoin mantiene sus propiedades fundamentales. Nadie debería estar al mando, y por lo tanto nadie puede estar en posición de determinar si se ha alcanzado suficiente consenso social. Cualquiera es libre de intentar un hard-fork en cualquier momento, y es cosa del mercado decidir si la propuesta tendrá éxito o no.

No deberíamos buscar refugio en la falsa seguridad de un control vertical, en la presión social y el diseño monocultural. Las fuerzas del mercado son el auténtico baluarte que defiende las propiedades monetarias de Bitcoin. No hay mejor opción que abrazar aquellos mecanismos que facilitan un libre mercado para el consenso.

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Cómo aprendí a dejar de preocuparme y celebrar la estupidez

La posibilidad de un fork de Bitcoin no solo NO es un problema –como pretenden hacernos creer los secuestradores del repositorio fundado por Satoshi Nakamoto–, sino que es la solución definitiva a uno de los problemas más graves, persistentes e intratables que las civilizaciones han enfrentado durante milenios: el del monopolio de la emisión de moneda.

No por casualidad Satoshi Nakamoto diseñó a Bitcoin de tal forma que su resitencia y utilidad dependieran del afán de lucro de inversores y mineros: la alternativa –esto Satoshi lo tenía muy claro– era el monopolio de la emisión de moneda (y de la política monetaria en general) en manos de un institución corrupta o bien fácilmente corruptible.

Si no tuviéramos la posibilidad de recurrir a un fork, el mercado permanecería eternamente incapaz de expresar sus preferencias, y quedaríamos indefensos ante cualquier intento de subvertir el sistema de incentivos que mantiene vivo a Bitcoin. Una consecuencia inexorable sería la emergencia de una organización muy parecida a la Fed, capaz de moldear a Bitcoin de acuerdo a sus intereses mediante la imposición unilateral de políticas monetarias a todos los agentes del mercado.

Pero, como la posibilidad de un fork es …

inherente al sistema;

necesaria para que Bitcoin siga funcionando de acuerdo a las especificaciones del white paper;

necesaria para proteger el valor que ha sido invertido en Bitcoin;

imposible de ocultar;

e inevitable cuando la mayoría económica requiere un fork …

… siempre –desde que empezó a prepararse la invasión de Blockstream— me resultó obvio que el mercado tarde o temprano reaccionaría y adoptaría el software que le permitiera repeler el ataque.

Sin embargo, una última inquietud persistía… Blockstream no solo ha comprado un grupo de desarrolladores; también ha comprado medios de comunicación desde donde reescribir cómodamente la historia e imponer el relato que los presenta como salvadores de un Bitcoin condenado al fracaso.

Me preocupaba el daño que podía llegar a infligir Blockstream desde sus medios de comunicación una vez producido el fork. Me preguntaba si un fork de Bitcoin que rescatara la visión de Satoshi Nakamoto podría soportar una virulenta campaña en contra apoyada por el establishment financiero …

Hasta que entendí que estamos ante uno de esos problemas que, con el tiempo, generan su propia solución. Al fin y al cabo, ¿qué pueden hacer los empleados de Blockstream, desde sus medios de comunicación plagados de propaganda y censura, para frenar el consenso Nakamoto? Cuando ellos griten “¡Bitcoin Unlimited no es Bitcoin!”, el lector genuinamente curioso preguntará: ¿y cuál es la diferencia entre uno y otro? A lo cual el empleado de turno responderá algo como lo que sigue:

Este, el verdadero Bitcoin, tiene tarifas mucho más elevadas (solo aptas para billonarios y grandes bancos), la confirmación de las transacciones es menos predecible (puede demorar entre varias horas y varios días, si es que llega, y no hay manera de saberlo antes de efectuar la transacción), la minería es más centralizada (solo tenemos granjas y pools financiados por Blockstream –la única empresa que garantiza la descentralización–), la liquidez es mucho menor (casi nadie lo acepta a cambio de sus productos), y el precio está en permanente declive.

Pero …

… si eres un niño indigente del tercer mundo (digamos, de Burundi), puedes instalar y mantener un nodo en la PC que la ONU le ha asignado a tu aldea… y puedes hacer minería con una calculadora de bolsillo si eres técnicamente diestro.

A quienes realmente valoran la descentralización no les molestará perder el 99,999% de lo invertido en el verdadero, el auténtico Bitcoin (el que depende del monopolio de Blockstream). Porque cuanto más valor económico sea drenado del dominio que gobierna nuestro dream team de Blockstream / Core, más barato será mantener un nodo y más accesible será la minería. Según nuestros cálculos, de aquí a unos meses podrás obtener blockstreamcoins minando con lápiz y papel.

Como bonus, tenemos un ejército de trolls a sueldo que hará llover insultos las 24 horas del día, los siete días de la semana, sobre cualquiera que se atreva a decir que todo esto no es algo necesariamente bueno.

