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Por qué Bitcoin Cash prevalecerá

Mientras en la superficie los fuegos artificiales encandilan a millones de “inversores” que no saben distinguir un monedero Bitcoin de una cuenta bancaria, una corriente subterránea gana caudal silenciosamente. A continuación, Jonald Fyookball revela de qué fuentes se alimenta esta corriente, y explica por qué podría emerger con la fuerza de mil erupciones volcánicas cuando la presión alcance un punto límite.


En primer lugar, enhorabuena a Bitcoin Core y a todos los “hodlers” (nota del traductor: un “hodler” es un poseedor de una criptomoneda que, en lugar de venderla para obtener beneficios a corto plazo, prefiere esperar a que esta aumente su valor a largo plazo) por alcanzar un hito épico (1 BTC > USD 10,000). Los inversores de Bitcoin Cash deberían celebrarlo también, porque BCH ha sido en realidad una mejor inversión durante los 3 últimos meses, con una ROI (Rentabilidad de la Inversión) superior al 400%.

Hoy en día están de moda las discusiones sobre “Dinero digital” vs “oro Digital”, pero esta es una falsa dicotomía. La razón por la que Bitcoin Cash existe es que algunas personas en Bitcoin Core se convencieron a sí mismas y convencieron a otros de que “Bitcoin no puede ampliar su capacidad“… y que tiene que haber un “equillibrio” (nota del traductor: del inglés “trade-off”, se refiere a la pérdida de una cualidad que se posee a cambio de adquirir otra que se desea).

Creo que esto es un ENORME error que en último término dará lugar a un escenario en el que Bitcoin Cash es la moneda más útil y valiosa, tal como explicaré.

El debate sobre la escalabilidad se ha convertido en una descabellada y triste broma

Si no estás familiarizado con el “debate sobre la escalabilidad de Bitcoin”, tiene que ver con el tamaño de los “bloques” de transacciones. En BTC, se genera un bloque de 1MB cada 10 minutos, lo que permite 2-3 transacciones por segundo.

Eso no es mucho. Así que no es de extrañar que las tarifas por transacción se hayan vuelto altísimas y los tiempos se confirmación se hayan alargado tanto. La red está congestionada porque todos los usuarios compiten para hacer entrar sus transacciones en un espacio fijo.

Obligar a pagar tarifas artificialmente elevadas no fue nunca parte del plan, y ciertamente no contribuye a que Bitcoin sea valioso. Lo más absurdo del caso es que, ahora mismo, se están haciendo pruebas que muestran que sería seguro usar bloques 1000 veces más grandes.

¿1000 veces? –¡el grupo de Core luchó con uñas y dientes para evitar incluso los 2MB!–.

Además del proyecto de testnet (nota del traductor: una cadena de bloques alternativa que se utiliza en modo prueba) con gigabloques que está demostrando que podemos tener bloques de 1GB, también cabe señalar que los usuarios domésticos hoy en día tienen acceso a velocidades de Internet de gigabits.

La tecnología está volviéndose cada vez mejor y más rápida

Así que, ¿por qué dice el desarrollador de Core Greg Maxwell que “Hay un equilibrio (trade-off) entre la ampliación del tamaño del bloque y la descentralización cuando hablamos de transacciones en la red”?

1MB es una cantidad de datos ridículamente diminuta, y cuanto menos absurda en 2018. Diablos, el otro día descargué un archivo de 100 MB en unos 8 segundos.

En 1982, un “disquette” de 5.25 pulgadas era un medio de almacenamiento común e incluso ahí cabía más de 1MB.

Ciertos desarrolladores de Core (y quienes los apoyan) acuden a sofisterías y tratan de menospreciar a quienes les cuestionan. “Si no puedes deslumbrarlos con brillantez, confúndelos con charlatanería“, parece ser la orden del día.

Se han autoconvencido de que el “equilibrio” es real

Mucha gente ha sido engatusada y cree sinceramente que Bitcoin no puede ser a la vez un excelente sistema de pago y una excelente reserva de valor, cuando de hecho la mayoría de los primeros bitcoiners lo consideraban ambas cosas. Y esta es precisamente la razón por la que la gente estaba tan entusiasmada con Bitcoin en sus inicios y el motivo por el que llegó donde está hoy.

Por ejemplo, el primer desarrollador principal de Bitcoin (designado por el propio Satoshi Nakamoto), Gavin Andresen:

“Bitcoin Cash es en lo que empecé a trabajar en 2010: una reserva de valor Y un medio de intercambio”.

Habiéndose convencido a sí mismos y a otros de que Bitcoin va a ser lento y las tarifas van a ser absurdamente costosas, debido a una capacidad para registrar transacciones limitada por los desarrolladores de Core, la siguiente maniobra de gimnasia mental es convencerse de que Bitcoin nunca fue concebido como método de pago en primer lugar.

“Ya tenemos transacciones instantáneas con las tarjetas de crédito”, racionalizan ellos. “¡Es oro digital! ¡Es una reserva de valor! Ese es su caso de uso principal”.

Uvas agrias

Es como en la famosa fábula de Esopo “La zorra y las uvas”. La zorra, incapaz de alcanzar las uvas que estaban en la parte más alta de la parra, se dice a sí misma: “En realidad no las quería. De todos modos estaban agrias”.

En la versión actual, la gente de Core se dice: “En realidad nunca quisimos un sistema de pago rápido, barato, fiable y sin intermediarios”.

¿Puede Bitcoin ser una buena reserva de valor si no es un buen sistema de pago?

Para ser honesto, hace no mucho tiempo habría dicho “No. Sin el sistema de pago subyacente, es tan solo un gran esquema Ponzi”.

Sin embargo, hoy soy consciente de que Bitcoin (Core) aún tiene alguna utilidad como sistema de pago, por exigua que sea. Y la realidad es que Bitcoin (Core) puede ser una buena reserva de valor (un activo que se valoriza), aún en las condiciones actuales, siempre y cuando la gente lo crea e invierta en ello.

Cuanta más gente lo haga, más fuerte será el efecto de red (nota del traductor: el término “efecto de red” o “externalidad de red” se usa para describir situaciones en las que el uso de una persona influye directamente en la utilidad que perciben otras personas en la misma red). Es lo que estamos viendo ahora mismo con BTC a más de 10.000 dólares.

Bitcoin se enfrenta a la enorme competencia de Bitcoin Cash

Tras cuatro años de tácticas dilatorias, mentiras, censura y otras tonterías, la comunidad Bitcoin que comprendía realmente que el destino de Bitcoin era ser un sistema de dinero electrónico peer-to-peer decidió que ya había tenido suficiente, y creó Bitcoin Cash.

Bitcoin Cash elevó inmediatamente el tamaño del bloque y se realineó con la hoja de ruta y visión original de Satoshi Nakamoto.

Así que aquí estamos. Tal vez Bitcoin llene el hueco de “reserva de valor” mientras Bitcoin Cash llena el de “moneda de pago”. Pero Bitcoin tiene el siguiente problema: pese a tener una enorme ventaja ahora mismo gracias al efecto de red, desde el punto de vista de los fundamentos cabe decir que está pisando un suelo inestable.

Una moneda usada globalmente y una ‘inversión en un activo digital’ usada globalmente son cosas completamente diferentes, y creo que tienen efectos de red bastante diferentes.

¿Qué es el efecto de red?

El Efecto de Red es un principio según el cual el valor de un producto o servicio se incrementa con el número de otras personas que lo usen.

Un ejemplo obvio es Facebook. Es una de las compañías más grandes y exitosas del mundo porque es EL lugar al que se va para socializar en la red. Todo el mundo está en FB, y para los competidores resulta increíblemente complicado conseguir la masa crítica de usuarios necesaria para crear algo que proporcione una experiencia similar.

Cuatro razones por las que una moneda global tiene un efecto de red más fuerte que una ‘reserva de valor’ global

1. La moneda es más esencial que la inversión

La primera cosa que hay que preguntarse al valorar la fuerza del efecto de red de un producto o institución es: “¿Cuán esencial es su función principal?” Casi todo el mundo tiene que hacer uso de la moneda, así que un sistema de pago/dinero cumple con una de las funciones más esenciales posibles.

De manera similar, el efecto de red del lenguaje en la sociedad es extremadamente fuerte, puesto que casi todo el mundo tiene que hablar y comunicarse.

En contraste, la inversión no es esencial para gran parte del mundo. Grandes segmentos de la población no disponen de ahorros (ni siquiera de una cuenta bancaria), y otros podrían elegir no invertir de manera activa en distintos momentos por diversos motivos.

2. Las inversiones alternativas son más accesibles que los métodos de pago alternativos

Si piensas en ello, no hay tantas maneras diferentes de pagar por las cosas. Dinero físico, cheque, giro postal, transferencia, tarjeta de crédito, y quizás otras pocas.

Sin embargo hay un sinfín de maneras de invertir dinero. Desde miles de acciones, fondos de inversión, bonos, hasta metales preciosos, inmuebles, obras de arte, criptomonedas… es una lista bastante larga.

Puedes decir que “solo hay un Bitcoin”, pero hay muchos, muchos otros cripto-activos con una importante capitalización de mercado. Y es muy fácil intercambiar un cripto-activo por otro y re-equilibrar la propia cartera de este tipo de valores en cualquier momento.

Muchos inversores han pasado de Bitcoin a Ethereum, Dash, Litecoin, o Bitcoin Cash en diversos momentos, y continuarán haciéndolo.

