Bitcoin e ideología

Por Roland Albets

Una de las cosas que me más me sorprendió de los comentarios del artículo “Cuatro consejos ante el auge de Podemos” fue la amplia gama de ideologías que tienen los bitcoiners. En parte me pareció natural y saludable, pero también bastante contradictorio. En este artículo intentaré argumentar cuál creo que es la ideología inherente a Bitcoin y por qué.

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Algunos han afirmado que Bitcoin es sólo una herramienta y que por tanto está “limpio” de ideologías. Esto es lo que me parece más incorrecto y peligroso de todo. Antes que nada, las ideologías no son algo sucio ni nos tenemos que avergonzar de ellas, sino correremos el peligro de caer en pozos tan oscuros como el buenismo, el consenso o el mito de la igualdad. Que Bitcoin no imponga nada a nadie por la fuerza no implica que no tenga ideología. Estamos tan acostumbrados a la servidumbre que la libertad —la palabra más prostituida de la historia— ya no nos parece ningún ideal en sí mismo.

Consideremos dos corrientes de pensamiento económico tan opuestas como son el capitalismo y el comunismo. ¿Puede haber comunismo dentro de una sociedad capitalista? Obviamente sí: es suficiente que un grupo de gente se ponga de acuerdo y, sin obligar a nadie, se vaya a vivir en un mismo espacio para compartirlo todo. El ejemplo paradigmático lo tenemos en la pequeña aldea que creó el reverendo Jim Jones. ¿Puede haber capitalismo dentro de una sociedad comunista? Rotundamente no, ya que por definición el sistema comunista obliga a todo el mundo a compartir la propia riqueza. En la URSS, el mero hecho de pensar distinto al gobierno era severamente castigado, y el intento de defender tu propiedad privada acarreaba, teniendo suerte, unas vacaciones en Siberia sin billete de vuelta.

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Millones de personas murieron en los campos de trabajo forzado soviéticos

Extrapolando lo anterior a Bitcoin, nada impediría que un grupo de bitcoiners se pusiese de acuerdo y transfiriera voluntariamente las rentas de su trabajo a una dirección de bitcoin pública, y que luego un líder (que sería el único que dispondría de las claves privadas y en el que todos los comuneros tendrían que confiar) redistribuyera esta riqueza como mejor estimara conveniente. Por contra, debido a las cualidades del protocolo Bitcoin, es muy difícil obligar a alguien a entregar sus bitcoins si no quiere hacerlo, y directamente imposible “redistribuir” a la fuerza los bitcoins de toda una población. Por lo tanto, Bitcoin es capitalismo puro y duro; el hecho de que permita implementar el modelo que se quiera no implica que no sea capitalista. Lo único que ocurre es que la mayoría de individuos, cuando se les deja elegir libremente, prefieren quedarse ellos con las rentas de su trabajo.

Consideremos ahora dos corrientes de pensamiento político: el liberalismo y el totalitarismo. El liberalismo se caracteriza por procurar la separación de poderes, la reducción del tamaño del Estado y la libertad económica. El absolutismo, en cambio, concentra todo el poder en un partido político sin ningún tipo de contrapeso, exalta la figura de un líder que ejerce violentamente su autoridad y restringe seriamente la libertad económica con regulaciones. El mejor ejemplo de liberalismo son los Estados Unidos del siglo XIX, mientras que la URSS de Stalin o la Alemania nazi son buenos ejemplos de totalitarismo.

Teniendo en cuenta que Bitcoin fue creado precisamente para descentralizar el monopolio de la creación de dinero, ¿con qué ideología será más lógico que vaya aparejado, con una que descentraliza el poder o con una que lo concentra? ¿Será con el totalitarismo, que mutila la libertad económica, o bien con el liberalismo, que la promueve? Así pues, se llega a la conclusión de que el protocolo Bitcoin es capitalista en lo económico y liberal en lo político.

En el caso de la economía me parece muy claro el vínculo de Bitcoin con la Escuela Austríaca, ya que además de promover la adopción del patrón oro (es decir un patrón basado en una moneda no mnipulable políticamente), es la única Escuela de economía que entiende el capitalismo en su sentido formal y auténtico. Por lo que hace a la política, los márgenes son necesariamente más amplios, aunque sin alejarse nunca del liberalismo. Una sociedad que utilice Bitcoin como moneda podría ser anarcocapitalista (sin Estado); también podría consistir en una verdadera democracia (y no la oligarquía de partidos que hay en España, que no es democracia porque le falta la separación de poderes y el sistema de representación unitario); o podría ser minarquista, con un Estado mímimo que cumpliera las funciones básicas de defensa y poco más. Las opciones son varias, pero parece claro que en todas ellas el poder volvería a estar en manos de los ciudadanos, como siempre debió de ser.

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