¿Alguna pregunta?

Todo el mundo sabe que la prioridad número uno de los niños de Burundi es ayudar a mantener seguro un sistema de liquidaciones para uso exclusivo de billonarios y banqueros, además de enriquecer a los fundadores de Blockstream y a los inversores que han apostado a esta empresa.

Los niños de Burundi sin duda comprenden la angustia y el remordimiento que sienten los fundadores de Blockstream por haber desestimado a Bitcoin cuando el valor de mercado de un bitcoin no superaba el dólar; por eso no dudan a la hora de donar sus recursos, les cueste lo que les cueste. Se sabe de algunos pequeñines que han ayunado durante semanas para poder contribuir a la causa.

Gracias a los inquebrantables ideales cypherpunk de los Blockstream boys, el sueño de un mundo descentralizado, en el que los niños indigentes del tercer mundo subsidien a las élites financieras de hoy, será pronto una realidad.

Como dije, estamos ante un problema que genera su propia solución. Cuando la estupidez alcanza las cumbres más elevadas, hay que dejar que se exhiba en todo su esplendor –es la mejor manera de acelerar su caída–.

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Marihuana legal y Bitcoin: romance amenazado

Por Symposion

Hace unas semanas podíamos saber vía High Times, la internacional y prestigiosa revista sobre cannabis, que los dispensarios de cannabis volvían a ser víctimas del uso de leyes con orientación moralista. La propuesta, Bill SB 5264, une dos conceptos: el de sustancia regulada mediante leyes federales y el del dinero criptográfico, del que incluye una definición en la propia enmienda.

La marihuana, que ahora mismo está legalizada en 23 estados de USA (bien para uso lúdico, uso medicinal o ambos), lo está en base a legislaciones estatales, con fuerza y escalafón inferior al de las leyes federales que vienen impulsadas desde el gobierno de la nación. Ese tipo de esquizofrenia legislativa era la que hacía que tuviéramos que ver asaltos a dispensarios (para quien no los conozca, son similares a una herboristería) con el espectáculo propio de grandes operaciones antidroga -por parte del gobierno federal- en distintos estados que habían ido abriendo la mano de distintas maneras para un racional acceso a la planta por parte de sus ciudadanos. Aprovecho para hacer notar que todos esos estados tomaron la decisión de revertir la prohibición -que es estatal- mediante votaciones públicas, con lo que la legitimidad de dichas medidas es inherente a la capacidad de un pueblo para regirse a sí mismo; no parece cuestionable, ni en nombre de una guerra ni de ninguna política moralista y acientífica.

La parte de la enmienda que se quiere incorporar a la ley es esta: “Un productor de marihuana, procesador del producto o vendedor al por menor no podrá pagar ni aceptar como pago ninguna moneda virtual (sic) por la adquisición de marihuana o de un producto derivado”.

¿Y por qué no? Pues en la enmienda no lo dice, pero la gente de CoinDesk pudieron llegar hasta quien la proponía y pedirle alguna explicación. Su respuesta no puede ser más demencial:

“Uno de los objetivos de mi ‘Acta de Protección al Paciente usuario de Cannabis’ que se constituyó como ley en 2015, era eliminar los mercados negros y grises del cannabis en nuestro estado. Esta enmienda simplemente hace frente a otra de las partes del desafío regulatorio. Tras todo el trabajo que hemos hecho para tomar las riendas de la industria del cannabis y ayudarle a moverse en el ámbito legal, permitir el uso de monedas no reguladas para la adquisición de cannabis no permite el nivel de transparencia que nos comprometimos a desarrollar.”

[Nota del autor: es en estos momentos cuando me gustaría ser inglés para poder gritar… BULLSHIT!!]

Lo que más me ha dolido, como enfermo crónico de dolor y usuario de cannabis (si viviera en USA, dicha ley de “protección al paciente” me afectaría de lleno) es que todo esto se haga mediante una ley que pretendidamente tiene como objetivo protegernos.

Pues bien, así es como protegen sus leyes al usuario de cannabis, paso a paso en un simple ejemplo:

1 – Martha es una señora de 56 años con un problema óseo y muscular que le produce dolor, y entre las opciones terapéuticas que su médico le ofrece están los opiáceos y el cannabis.

2 – Como Martha ha escuchado (y vivido en su comunidad) los problemas derivados del uso “masivo” de opiáceos/opioides y conoce sus efectos, decide probar con el cannabis antes de iniciarse en compuestos como la morfina.

3 – Por suerte, Martha vive en Colorado y en dicho estado hay un buen sistema de regulación que le permite acceder al cannabis sin tener que pasar en ningún momento por ningún mercado negro o gris de ninguna clase.