Las formas de dinero y los sistemas de pago ya establecidos como tales son mucho más duros de roer. En Estados Unidos, prácticamente no tienes más opción que pagar en dólares. Cualquier ‘opción minoritaria’ es difícil de usar. Ese es el poder del efecto de red.

Y si Bitcoin Cash es capaz de conseguir suficiente tracción como sistema de pago ampliamente aceptado, el efecto de red va a ser increíblemente fuerte.

3. Las opciones de inversión tienen más competencia que las opciones de pago

Otro aspecto relacionado (además de la elección de los consumidores) es: ¿cuán fácil es que surja competencia? Como mencioné, una moneda que puede utilizarse para realizar todo tipo de pagos tiene un efecto de red muy fuerte y por tal motivo es muy difícil de desplazar.

Distinto es el caso de los vehículos de inversión. Es cierto que el efecto de red sigue beneficiando a la criptomoneda más grande y más conocida, pero vemos otras monedas surgir todo el tiempo, conseguir algo de publicidad, y despegar saliendo de la nada.

4. Un vehículo de inversión puede perder usuarios mucho más facilmente que una moneda consolidada

Usando de nuevo el dólar de Estados Unidos como ejemplo, para un norteamericano es bastante difícil dejar de usarlo (aunque lo odie). Pero es muy fácil cambiar de inversión. Dicho de otro modo, Bitcoin podría tener un efecto de red enorme que atrae a los inversores, pero no hay problema en salir si quieres.

Deberíamos además considerar por qué Bitcoin llegó a tener el efecto de red que tiene. Solía ser porque también era un estupendo sistema de pago. Pero si quitas eso y te quedas tan solo con “porque todo el mundo cree en Bitcoin“, en lugar de “porque todo el mundo lo necesita”, estarás en terreno poco firme.

¿Qué pasa si todo el mundo deja de creer? ¿Qué pasa si hay un mercado bajista? ¿Qué pasa si el sentimiento cambia? ¿Qué pasa si las noticias en los medios masivos empiezan a generar un ambiente de negatividad? ¿Qué pasa si personas realmente influyentes dejan de respaldarlo?

El efecto de red que depende tanto de la fe y las creencias, es definitivamente mucho más débil que el que depende de algo basado en el comercio y la actividad empresarial.

No te preocupes, Bitcoin no está muerto

Dudo que Bitcoin se marche a ningún lugar, al menos de momento. Es posible que continúe aumentando su valor como activo digital, y podría incluso valorizarse mucho más.

Sin embargo, creo que Bitcoin Cash ofrece una propuesta con una relación riesgo-beneficio muy superior.

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Luchar contra los mineros es luchar contra Bitcoin

“¿Qué impide que un grupo de mineros con un poder de cómputo superior al 60% del total presione para conseguir una “actualización” del software que les otorgue incluso más poder?”

En su respuesta a esta recurrente pregunta, ForkiusMaximus revela cuál es el modelo que hace de Bitcoin un sistema seguro, descentralizado y resistente a la censura.

(Advertencia: si no estás emocionalmente preparado para sacrificar unos cuántos preconceptos diseminados por la gente de Blockstream / Core, detente ahora mismo y regresa de inmediato a la burbuja informativa).


Espera, espera. Te das cuenta de que todos los “nodos” no mineros del mundo no te van a ayudar si los mineros hacen algo estúpido como eso, salvo que estés planeando un cambio de algoritmo de prueba de trabajo (en cuyo caso estás igualmente “sometidos” al siguiente grupo de mineros), ¿verdad?

Si los mineros fuesen tan tontos como para intentar cambiar las reglas contra los deseos del ecosistema/mercado, lo harían en medio de un ataque del 51% contra cualquier cadena competidora que dependiera del mismo algoritmo de prueba de trabajo. La gente parece olvidar que los “nodos” no mineros están indefensos frente a un ataque del 51%. Tu cadena preferida es reorganizada, el libro contable es destruído, GAME OVER.

Quien crea que los “nodos” no mineros tienen un rol en la gobernanza, no ha entendido qué es lo que hace que Bitcoin funcione. Bitcoin funciona únicamente gracias a los incentivos de los mineros (“Deberían encontrar más rentable respetar las reglas” –frase clave en el white paper–). Si los mineros son algo más que agentes racionales con ánimo de lucro, Bitcoin está acabado –con o sin tropecientos “nodos completos de validación”–.

Nunca está de más repetirlo: o funcionan los incentivos de los mineros o Bitcoin está muerto. Siempre que planteas escenarios en los que los incentivos de los mineros fracasan, sin darte cuenta estás asumiendo que Bitcoin simplemente no puede funcionar, que Bitcoin ya está dañado, lo que puede llevarte a abrazar la magia de los “nodos”. La gobernanza mediante “un montón de nodos no mineros” es un diseño completamente diferente, susceptible a ataques Sybil, que ignora los incentivos y se basa en nociones embarazosamente obsoletas de topología de red.

Bitcoin ha llegado a ser lo que es precisamente porque hizo lo contrario: utilizó incentivos para asegurar que saliese muy caro atacar el sistema, y estos incentivos se extienden a la perfección en una topología de red idealmente inmune a ataques Sybil, al “aprender” los nodos de minería a qué otros mineros conectarse conforme pasa el tiempo, basándose en incentivos económicos para estar firmemente conectados a fuentes probables de nuevos bloques. Forman así, de manera natural, una red de mundo pequeño Newman-Strogatz-Watts con lo que se conoce como un “componente gigante” en su centro topológico, donde los mineros están extraordinariamente bien conectados los unos con los otros sin intromisiones de ningún, o casi ningún, “nodo” no minero, asegurando que casi cada minero disponga en un par de segundos de tu transacción recién enviada (lo cual es, por cierto, el motivo por el que las transacciones aún no confirmadas sean tan estadísticamente seguras para montos pequeños, otro aspecto que Core malinterpretó al asumir una topología de red malla).

Una vez entendemos que los incentivos mineros funcionan, podemos pasar a un análisis más riguroso de los riesgos de centralización en Bitcoin. En resumen, por las razones expuestas arriba, Bitcoin solo puede ser tan descentralizado como su minería. Hay algunos riesgos con la centralización de los mineros, pero ninguna cantidad de “nodos” adicionales puede ayudar en eso. De hecho, puesto que los “nodos” no mineros son indistinguibles de los nodos mineros, funcionan como impostores, engañando a los mineros para que se conecten a ellos por si acaso consiguen encontrar un bloque. De este modo, si tuviésemos millones de “nodos”, la propagación en realidad se ralentizaría levemente, no se aceleraría.

En una red mallada (el famoso gráfico de red “distribuída”), estos “nodos” adicionales…

– funcionan como repetidores;

– aceleran la propagación;

– ayudan a superar en número a los Sybils;

– contribuyen a la salud de la red.

Como puedes ver, este es exactamente el discurso de la gente de Core cuando intenta explicar por qué son tan cruciales los “nodos”.

Afortunadamente, Bitcoin no es una red mallada; es un gráfico casi completo con una distancia media de red de aproximadamente 1,3 saltos entre dos nodos mineros cualesquiera. En un gráfico casi completo como este, la situación es prácticamente la opuesta: los “nodos” no mineros…

– son ellos en sí mismos Sybils, puesto que imitan a los nodos mineros;

– ralentizan la propagación al tratar de funcionar como repetidores innecesarios;

– no ayudan a la red, sino que tan solo estorban y funcionan como sanguijuelas (sanguijuelas que no obstante pueden ser útiles para algunas aplicaciones privadas).

Si partes de un modelo mental erróneo de la red, llegarás a conclusiones totalmente opuestas con respecto a la importancia de los nodos no mineros.

Esta es la razón por la que Satoshi subrayó con insistencia que un nodo quiere decir un minero. Los nodos minan. ¿No me crees? Mira el archivo readme.txt incluído con el software original de Bitcoin.

Para apoyar la red haciendo funcionar un nodo, selecciona:

Opciones->Generar Monedas

No puede estar más claro. La red se mantiene haciendo minería, no chupándole la sangre con un “nodo completo de validación”, que es un nombre absurdo porque solamente valida para la red (en lugar de para el usuario, lo que sería legítimo pero innecesario para la mayoría de los usuarios gracias a SPV; mira más abajo) si los incentivos mineros han sido dañados, en cuyo caso Bitcoin ya está jodido y los “nodos” están indefensos, tal como se explica arriba.

La otra parte de esto es comprender SPV (Simplified Payment Verification). Si has entendido cómo llegó Core a sus conclusiones equivocadas sobre la necesidad de “nodos” no mineros, con supuestos informáticas de los 70 sobre la topología de red de Bitcoin (como se explica aquí), puedes empezar a ver cómo han malinterpretado el sentido de SPV, y cómo este método permite un crecimiento a gran escala y a prueba de censura.

Para entender el crecimiento mediante SPV y por qué Satoshi confió desde un principio en que podríamos ampliar el tamaño de los bloques a gigabytes, y aún más allá, de manera totalmente segura y descentralizada incluso sin las protecciones contra fraude mencionadas en la Sección 8 del whitepaper, sugiero leer el post sobre protección contra fraude del blog de Bitcrust. Si luego vuelves a leer el whitepaper (no es una biblia, pero si no está roto…) podrás ver cuántas cosas ha malinterpretado Core, y cómo incluso la mayoría de los defensores de la liberación del tamaño de los bloques se han tragado estos malentendidos.

Solamente volviendo a examinar los fundamentos y las antiguas suposiciones que subyacen a la defensa de los bloques pequeños podemos extirpar finalmente el relato de la descentralización basada en el modelo erróneo de topología de red, y ampliar el tamaño de los bloques cuanto sea necesario, con máxima seguridad y una resistencia a la censura completamente descentralizada.

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Plomo digital

Una de las muchas tonterías que a menudo profieren los Core fanboys es que Bitcoin es casi exclusivamente un refugio de valor, y que eso basta para que sea adoptado por todo el mundo como “oro digital”. Aunque resulta prácticamente imposible despertar a un cryptoleninista del estupor inducido por la palabra oficial, no todos los que repiten este mantra son incapaces de razonar; algunos simplemente nunca se han detenido a pensar en el asunto, y han dado por cierto lo que nadie disputa dentro de la burbuja informativa creada por Blockstream. A ellos se dirige Roger Murdock cuando explica, en términos muy sencillos, por qué no es posible tener una moneda que funcione como refugio de valor si no es además un buen medio de intercambio.

Estaba pensando en una analogía que podría ayudar a las personas a entender por qué la dicotomía refugio de valor versus medio de intercambio es falsa. La moneda como herramienta para almacenar y transferir valor se puede comparar con una cubeta que se usa para almacenar y transferir agua. El dinero fiat, supuestamente un buen medio de intercambio, es como una cubeta desde la cual es fácil verter sin derramar, pero que tiene un agujero en la parte inferior, lo que permite que el agua se filtre con el paso del tiempo (inflación). El oro, supuestamente una buena reserva de valor, es como una cubeta que no tiene fugas, pero que es pesada y desde la cual es difícil verter sin derramar agua (altos costos de transacción). Pero “refugio de valor” y “medio de intercambio” no son en realidad funciones separadas. Una reserva de valor no tiene sentido si en el futuro no es posible acceder al valor que contiene, intercambio mediante. Una cubeta que no gotea, pero que derrama el 95% de su contenido cada vez que intentas verterlo, sería esencialmente inútil. Y un medio de intercambio no funcionaría si no fuera además un razonable refugio de valor entre intercambios. Sería como una cubeta sin fondo (o una moneda en hiperinflación). Pero la “cubeta” monetaria ideal, la que cabría esperar que supere en última instancia a todas los demás, es una que no deja filtrar el agua que contiene ni la derrama cuando es vertida. Ese es el potencial que ofrece una criptomoneda sin límites arbitrarios. Y es por eso que cualquier criptomoneda que pretenda establecerse como “oro digital” imponiendo altos niveles de fricción a las transacciones acabará siendo, en cambio, “plomo digital”.

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Excelente analogía la de Roger. ¿Acaso no es obvio? Satoshi creó Bitcoin justamente para superar las limitaciones inherentes a los metales preciosos, no para replicarlas en el mundo digital. Que esto no sea incontrovertible para el común de la gente se debe a que la mayoría de las personas están acostumbradas a usar una u otra moneda, pero no a pensar en el concepto, en la institución moneda. La mayoría, por lo tanto, es víctima fácil de charlatanes; pero no cabe decir lo mismo de quienes realmente necesitan Bitcoin.

Suponte que eres dueño de una empresa que facilita, Bitcoin mediante, el envío de remesas, y como tal conviertes dinero fiat a bitcoins y bitcoins a dinero fiat miles de veces por día. En tu afán de maximizar la rentabilidad de tu negocio, buscarás el medio de intercambio más eficiente. No tienes mucho margen para equivocarte, pues en un mercado extremadamente competitivo cada centavo cuenta. Así que a la hora de elegir una rama de Bitcoin (Core o Cash) no te fijarás tanto en el precio relativo entre una y otra como en la mejor manera de reducir lo más posible la fricción y el costo de las transacciones. ¿Te importará lo que un ejército de trolls diga en algún foro de internet acerca de tu elección? Probablemente ni te enteres.

Ahora suponte que necesitas enviar dinero a tus parientes en tu país natal y tienes que elegir entre dos empresas, una de las cuáles te cobra el 2% del monto enviado y la otra el 300%. ¿Influirá en tu decisión lo que un ejército de trolls diga en algún foro de internet?

El futuro de Bitcoin Core y Bitcoin Cash no se decide en los foros de internet ni en las redes sociales, sino en las cabezas de millones de usuarios, empresarios e inversores, todos lo cuales tomarán decisiones basadas en fríos cálculos económicos. Ni el más numeroso, dedicado y agresivo ejército de trolls influirá en lo más mínimo sobre aquellos que realmente necesitan una forma de dinero en efectivo digital peer-to-peer (“Peer-to-Peer Electronic Cash System”) funcional, ni en los inversores económicamente alfabetizados.

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Bitcoin y su espada de Damocles

Por Herbert García Nalón

Ayer tuve la necesidad de realizar dos pequeños pagos internacionales, para lo cual quise usar Bitcoin. La sorpresa llegó al ver las tarifas de ambos pagos.

El primero de ellos era por un importe aproximado de 23 Euros, equivalentes a 0,0042 BTC. La tarifa, configurada como mínima para reducirla en lo posible, fue de 0,001604 BTC, equivalente a 8,98 Euros, un porcentaje del 39%. El importe del otro pago fue de 0,0005 BTC, equivalente a 2,8 Euros. La tarifa fue también de 0,001604, equivalente a 8,98 Euros, un porcentaje del 320%. Creo que hasta el Banco Santander o La Caixa me habrían cobrado menos. Desde luego, pagar con, PayPal, VISA o Mastercard habría sido mucho más barato.

Es evidente que estas tarifas destruyen el mercado de los pequeños y medianos pagos, aunque a la hora de enviar importes grandes se conviertan en algo irrelevante. Para quienes usamos Bitcoin como reserva de valor, las tarifas tienen una importancia relativa. Pero no hemos de perder de vista que, en cualquier mercado monetario, la mayor parte del volumen negociado está constituido precisamente por los pagos pequeños y medianos.

Seguramente la gente de Blockstream piensa que conviene centrarse en la utilidad dominante de Bitcoin en este momento, que es la reserva de valor. Por eso no les importan demasiado las tarifas, por mucho que el mercado proteste. Por eso, y porque pretenden que las tarifas altas sean provechosas para ellos mismos, aunque el mercado las deteste. Bitcoin se ha convertido en un magnífico activo para satisfacer la necesidad de reserva de valor, y muchos inversores del ecosistema así lo están percibiendo. Pero lo que Blockstream no parece comprender es que la utilidad de Bitcoin como reserva de valor depende directamente de su utilidad como medio de intercambio de bienes. Es decir, comprometer la segunda utilidad erosiona gravemente la primera. Porque un activo que sirva como buena reserva de valor ha de ser lo más líquido posible, y lo que da liquidez a una moneda no es su utilidad como reserva de valor, sino su utilidad como medio de pago. Es ésta utilidad como medio de pago lo que hace que un activo sea ampliamente aceptado, requerido y necesitado por una multitud de personas, para una multitud de transacciones.

Y ahora podemos comenzar a especular sobre las malvadas intenciones de Core/Blockstream/Axa, de su afán de apropiarse de las tarifas que corresponderían a los mineros y mantenerlas altas artificialmente, resistiéndose por todos los medios a aumentar el tamaño de los bloques. O bien podemos echarle la culpa al spam, a la acción subversiva de los disidentes, a la conspiración de los Illuminati, o al contubernio judeo-masónico. Pero lo cierto es que las intenciones de Blockstream van a terminar siendo completamente irrelevantes, porque la realidad no puede alterarse por decreto. Si no solucionan rápidamente el problema de las tarifas elevadas, el mercado de pagos se irá desplazando a otras soluciones espontáneamente, tal como el agua se fuga por una pequeña grieta abierta en una majestuosa presa, hasta terminar por destruirla completamente.

Pero no sólo eso, sino que los grandes inversores, que no tienen ni un pelo de tontos, se irán dando cuenta de que la utilidad de BTC como reserva de valor está siendo amenazada, al expulsar las pequeñas transacciones del mercado. Entonces irán tomando posiciones inexorablemente en otros mercados, de manera agresiva e inmisericorde, como hemos podido observar con las recientes transacciones entre BTC y BCH tras la frustrada, y por muchos esperada, bifurcación Sw2X.

Lo cierto es que Bitcoin continúa difundiéndose rápidamente por la sociedad, y cada vez más dinero fiat está siendo intercambiado por BTCs. Ese dinero va a la cadena más conocida, Bitcoin Core. Pero los que conocen bien cuál es la situación van deshaciendo posiciones en ésta y tomándolas en otros criptoactivos más acordes con la visión de Nakamoto, según la cual bitcoin ha de servir para llevar a cabo toda clase de pagos realizables con dinero en metálico, por pequeños que sean.

Mientras los nuevos adoptantes sean dominantes en el mercado, y mientras estos requieran la función de Bitcoin como reserva de valor, el precio de BTC continuará inexorablemente al laza. Pero si en algún momento llega a ser desechado como medio de pago para pequeñas cantidades por la mayoría de quienes realizan esta clase de transacciones, BTC perderá su función monetaria fundamental y quedará convertido, ahora sí, en una burbuja sin sustento. Porque cuando esos inversores que buscan la reserva de valor quieran vender, no habrá miles de pequeños compradores que deseen adquirir esos activos para poder realizar sus miles de pequeñas compras, así que cualquier intento de venta de una cantidad importante resultará irremediablemente en un aparatoso desplome, mucho mayor y más trágico que esos movimientos a los que BTC nos tiene ya acostumbrados. Lo que da sustento a la utilidad de Bitcoin como reserva de valor es su utilidad como medio de pago.