4 – Martha va a comprar y a ser aconsejada sobre el cannabis que debe usar de mano de un profesional en una farmacia o en un dispensario que le vende la planta ya preparada para su consumo.

5 – Cuando Martha va a pagar, saca su tarjeta VISA para abonar la compra, pero el dependiente le rechaza el pago con la tarjeta y le señala un cartel que indica que sólo pueden cobrar en metálico, en base a una ley hecha para proteger al paciente usuario de cannabis.

6 – Martha no da crédito a lo que escucha, porque en USA el uso del metálico o “cash” es muy infrecuente ya que se paga casi todo con tarjeta o con alguna clase de aplicación en el móvil. Tanto que Martha no lleva nada de dinero en metálico encima, aunque tiene varias tarjetas y sistemas de pago digital a su alcance desde su teléfono móvil, incluido Bitcoin.

7 – Martha se ofrece para pagar con Bitcoin, y el dependiente le señala que está prohibido también, en este caso para protegerla del mercado negro y gris. Martha no entiende una puta mierda a estas alturas.

8 – Martha se rinde, y pregunta dónde hay un cajero automático para extraer algo de ese papel de colores llamado dinero en metálico y pagar con ello su compra. El dependiente le indica dónde está el más cercano. Martha deja la compra y sale a buscar metálico.

9 – Cuando llega al cajero, Martha detecta la presencia de algunas personas que no le dan confianza (parecen estar a la espera de alguna víctima para asaltarla), y para no exponerse al peligro en dicho lugar, decide acudir a uno más concurrido.

10 – Tras conducir 16 kms hasta una gran superficie comercial, Martha regresa al dispensario con dinero en metálico para recoger su compra, e ir a casa a descansar de una puta vez porque tiene la espalda hecha una mierda y quiere relajarse eliminando su dolor.

11 – Cuando Martha abre la puerta del dispensario, con su cartera en la mano, ve que hay 3 tipos armados dentro (uno de ellos con una pistola y los otros con cuchillos) asaltando el dispensario en busca de dinero, mientras el dependiente que una hora antes le había atendido se encuentra en el suelo, inconsciente, en un charco de sangre…

Eso es lo que consiguen dichas leyes para proteger pacientes. El hecho de manejarse sólo con metálico, en USA, es algo excepcional y un riesgo evidente. Desde que los dispensarios de cannabis se ven forzados a trabajar sólo con metálico, se les convierte en un punto claro de interés para ladrones y asaltantes, ya que se ven obligados a acumular y transportar las grandes cantidades de dinero -no necesariamente de ganancias- que mueve el cannabis cuyo precio en USA es exageradamente alto.

Eso ha hecho que los dispensarios -concretamente los datos eran de Colorado- fueran asaltados hasta en 200 ocasiones, y que necesiten tener protecciones equivalentes a las de joyerías o casas de cambio de moneda, para lo que en esencia es vender una hierba seca en bolsitas de plástico tras pesarla en una báscula; un completo sinsentido provocado por legisladores que lejos de trabajar para el bien común, y mucho menos para proteger a ningún paciente, les ponen en peligro.

La historia de Martha, en este caso, es ficción. Lo es en la medida en que es un personaje inventado para poner cara a alguno de esos 200 casos en que se ha provocado una situación de violencia en busca de dinero en metálico. Como respuesta a esta situación, la comunidad del cannabis que es -por lo general- bastante “tech-friendly” adoptó en algunos lugares el pago con Bitcoin, para evitar precisamente que los pacientes (o simples usuarios lúdicos) que se acercasen a comprar cannabis, fueran un cebo tirado a una piscina de tiburones buscando algo que comer, y para no tener que convertir los dispensarios en “oficinas de seguridad” que destruyeran el contacto con el cliente (esencial en estos momentos de re-legalización, por su aporte educativo sobre el producto y la planta).

Esa respuesta inteligente y tecnológicamente sólida que es el uso de Bitcoin para no ponerte en peligro cuando te acercas a por tu medicina a un dispensario, reacción a una ley estúpida que deja los negocios del cannabis fuera del sistema tradicional bancario, es lo que esta enmienda pretende bloquear. Y recuerden el chiste: lo hace para evitar mercados negros y grises, en palabras de su autor, además de para proteger al paciente que usa cannabis.

¡¡REDOBLE Y SPLASH para el legislador!!

Consultado Rob Fess, director de marketing de la plataforma de venta al por mayor de marihuana TRADIV, su opinión era que “excluir a una industria en concreto de un medio de pago específico, parece demasiado poco claro y rudimentario, así que imagino que los abogados no tendrán problema con tirar abajo esta enmienda.”

Satoshi te oiga, Rob, porque una vez más Bitcoin viene al rescate y una vez más le intentan hacer un traje -camisa de fuerza- legal cuyas costuras ya están rotas antes de empezar.

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