Probablemente los programadores de Core no comprenden eso, porque no parecen enterarse de lo que vale una peineta. Pero dudo mucho que quienes controlan Blockstream y Axa no lleguen a ser conscientes, en algún momento, de ese singular peligro. Core/Blockstream/Axa se están colocando a sí mismos bajo una espada de Damocles que pende de un fino hilo. Los recientes acontecimientos, en los que hemos visto durante horas cómo el precio de BCH multiplicaba al alza cada céntimo que BTC perdía a la baja, son una clara advertencia sobre qué clase de cosas no van a ser toleradas por el mercado. Precisamente por eso soy optimista con respecto a BTC, ya que nadie en su sano juicio cortaría el hilo de la espada que pende sobre su cabeza. Ahora, basta con averiguar hasta qué punto estos tipos están o no en su sano juicio. En cuanto al mercado, no hay problema: ya tiene construida y plenamente operativa su solución alternativa, capaz de llevar a cabo una completa sustitución de BTC, llegado el caso.

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Doña Rosa y los forks

Por Leandro Fleischer

Tras innumerables explicaciones brindadas durante años por su hijo Gabriel, doña Rosa finalmente se decidió a comprar bitcoins en marzo de 2015. Si bien nunca había logrado entender del todo cómo funcionaba el sistema, la sedujo el hecho de que, más allá del exponencial incremento del valor que venía experimentando la criptomoneda, ella podía ser “su propio banco”, su dinero iba a estar bien resguardado contra las arbitrariedades del gobierno, e iba a poder realizar transacciones velozmente y a un ínfimo costo.

Sin embargo, la convicción de doña Rosa tambaleó recientemente debido a las divisiones y discusiones sin fin que estaban teniendo lugar en el mundo Bitcoin. Por este motivo, Gabriel, un “early adopter” con amplios conocimientos del tema, se vio obligado a brindarle a su madre más explicaciones. Pero no le fue para nada fácil hacerlo…

– Pero me estás diciendo que este… ¿cómo se llama ahora?

– Core.

– ¿Me estás diciendo que si uso Core tengo que pagar más por cada transacción?

– Si.

– ¡Son carísimas!

– La verdad que si.

– ¿Por qué?

– Ya te dije, ma. Se niegan a liberar el tamaño del bloque.

– ¿Por qué?

– No sé. Dicen que 1 MB es suficiente.

– Pero es mucho más caro y mucho más lento así.

– Ya sé.

– No entiendo. Pensé que una de las grandes ventajas de Bitcoin era que permitía agilizar las transacciones y hacerlas más económicas. Al menos eso me habías explicado.

– Esa es la idea.

– ¿Es o era?

– No sé. Hay diferentes opiniones sobre el asunto.

– ¿Ahora encima me decís que va a haber otra división?

– No, al final parece que no. Algunos creían que aumentando el tamaño del bloque solamente a 2 megas, tal vez se hubiera podido llegar a un acuerdo. Es decir, ni tan pequeño como en Core ni tan grande como en Cash.

– ¡Uf!, me tienen podrida con todo esto. ¿Y los de 1 mega se oponían a eso también?

– Sí.

– ¿Por qué?

– No sé… ellos tienen sus razones.

– Sí, ya lo creo… el Gobierno también tiene sus razones. Pero todo esto supuestamente era para protegernos de todas esas “razones”, ¿no?

– Bueno, ma, esta es la situación actual. Yo solo  trato mostrarte todo el panorama para que puedas elegir.

– Yo compré bitcoins porque me habías dicho que Bitcoin no dependía de ningún ente regulador centralizado.

– Bueno, hoy tenés dos opciones.

– ¿Cash es el rápido y de tarifas baratas?

– Sí.

– ¿Y el límite de emisión es el mismo?

– Sí.

– ¿Y es tan seguro como el otro?

– Algunos consideran que es más seguro.

– Pero es más barato que el otro…

– Es muy nuevo, ma.

– ¿Y decís que va a alcanzar o superar el valor del otro?

– No sé, ma, no depende de mí, sino del mercado, es decir de lo que decidan hacer los usuarios, los empresarios, los inversores, etc. Pero quedate tranquila: vos tenés la misma cantidad de bitcoins Core que de bitcoins Cash, porque compraste tus bitcoins antes del fork del 1 de agosto de este año.

– ¿Hay alguna otra criptomoneda que obligue a pagar tarifas tan altas?

– No.

– ¿Y entonces qué ventaja tiene Bitcoin Core?

– No sé… es más conocido.

– ¿Puedo comprar bitcoins Cash con mis bitcoins Core?

– Teóricamente sí, pero para hacerlo primero tendrías que mover tus bitcoins Core, y en este momento eso no es posible por menos de 16 dólares… perdón, ahora 21 dólares… mmm… 35 dólares… 62 dólares…

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Lucro no es una mala palabra

Por John Blocke

Al verse incapaces de atacar a Bitcoin Cash o a Segwit2x por cuestiones técnicas, los que se oponen al aumento de la capacidad de Bitcoin han intensificado sus campañas de desprestigio y coordinado ataques a cualquiera que sostenga una opinión diferente a la suya. Los esfuerzos más recientes del ejército de trolls apuntan a retratar a Bitcoin Cash como nada más que una treta de “mineros codiciosos en busca de mayores ganancias”.

Lucro no es mala palabra

El ejército de trolls usa la palabra “ganancia” como una forma de desencadenar una respuesta emocional entre personas fácilmente manipulables. Los que son susceptibles a esta técnica ya han sido condicionados por años de propaganda (no solo en el mundo Bitcoin) para equiparar la palabra “ganancia” con fechoría corporativa e inhumanidad.

Nunca está de más recordarle a la gente que el modelo de seguridad de Bitcoin se basa en la suposición de que los mineros son entes racionales y motivados por el beneficio económico. Lo que los fervientes partidarios de Bitcoin Core no logran entender es que Bitcoin está asegurado por incentivos económicos, no por un código elegante y buenas intenciones. En gran medida, el comportamiento humano es impulsado por el afán de lucro, y Bitcoin aprovecha este dato de la realidad en su beneficio.

Existe una evidente contradicción entre la gente que insiste en esta idea de que “el lucro es malo”. Los partidarios de Bitcoin Cash (y en general los que proponen liberar el tamaño de los bloques) tienden a argumentar desde la posición de que Bitcoin debería ser algo útil para cualquier persona en el mundo, sea rica o no. Los defensores de la visión de Bitcoin Core, por otro lado, quieren que Bitcoin funcione como un sistema de liquidaciones al que solo puedan acceder los bancos y los ricos para aumentar sus ganancias. Tienden a estar excesivamente preocupados por el movimiento del precio y usan argumentos como “¡los hard forks son malos porque dañarían el precio del bitcoin!”, a pesar de que la evidencia empírica ha demostrado lo contrario en múltiples ocasiones.

Quizás los defensores del control centralizado del tamaño de los bloques, que abogan abiertamente por una versión de Bitcoin atractiva solo para especuladores, desprovista de utilidad, que pueden comprar y guardar a la espera de que el precio “llegue a la luna” (es decir, de obtener ganancias), carecen de autoconciencia. ¿Cómo es posible que no vean la contradicción?

Con esto no pretendo sugerir que los partidarios de que el mercado determine el tamaño de los bloques no están motivados por las ganancias. Si bien muchos se sienten atraídos por Bitcoin por razones políticas o filosóficas, también entienden que un Bitcoin ampliamente utilizado es un Bitcoin exitoso y, por lo tanto, económicamente provechoso. Los partidarios de la restricción arbitraria al tamaño de los bloques parecen dispuestos a renunciar a una base firme y orientada a la demanda para favorecer en cambio la mentalidad ovejuna de quienes temen “quedarse afuera”, lo que alimenta la burbuja cortoplacista. No se dan cuenta de que este modelo no es más que un castillo de naipes que colapsará inevitablemente ni bien los inversores descubran que sus monedas carecen de utilidad.

Los especuladores solían considerar que Bitcoin era una buena inversión a largo plazo porque anticipaban la disrupción de más y más áreas del comercio global (es decir, la creación de nueva utilidad). Pero el nuevo modelo de especulación ignora toda noción de utilidad y se basa en la esperanza de que el precio seguirá aumentando a medida que más especuladores salten a bordo porque… la luna nos espera, o algo así. Esto se llama burbuja especulativa.

Lucro no mala palabra

Es el comportamiento de búsqueda de ganancias lo que está detrás del éxito de Bitcoin. El afán de lucro es responsable de la creación del ecosistema de sitios de intercambio, los procesadores de pagos, la red de mineros, los comercios que aceptan Bitcoin, la adopción masiva, productos tales como billeteras tangibles y todo lo demás que hace que Bitcoin valga el tiempo y el dinero que la gente le dedica. Todas estas cosas surgieron, se desarrollaron y siguen creciendo gracias al afán de lucro de quienes participan en el mercado.

Bitcoin no depende de la confianza. Está diseñado de tal manera que no necesitamos confiar en la honestidad de otros participantes, sino solo asumir que su deseo racional de obtener ganancias será mayor que su deseo irracional de causar estragos y destruir el sistema. Esto ha sido establecido desde el comienzo de Bitcoin, cuando Satoshi escribió:

Si un atacante codicioso puede reunir más potencia de CPU que todos los nodos honestos, tendría que elegir entre usarlo para defraudar a las personas, quedándose con sus pagos, o usarlo para generar nuevas monedas. Debería resultarle más provechoso seguir las reglas, reglas que lo favorecen con más monedas nuevas que a todos los demás participantes combinados, que socavar el sistema y, por lo tanto, el valor de su propia riqueza.

El afán de lucro y el deseo de evitar la destrucción de la propia riqueza es el pegamento que mantiene unido al sistema Bitcoin.

La suposición prevalente entre los hipócritas que sostienen que “el lucro es malo” es que el éxito de los negocios debe estar en conflicto directo con lo que beneficia a las masas. Lo que los partidarios y apologistas de Core nunca han podido explicar es qué pueden ganar estas empresas, cuyo propio éxito depende del éxito de Bitcoin, socavando el sistema que las mantiene a flote. En sus formas más extremas, su argumento sugiere que los que quieren “bloques grandes” (un término recientemente expandido para referirse incluso a los moderados que apoyan un aumento de capacidad de una vez a 2MB) no son más que “hombres de negocios desorientados”, decididos a arrasar todo lo que es bueno en el búsqueda desenfrenada de más dinero. Ignoran, convenientemente, que la mayoría de los sujetos a los que ridiculizan han sido acérrimos defensores de Bitcoin durante años, tienen una comprensión profunda del sistema y frecuentemente proporcionan argumentos claros para explicar las razones por las que apoyan a Bitcoin.

Por otro lado, tenemos a uno de los principales líderes del movimiento por la restricción del tamaño de los bloques que es incapaz de explicar por qué le gusta Bitcoin más allá de ser “interesante”, mientras que también es el cofundador de… ¡una corporación con fines de lucro!

La corporación Blockstream se presenta como un grupo de “cypherpunks” envueltos en un halo de superioridad moral, que no se preocupan por ganar dinero. Sin embargo, obtuvieron 76 millones de dólares de algunas de las mayores instituciones financieras del mundo (AXA, PWC, Mastercard) y se niegan a revelar públicamente su modelo de negocio. La administración de Blockstream ridiculiza a sus “enemigos” (según sus propias palabras) y los presenta como malvados buscadores de ganancias, mientras que ellos se presentan como virtuosos luchadores por la libertad sin interés por el dinero y dedicados exclusivamente a hacer el bien sin mirar a quién.

Las corporaciones que invierten decenas de millones de dólares en Blockstream ciertamente no lo hacen por caridad.

“Lucro” y “proporcionar algo bueno” no son conceptos mutuamente excluyentes. Ten cuidado con los fundadores de una compañía respaldada por “capitalistas de riesgo” que acusan a otros de ser “codiciosos buscadores de ganancias” y, al mismo tiempo, afirman que sus propias acciones están motivadas por puro altruismo.

Falsa dicotomía

El relato presentado por los que buscan restringir artificialmente la capacidad de Bitcoin es un clásico ejemplo de faslsa dicotomía. No hay un grupo de malvados ladrones corporativos que intentan apoderarse de Bitcoin, frustrado solo por los incansables esfuerzos de otra corporación que no se preocupa por el dinero o los retornos de los inversores. Ambas partes tienen intereses comerciales que deben proteger, pero solo una simula no tener tales intereses. Solo una de las partes depende de la censura, las mentiras y la creación de chivos expiatorios para mantener su posición. Una de las partes tiene prácticamente todos los principales negocios de Bitcoin de su lado y de acuerdo en un camino a seguir, mientras que la otra está integrada por un puñado de matones con un ejército de astroturfers anónimos patrullando Twitter y Reddit para castigar a los disidentes. ¿Cuál de las dos se asemeja más a un “conato corporativo de tomar el control”?

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Los mineros son el poder ejecutivo de Bitcoin

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Por Javier González González

Los mineros de Bitcoin están sometidos a los vaivenes del precio de mercado. Esto es cierto; pero también es cierto que –si lo deciden– pueden ignorar el beneficio a corto plazo. Esta capacidad los convierte en custodios de las propiedades monetarias de Bitcoin, un proyecto enfocado en objetivos de larguísimo plazo.

Cabe decir que los mineros tienen el poder ejecutivo en la Blockchain.

Los mineros pueden escribir –en proporción a su poder de cómputo– en la cadena de bloques de una red basada en prueba de trabajo. También –con el consenso suficiente– pueden escribir bloques vacíos legítimos en una cadena minoritaria con el fin de provocar su colapso. Pueden hacer esto si juzgan que tal extremo resulta conveniente para la red y, por lo tanto, para sus intereses a largo plazo.

Los mineros pueden ejercer su poder en tiempo real, de forma ágil y eminentemente ejecutiva, registrando sus decisiones de forma públicamente verificable gracias al sistema de voto más seguro y fiable que se conoce.

Es correcto afirmar que los mineros mandan en Bitcoin. Y dado el sistema de incentivos en el que se mueven, cabe predecir que nunca actuarán en solitario, porque juntos conforman una entidad de aliados sin conflicto de intereses (excepto en la competición por la potencia de cálculo, necesaria para garantizar la seguridad del sistema).

Como en su conjunto constituyen una nueva forma de poder ejecutivo, es probable que en un futuro próximo se establezca un Parlamento Minero de Bitcoin (BMP) virtual y transparente, donde cada participante tenga voz y voto en proporción a su porcentaje de exahases por segundo demostrables.

En este Parlamento alcanzarán acuerdos, se trazarán planes para resolver los futuros conflictos, se podrán nombrar portavoces o presidentes legítimos y se acelerará la selección de las mejores tecnologías de Blockchain ya probadas en la cantera de altcoins. Además, tendrán un contacto más directo y cercano con la comunidad de usuarios y desarrolladores de Bitcoin.

La existencia de los mineros cobra sentido cuando se entiende su propósito y la necesidad de que persistan en tal propósito. Satoshi inventó el rol de los mineros porque el futuro de Bitcoin necesitaba ser confiado a una entidad superior a una sola persona o a un grupúsculo de desarrolladores. Es el contrapeso necesario para que la Blockchain pueda navegar a través del tiempo.

La legítima recompensa de los mineros son las tarifas correspondientes a todas las transacciones pasadas, presentes y futuras. Su interés siempre será el mismo (preservar las cualidades que añaden valor a Bitcoin y descartar las que le quitan valor) y, por lo tanto, su comportamiento seguirá un patrón predecible y estable en el tiempo. Es uno de los efectos de lo que se conoce como El Consenso de Nakamoto.

Características predecibles de los mineros como entidad (no siempre aplicables a nivel individual)

Prudentes

Los mineros exitosos han invertido e invierten fortunas en hardware que solo sirve para minar bitcoins. Por eso… tendrán siempre el largo plazo en mente; tenderán a medir mejor que nadie los riesgos de cada decisión; preferirán los hechos a las palabras; no actuarán de forma improvisada o precipitada.

Competentes

Son los supervivientes de una carrera tecnológica tan competitiva que podría quebrantar la Ley de Moore. Su nivel técnico no puede decaer.

Cumplidores de su palabra

Nadie quiere alcanzar acuerdos con quien se desdice. Por ello, los mineros cumplirán lo que prometen. No firmarán compromisos que no puedan cumplir con seguridad. Han cumplido su parte del NYA (Acuerdo de Nueva York) y la propia Blockchain es la mejor prueba de su fiabilidad. Son capaces de esperar hasta que el NYA se extinga en noviembre –pese a estar dañando la aceptación de Bitcoin– solo para que nadie les pueda acusar de haber incumplido su palabra.

Diplomáticos

Sólo ganan unidos. Por lo tanto, buscarán siempre el consenso. Han tendido la mano con Segwit2X como término medio buscando la paz, a pesar de que implica ceder poder y tan solo aplazar el problema. Este ha sido un acto de generosidad a cambio de cierta estabilidad que ellos saben valorar mejor que nadie.

Precisos

Un error en la Blockchain podría ser fatal. Un error de comprensión o de estrategia les dejaría fuera de juego. Incluso una mala jugada no letal es algo inaceptable para los mineros.

Capaces

Son capaces de mantener la infraestructura necesaria con un creciente presupuesto. Y de desarrollar software incluso con varios equipos.

Confiables

Están interesados en su propio beneficio, pero su beneficio está inherentemente alineado con el bienestar y continuidad de Bitcoin en el futuro. Así lo programó Satoshi y en ese objetivo común coincidimos todos.

Ignorar el rol de los mineros dará lugar a una Blockchain quebradiza y con tendencia a la ruptura en cada controversia, hasta que el mecanismo de consenso ideado por Satoshi Nakamoto sea finalmente comprendido y ampliamente aceptado. Uno llega a aceptar el empoderamiento de los mineros para que ostenten sobre la Blockchain su legítimo poder, en su precisa magnitud, cuando lee con atención el paper original de Bitcoin, que en la última línea de su última página dice lo siguiente:

❝Cualesquiera reglas e incentivos necesarios
pueden ser aplicados con este mecanismo de consenso.❞

Javier González González
GONZO@virtualpol.com
@JavierGonzalez
1AAtD721LQekC6ncHbAp4ScKxSwR7fFeYT (BCH)
2017-10-31

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Lightning Network = centralización de Bitcoin = censura económica

El paraíso prometido por Blockstream / Core se parece bastante al que suele figurarse la imaginación religiosa: no tiene lugar aquí abajo, en este mundo manchado por el afán de lucro, el cálculo económico, el caos del mercado, sino allí arriba, en esa segunda capa celestial donde todos los problemas desaparecerán mágicamente, envueltos en una nube de mariposas multicolor.

Sabemos por las enseñanzas de los cryptoleninistas que el capitalismo envenena el alma, y que debe ser descartado en favor de un sistema que, aunque no funciona siquiera en teoría, tiene la ventaja de alejarnos de la tentación de usar la cadena de bloques para nuestro propio beneficio.

El hombre nuevo posrevolucionario será capaz de gastar el equivalente a mil dólares por transacción para que todos los habitantes de este planeta puedan mantener un nodo Bitcoin en un Raspberry Pi. Veamos qué le ofrece Blockstream / Core a su grey cambio de tan onerosa prueba de fe.


Por Jonald Fyookball

Hace unos pocos meses escribí un artículo titulado “Prueba matemática de que la Lightning Network no puede ser una solución descentralizada de escalabilidad para Bitcoin”. Recibió bastante atención, tanto positiva como negativa.

Ahora parece que las limitaciones de la red LN (Lightning Network) van siendo aceptadas, y ya están emergiendo nuevas narrativas para justificar la constante transformación de Bitcoin en una capa de liquidaciones (settlement layer). Aunque los propios creadores de la Lightning Network reconocen que esta dependerá de grandes hubs centralizados (nota del traductor: en el contexto de redes informáticas, un hub es un dispositivo que se encarga de unir distintos nodos de una red y recibe un gran número de conexiones), hay quienes argumentan que eso no es peor que los grandes nodos de Bitcoin.

Grandes nodos Bitcoin vs. grandes hubs de Lightning Network

Para hacer de abogado del diablo conmigo mismo por un momento, argumentaría lo siguiente: “Los nodos grandes y caros de Bitcoin son igual de malos que los grandes hubs de la LN. Un minero grande podría decidir no incluir tu transacción en un bloque, al igual que un canal de pago podría decidir no enrutar tu pago”.

A eso, yo contestaría…

Un gran minero (o incluso un cártel mayoritario de mineros) no puede censurar de manera efectiva tus transacciones, porque CUALQUIER minero puede incluir tu transacción en un bloque.

Pero no se puede decir lo mismo de los hubs de la LN. Estos pueden censurar tus transacciones de manera eficaz, porque NO cualquier hub puede enrutar tu pago. (Si tienes un conjunto de monedas en un canal específico, esas monedas deben ser enviadas usando ese canal).

Nota al margen: aquí no nos referimos a ataques de monopolio minero del 51%. Solo para clarificar (porque sé que alguien sacará esto de contexto), estoy ignorando la situación en la que un cártel de mineros, mediante ataques de cancelación (reorganización), se niega a dejar que otros minen bloques.

Podemos ignorar con tranquilidad ese caso extremo porque, de suceder, o bien mataría Bitcoin tal como lo conocemos, o bien sería recibido con una bifurcación activada por usuarios.

En otras palabras: mientras que no haya ataques de reorganización constantemente, algún minero incluirá eventualmente tu transacción en un bloque, y nadie puede evitar eso.

¿Por qué no puedes simplemente usar un hub libre de cesnura?

Continuando con el argumento de abogado del diablo, podrías simplemente decir: “No importa si un hub Lightning no juega limpio. Simplemente niégate a usar ese hub, o si ya estás allí, saca tu dinero y usa uno diferente”.

Pero recuerda, la LN no es pública.

El problema no es necesariamente encontrar un hub libre de censura, sino más bien ser capaz de enrutar tu pago hacia otros que no lo hayan encontrado. Ejemplo: Los megabancos “A”, “B”, y “C” deciden todos ellos convertirse en hubs Lightning. Todos ellos adquieren clientes y tienen canales abiertos entre los 3 bancos. Esto permite a los clientes de cualquiera de los bancos enviar dinero a otros clientes de esos 3 bancos.

Tú, siendo un individuo amante de la libertad, decides abrir un canal con un hub anónimo conocido solo como T35G7. Adivina qué. Los megabancos A, B, y C no quieren abrir un canal con T35G7. Así que no puedes hacer envíos a ninguno de sus clientes puesto que no hay ninguna ruta disponible.

Creo que sería solo cuestión de tiempo antes de que el sistema cayese en una censura total, o se freagmentase en múltiples redes independientes. Incluso quienes creen que las probabilidades de que esto ocurra son bajas, deberían considerarlo un riesgo inaceptable.

Evitando la perniciosa regulación

Bitcoin garantiza la soberanía financiera.

Tienes derecho a la privacidad.

Deberías poder hacer lo que quieras con tu dinero mientras no hagas daño a nadie.

No deberías ser tratado como un criminal. Y no deberías tener que facilitar tu información personal, ni tener a un banco, un gobierno, o cualquier otra persona, haciendo seguimiento de tus transacciones.

Bitcoin es inherentemente resistente a la censura económica. Los gobiernos no pueden obligar a los mineros a recoger información AML/KYC (“anti-blanqueo de capitales” / “conoce a tu cliente”) porque los usuarios elegirán circunvalar esto, y siempre habrá otro minero dispuesto a poner tu transacción en un bloque.

Los mineros son tus amigos

Los mineros son los que hacen posible el funcionamiento de Bitcoin proporcionando seguridad a la red mediante un algoritmo de prueba de trabajo.

La idea de que se puede tener una red resistente a la censura gracias a miles de personas corriendo nodos no dedicados a la minería en Raspberry Pi’s no tiene ningún sentido.

¡Sólo los nodos mineros pueden poner tu transacción en un bloque!

Pero sistemas como Lightning Network son altamente vulnerables a la censura económica. Esa es una de las principales razones por las que rechazamos el modelo de capa de liquidaciones (settlement layer) y preferimos que nuestro Bitcoin sea dinero electrónico peer-to-peer.

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Los peligros del cripto-trading

trading-bitcoin-criptomonedas

¿To trade or not to trade? Cuando uno pasa suficiente tiempo en el universo Bitcoin, tarde o temprano se llega a enfrentar a este dilema. El trading, la actividad de comprar y vender una moneda a cambio de otra, es uno de los grandes condicionantes del valor de las distintas criptos en un momento dado.

Mi primer contacto con el trading –con control directo e inmediato de mis monedas frente a otras varias– fue hace pocos meses. Por suerte, y digo suerte porque eso fue en gran medida, sucedió justo antes de la burbuja que vivimos en la primavera. En previsión del fork de Bitcoin, y preocupado por ese dinero –que iba ganando en valor con el tiempo, hasta ser una variable imposible de ignorar– quise proteger lo que hasta ese momento había guardado en Bitcoin, y busqué otras posibles monedas como refugio ante una situación que –esperaba– podía volverse caótica. Suerte fue que, si bien mi predicción de fork iba muy anticipada, el conjunto de decisiones lo tomase en esos días: mutipliqué varias veces aquello que coloqué en otras monedas, porque tuve la suerte de pillar ese momento.

Los planteamientos generales de mi decisión eran “buenos”, porque derivaban de un análisis de largos plazos que no buscaba dinero rápido sino protección. Pero el hecho que temía, el fork, no se produjo hasta meses después y aunque el precio del bitcoin no se había inflado tanto como el de otras monedas en ese tiempo, había doblado prácticamente su valor: me había equivocado, pero había acertado. Darme cuenta de ese hecho de forma tan tajante (mi predicción era errónea, al menos en ese momento) me ayudó a no creerme –por efecto de la suma de dinero ganada con la suerte del momento– un experto en el tema, capaz de predecir tan espectaculares escenarios de crecimiento. Esa ocasión fue suerte, y lo tuve muy claro desde el principio.

Aunque yo ya he tomado la SANÍSIMA decisión de no asesorar a nadie ni ayudar a nadie –sin cobrar por mi tiempo– con el tema de las criptomonedas (es muy pesado cargar con todo lo que la gente no sabe e intentar que comprendan todo esto con un muro de desconocimiento delante, defendido por otro de prejuicios detrás) mantengo un pequeño grupo de Telegram en el que varios personajes compartimos cripto-asuntos. En él hay algún ilustre entrevistado de esta web y otras personas totalmente desconocidas que se han ido “agregando” en momentos distintos: personas con formación en Bitcoin muy distinta, pero todos dentro del límite del usuario de nivel medio, como máximo (como yo). En el grupo, que paso de ser “Cryptoboyz & Girlz” a “Escuela de Salamanca” (recuerdos a Palamedes) nos echamos una manita y nos ayudamos.

Y todos nosotros –todos sin excepción– hemos caído en el trading. ¿Por qué? Está claro que cuando llevas un tiempo en esto, ciertas noticias sabes que van a tener repercusión (positiva o negativa) y sueles ver que puedes tomar ventaja de lo que va a suceder (si eres capaz de interpretar bien el escenario y predecir su resultado en un momento puntual). Yo suelo decir que, con esto de las criptomonedas, pasa algo similar a lo que ocurre con algunas partículas observadas con el prisma de la física cuántica: puedes determinar su vector de dirección y velocidad o su posición exacta, pero no ambas cosas a la vez. Puedes acertar en el escenario y errar en la conclusión, y puedes hacer la jugada inversa también (lo que sería acertar de casualidad, como yo). Lo que está claro es que el trading de criptomonedas y de otros valores es un campo probabilístico y no determinístico. Si eres muy de la mecánica clásica y te da “yuyu” eso del gato vivo-muerto, a lo mejor esto te supera. Si quieres saber lo que tienes y cuánto vale con una precisión pre-establecida, lo tuyo es la moneda fiat y no la criptomoneda (al menos, de momento).

Todos hemos visto la posibilidad de ganar dinero rápido, y hemos tentado a la suerte con diferente fortuna. Lo único que parece salvarnos a todos (hablo especialmente del grupo mencionado, pero puede ser aplicado a otros muchos fuera de él) de nuestros propios errores en el trading, es que hablamos de un mercado en un alza brutal. En alza hasta el punto de que a veces da impresión de que “da igual en qué inviertas, porque todo sube siempre” (ojo, esto no es así y aunque lo sea –temporalmente– llegaremos tarde o temprano al momento en que no sea así).

No todo sube siempre, ni todo sube, pero es cierto que si se mira el precio de los principales criptovalores 1 año atrás, son todo ganancias, en cualquiera. Y este mercado “inflado de interés” por un lado y que, por otro, se alimenta de nuevos niveles de adopción de las criptomonedas, es un mercado que tiende a perdonar errores a todo el mundo porque los valores de referencia siguen subiendo. Pero no conviene fiarse, al menos demasiado, de las dotes de “speculatori” que nos han salido repentinamente, ya que lo nuestro no es invertir sino que todos nosotros (en el grupo) trabajamos en campos totalmente alejados de lo que serían los mercados de inversión. Somos meros aficionadillos, de momento, con mucha suerte.

Y tal vez sea ese el problema: exceso de suerte. Todos nosotros, en distintos grados pero todos, hemos entrado en el juego de comprar en un momento y vender en otro, para sacar provecho de la diferencia. Y debo reconocer que, a pesar de nuestra ausencia de experiencia previa, no se nos ha dado tan mal. Pero no debemos olvidar que la simple inercia de unos mercados fuertemente ascendentes ayudó mucho. Hasta gente tan ajena a este mundo, como resulta ser mi madre, me dio una cantidad para invertirla en su nombre. Cuando le pregunté qué quería que hiciera con ello, si “jugar en los mercados” o “hacer una buena inversión y dejarla quieta”, me contestó lo primero: jugar con ello, hacer trading activo. Cuando –extrañado– le pregunté cómo me daba esa respuesta, me dijo que no era mucho dinero [nota del autor: si yo lo hubiera tenido la primera vez que miré el precio Bitcoin, ahora tendría 100 Bitcoins, que hoy día equivalen a una muy buena casa, en mi país]. Ese tipo de actitud en una persona que es ajena a este mundo y cuya principal fuente de información son “los mass media” y alguna cosa que me escucha decir a mí, da una importante señal de lo que al personaje medio, que aún no ha entrado en esto de las criptomonedas, le atrae: no es la calidad del dinero, sino las ganancias rápidas haciendo trading.

Y nuestro “trading”, que comenzó siendo motivado por “la necesidad de realizar un par de movimientos lógicos de compra y venta” ante una situación puntual (incluso forzada), acabó convertido en el hábito de “cazar al dragón durante horas y días”. De pronto nos vimos persiguiendo estadísticas de precio en los mercados maniáticamente para sacar provecho rápido de la volatilidad en las monedas y las diferencias de precio en los distintos exchanges. Uso a propósito la expresión “cazar al dragón”, porque es la que se usa en inglés, a modo de “slang” o jerga, para describir el acto de perseguir y aspirar el humo de una pequeña cantidad de cocaína base, o heroína (o ambas, speedball), que se evapora con la llama de un mechero sobre papel de plata. Realmente las sensaciones, comparando el “juego” que se establece entre la persona y la actividad en este caso, pueden llegar a ser bastante similares a las del yonqui dándole fuego a la “cola del dragón”, pero eso es una visión subjetiva del asunto y entiendo que poco común, ya que si bien hay mucha gente que hace trading de criptomonedas, no hay tanta que se entregue a esos otros placeres del consumo de psicoactivos.

A este punto quería finalmente llegar, antes de ofrecer un consejo basado en la experiencia tenida haciendo trading con criptomonedas: placer, consumo. Hay personas –la inmensa mayoría– a quienes les das una inyección de heroína y no les resulta agradable. Otras quedan maravilladas y –de poder conseguirla– se hacen adictas a esa droga. Donde puse heroína, puede poner usted mismo cualquier otra sustancia y otras cuantas actividades humanas: comer, dormir, masturbarse, besar, ligar, jugar a las cartas, ir de compras, echar dinero a las tragaperras, trabajar sin descanso aun teniéndolo, follar o jugar a la lotería, al ajedrez o a los videojuegos en una consola.

Tal vez usted no lo sepa, pero las drogas prohibidas hacen efecto en el cuerpo humano porque imitan a otras sustancias que tenemos en nuestro interior. Cuando come, usted segrega endorfinas (una molécula de efectos similares a la heroína o morfina). También cuando acaba de tener un orgasmo, o cuando llora. También las segrega su cuerpo de forma automática cuando usted sufre un daño (como un hueso roto). Cuando usted está a punto de ganar lo lotería, porque sólo falta número y si es el suyo se convertiría en millonario, usted segrega dopamina como un loco. Pero también lo hace cuando va ganando en la consola mientras compite con su pareja o amigo, y también lo hace cuando está jugando al poker con dinero o a las maquinas tragaperras, bingo, casino o ruleta: en los juegos de azar, usted segrega dopamina de la misma forma que lo hace el cerebro de un cocainómano cuando consume y consume esta droga. Y así podríamos seguir con distintas actividades, emociones y comportamientos que surgen en el complejo ser humano.

¿Pero esto no iba de trading? Sí, y aquí terminamos.

Dentro del grupo -en el que me incluyo- hay hombres y mujeres, profesionales de todos los campos (del derecho a la seguridad privada, pública, sanitarios, autónomos, freaks sin oficio claro pero todos con un mismo interés: Bitcoin y su mundo) que tienen intereses muy distintos y razones diversas para estar en este cripto-fregao. Sin embargo, al principio, todos pensábamos que las ideas de los demás y sus motivaciones (más allá de ganar dinero, que es común) serían iguales a las nuestras. Y no, eso es de lo primero que hemos comprendido: somos personas distintas que compartimos información y razonamientos, pero que tomamos decisiones distintas en función de los mismos datos: el trading no es una ciencia exacta.

Y la otra gran cosa que descubrimos, algunos antes (yo posiblemente) y otros más tarde, es que el cripto-trading es una actividad “de alto riesgo” y no sólo económicamente: es una peligrosa adicción. En realidad, el estar frente a gráficas de colorines, que suben y bajan, cálculos sesudos, fórmulas magistrales a aplicar, momentos a cazar a tiempo, desde tu teclado, usando tus manos, tu dinero, es muy parecido a un juego de azar, incluyendo las consecuencias de la ludopatía. A veces se gana dinero, genial, y eso es un refuerzo positivo que hace que la persona repita la acción. A veces se pierde, y eso que a muchos les sirve para medir mejor y tal vez retirarse del juego, a ciertos personajes (es un fenómeno que se da en los compradores de drogas en el mercado negro) no les funciona como un aversivo que les aleje del trading, sino que les funciona de “refuerzo aleatorio” que no tiende a eliminar el comportamiento sino todo lo contrario.

En resumen, creo que el trading es una actividad que, si bien puede dar altos rendimientos, también puede provocar intensas pérdidas. Y una que no solemos evaluar adecuadamente: la de nuestro tiempo. Nuestro tiempo y su rendimiento es en sí mismo, cuando lo usamos adecuadamente, nuestra mejor “Proof of Work” o PoW. Es cierto que es “relativamente fácil” ganar dinero en el trading, una vez que uno le echa horas y aprende las habilidades básicas. ¿Pero cuántas horas? ¿Cuántas le puedes echar tú para que dicha actividad te resulte rentable? Si eres una persona que –por su trabajo, o ausencia de trabajo– pasa su tiempo pegado a un ordenador con conexión a Internet, pues es posible que hacer trading sea una actividad más –provechosa económicamente– que puedas incorporar a tu rutina.

Pero fuera de esa tipología de persona, es muy probable que el trading de criptomonedas no sea una actividad hecha para ti. Hace un tiempo recibí el mejor consejo sobre trading que me han dado hasta la fecha: “no hay decisión sobre criptomonedas que compense una noche en vela”. Y es cierto. La mayoría de la gente no dispone de 10 horas para estar pegado a un ordenador leyendo información y analizando mercados, porque fuera de Bitcoin tienen vida. Y todo esto lo escribo sabiendo que, en breve y debido a los futuros forks de Bitcoin que parecen venirnos encima, no tendré más remedio que ceder a mis impulsos y echar un vistazo al asunto; es posible que acabe picando de nuevo, y dejándome más riqueza de mi propia PoW en tiempo que la que pueda ganar haciendo movimientos entre unas y otras monedas.

Valora bien tu tiempo antes de dedicarlo a otras cosas.

Y recuerda que te lo avisamos aquí: el trading de criptomonedas es altamente adictivo.

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¡Alto, policía cypherpunk!

Imagen por wachinkoh

Sabes que estás enfrentándote a manipuladores –o a idiotas útiles al servicio de manipuladores– cuando tus rivales se rehúsan a argumentar y se escudan tras un eslogan pegadizo. Identificarlos es fácil, y añado que necesario si no quieres perder tiempo en un diálogo estéril, pues no hay debate posible, en el verdadero sentido de la palabra, con personas incapaces de defender una postura racionalmente; menos aún con personas determinadas a empantanar la discusión acudiendo a todas las artimañas del manual de tácticas leninistas. Pero eso no significa que no hay provecho alguno en prestarles atención: estudiando el contenido del eslogan en uso puedes inferir a qué le temen, y qué están tramando.

El blanco del momento, el chivo expiatorio al que se debe golpear hasta que sangre para ganarse la aprobación de Blockstream, es la propuesta –respaldada por el 95% del poder de cómputo y la inmensa mayoría económica– de elevar el límite al tamaño de los bloques de 1 a 2 MB en noviembre próximo (llamémosla 2X). Aunque esta propuesta fue diseñada específicamente para apaciguar a los Blockstream boys (la idea de Satoshi era simplemente remover el límite), ha sido calificada de “ataque a la red” en los foros y medios de comunicación que ellos controlan, para sorpresa de nadie. Son los gajes de negociar con terroristas.

Esta nueva campaña política se ha intensificado en la última semana y ahora parece estar concentrando todos los esfuerzos de la díada Blockstream / Core. Si eres uno de los tantos jóvenes que han sido entrenados por el sistema “educativo” para renunciar a tu propio juicio y confiar ciegamente en las “autoridades”, tú también puedes ser parte del movimiento anti 2X. Todo lo que tienes que hacer es comprar una gorra con la fórmula “NO2X” impresa y repetir el último mantra autorizado por Blockstream / Core, de ser posible con la gorra puesta.

El mantra está más cerca de ser un sonido hipnótico, desprovisto de contenido intelectual, que de una frase susceptible de ser contradicha. Así que no te preocupes, no tendrás que enfrentar ningún tipo de oposición. Pero no olvides revisar con frecuencia los foros oficiales, porque los mantras van cambiando según el interés del movimiento, y el interés del movimiento no lo defines tú sino la jefatura de Blockstream / Core. Si la mayor parte del poder de cómputo respalda a Core, el poder de cómputo es lo único que importa; caso contrario, no importará en absoluto, y lo mismo puede decirse de todos los otros parámetros: nodos, implementaciones, inversores, monederos, exchanges, brokers, pasarelas de pagos, resultados de encuestas… Estamos llegando al punto en que nada importa, salvo lo que opina hoy el líder supremo de la vanguardia intelectual cryptoleninista.

Cabe preguntarse por qué tanta insistencia en mantener el límite de 1 MB contra todas las conclusiones derivadas de la cataláctica, la investigación académica, la evidencia empírica y el sentido común. ¿Qué ofrece el límite centralmente planificado de 1MB, además de tarifas más altas, confirmaciones más lentas e inciertas y, en general, una experiencia miserable? A los usuarios, nada más que eso; a Blockstream, la posibilidad de obligar a los bitcoiners a usar sus productos.

2X es atacado no por razones técnicas, sino porque representa una amenaza existencial para los que aspiran a adueñarse del desarrollo de Bitcoin con el fin de subsidiar eternamente sus jardines amurallados. Una vez abandonado por los mineros y la mayoría económica, Core podrá seguir introduciendo basura en el repositorio que ha secuestrado, pero ya nadie –salvo quizás unos pocos devotos incondicionales– descargará el software contaminado por esta organización.

Y sin el control de la moneda que usa la mayoría económica, ¿cómo sostener la promesa de que los usuarios de Bitcoin serán esquilmados en beneficio de las corporaciones que han invertido en Blockstream?

En un último esfuerzo por mantener el control, ahora nos advierten que prácticamente todos aquellos que han asumido riesgos inmensos (mineros, inversores, empresarios) e hicieron posible con su audacia, su estudio, su esfuerzo y su cuasi fanática perseverancia el despegue de Bitcoin –en otras palabras, los más interesados en el éxito de Bitcoin–, son los que quieren destruir Bitcoin, y que para neutralizar estas fuerzas del mal tenemos que confiar en un grupo de late adopters ignorantes y resentidos que se rehusaron a prestar atención a Bitcoin durante años –mientras crecía frente a sus narices– porque ya estaba “demostrado” que una moneda peer-to-peer era “matemáticamente imposible”, al servicio de una compañía cuyo modelo de negocio consiste en desviar las tarifas destinadas a los mineros, es decir en desfinanciar la seguridad del sistema.

Con tal de salirse con la suya, los Blockstream boys están dispuestos a destruirlo todo –la comunidad, la adopción, los foros, los canales de comunicación entre desarrolladores, los negocios no alineados– y a sembrar el caos y la confusión toda vez que un foco de resistencia se organiza para repeler la invasión. En línea con su política de tierra arrasada, los vemos caer cada vez más bajo a medida que se acerca la fecha del próximo fork:

♦ Matt Corrallo, el desarrollador peliazul de Core, le ha escrito una carta a la SEC (Comisión Nacional del Mercado de Valores de USA) suplicándole que declare oficial su versión de Bitcoin (con bloques limitados a 1 MB), con el propósito de frenar a 2X.

♦ Samson Mow, el director de estrategia de Blockstream, informó al NYDFS (Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York) que Coinbase “está violando la Bitlicencia” por su respaldo a 2X.

♦ Además, han amenazado con demandar a los exchanges que opten por llamar “BTC” a la cadena con más respaldo minero –mientras en exchanges amigos lanzan un mercado de futuros cuyas condiciones perjudican a 2X–, y con denunciar al desarrollador principal de 2X ante el FinCEN por “violar la ley de fraude y abuso informático”.

¿A qué le temen sino a la competencia en un libre mercado y su fastidiosa manía de recompensar a quienes satisfacen a los consumidores y castigar a quienes no lo hacen? ¿Cuál será el próximo paso? ¿Pedirle a la Fed que designe a la junta de Blockstream como autoridad monetaria de Bitcoinlandia? ¿Pedirle a la ONU facultades para censurar internet a nivel global, no sea cosa que alguien decida libremente usar un software que no ha sido aprobado por Blockstream?

¿Adonde quedó la supuesta inquietud por la centralización, por esos puntos centrales que ponen en peligro a todo el sistema? ¿Hay un punto central más poderoso, más corrupto y más peligroso que el que constituye un organismo estatal?

A los que creíamos eso de que “los verdaderos cypherpunks escriben código”, Blockstream nos ha enseñado que los verdaderos cypherpunks escriben cartas a la SEC y llaman a la policía cada vez que alguien escribe código que no es de su agrado. Pues tendrán que seguir haciéndolo: tendrán que quitarnos la libertad monetaria uno por uno, a punta de pistola, o bien resignarse a ver cumplido el sueño de Satoshi Nakamoto. Lo lamento por los infelices que han invertido en Blockstream, pero la resistencia nunca va a cesar.

En un marco de libre competencia, si no tienes un buen producto no tienes nada. Y si no tienes argumentos, la violencia y la maquinaria propagandística no te servirán de mucho en el largo plazo. Si todo lo que tienes es dinero fiat, medios de comunicación, censura y una turba de trolls contratados, podrás en el mejor de los casos apoderarte de una estructura política vertical, pero no de un sistema como Bitcoin, diseñado específicamente para neutralizarte.

¿Qué habría sido de Blockstream / Core si en lugar de asaltar a Bitcoin hubieran lanzado un fork con un límite permanente de 1 MB para los bloques? Les guste o no a los Blockstream boys, Bitcoin evoluciona mediante forks, y es el mercado en definitiva el que selecciona a los ganadores.

Al contrario que los inversores, que asumen riesgos con el fin de enriquecerse beneficiando a otros –y si aciertan es porque su estrategia añade valor al conjunto de la economía–, los invasores se imponen por la fuerza para extraer la riqueza que ha sido creada por otros –y si lo logran, restan valor al conjunto de la economía–. Pero lo que resulta perjudicial para el conjunto de la economía no necesariamente resulta perjudicial para todos y cada uno de los agentes económicos, como lo demuestran las pingües ganancias que obtienen los vendedores de armas en todo conflicto bélico.

¿Qué harías tú si pudieras crear dinero a voluntad, hacer figurar el monto que quieras en tu cuenta bancaria, y obligar a la gente a usar el dinero que tú mismo has creado? No sé qué harías, pero te diré lo que han hecho todas las personas que han tenido alguna vez semejante privilegio: en primer lugar, buscar la manera de eternizar el sistema monetario que lo admite, para lo cual es imprescindible debilitar cualquier alternativa.

Blockstream es una compañía financiada por instituciones dependientes de un sistema financiero agonizante, desesperadas por aferrarse a un tipo de parasitismo que Bitcoin hace inviable. Lucharán hasta subordinar los fines individuales de los bitcoiners a sus planes –lo que supondría la muerte de Bitcoin–, o hasta ser expulsados de Bitcoinlandia. Yo apuesto por lo segundo; es prácticamente imposible reintroducir intermediarios allí donde estos han sido sorteados con éxito gracias a una nueva tecnología.

Imagen por wachinkoh

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